Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra horrible

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra horrible en el contexto de una oración.

Término horrible: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "horrible" aquí tienes una selección de 81 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra horrible para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es horrible.
  • Es horrible.
  • Miedo horrible.
  • Esto es horrible.
  • ¡Esto es horrible!
  • Hace un frío horrible.
  • Hace un calor horrible.
  • Tengo una sed horrible.
  • Pero horrible, tremendo.
  • Hacía un calor horrible.
  • Un espectáculo horrible.
  • ¡Qué horrible pesadilla!
  • La vida es una cacería horrible.
  • No quise ver aquella horrible caza.
  • La vida en el pontón era horrible.
  • Entonces ocurrió una cosa horrible.
  • ¡Qué horrible desgracia! exclamé.
  • Mi situación, Antonio, es horrible.
  • Pasé la noche de una manera horrible.
  • El aspecto que teníamos era horrible.
  • Lo más horrible es que mi tía es encubridora.
  • Debajo de la toldilla hacía un calor horrible.
  • La palabra horrible negábase a salir de su boca.
  • Al entrar en la parroquia sintió horrible miedo.
  • Hasta convertirse en horrible madeja de serpientes.
  • Sintió un egoísmo horrible lleno de remordimientos.
  • ¡Qué horrible remordimiento! ¿Qué pensaría Jesús?
  • Su catadura les parecía horrible a las señoras monjas.
  • A solas en su cuarto, fue acometido de una duda horrible.
  • Recuerdo que hacía un tiempo de agosto, pesado, horrible.
  • Al pie de la letra es pecado, es una rebelión, es horrible.
  • Sí, es horrible dije yo esa falta de respeto por la vida ajena.
  • Hicimos un viaje horrible, con tiempo malísimo y mar borrascoso.
  • Sería cometer un horrible pecado de ingratitud por salvar mi alma.
  • Si no fuera por estas bromas, ¿cómo pasaríamos el horrible plantón?
  • Le zumbaban los oídos, y en su boca empastada percibía un sabor horrible.
  • No sabéis que hay un hombre que prepara la más horrible de las tragedias.
  • El joven farmacéutico tenía momentos de horrible tristeza, y cavilaba mucho.
  • Tú eres el espejo en que miro mi conciencia y te aseguro que me veo horrible.
  • ¡pobre niño! Debe de estar en un martirio horrible con ese emplasto en la cara.
  • ¡Qué lección para mi mujer! ¡Oh! Dios mío, ahora me asalta otra duda horrible.
  • Olmedo no podía aguantar más la horrible desazón, el asco y el vértigo que sentía.
  • Moreno sintió que la horrible pulsación de su pecho era anegada por una onda glacial.
  • Francamente, yo me creía más fuerte contra esta horrible neurosis de la carta que no sale.
  • Las lágrimas salían a sus ojos, y el nudo de la garganta volvió a apretársele de un modo horrible.
  • Un astillazo le había herido en la cabeza, y la sangre, tiñéndole la cara, le daba horrible aspecto.
  • Después que echamos tierra al horrible crimen, me parece que estabas obligada a portarte de otra manera.
  • Don Alfonso érale antipático, porque su imagen estaba asociada a la horrible pena que la infeliz sufría.
  • Registra por aquí, registra por allá, nada encontraba que sirviera de comprobación a la horrible noticia.
  • Pero pronto quedó su rostro envuelto otra vez en seriedad sombría, señal de la duda horrible que agitaba su alma.
  • Pensaba en el remordimiento horrible que le predecía su hermano, y más aún en aquella miseria que tanto la asustaba.
  • De pronto sus ideas variaron, y sintiendo dolorosa angustia en su alma, como impresión de horrible vacío, pensaba así.
  • Y si Petra no hubiera adelantado el reloj o si él no lo hubiese creído, tal vez ignoraría toda la vida la desgracia horrible.
  • Ya pasaría aquella racha y volvería toda Vetusta a ver al milagroso don Fermín de Pas tal como era, en toda su horrible desnudez.
  • Y volaba por los salones recorriendo la larga crujía para llegar hacia la parte del archivo, donde había sonado el grito horrible.
  • La hilandera deseaba que llegase pronto el lunes, para ir á la fábrica y pasar al regreso el horrible camino acompañada por Tonet.
  • Durante el periodo revolucionario, pasó el pobre Don Basilio una trinquetada horrible, porque no quiso venderse ni abdicar sus ideas.
  • No supo más sino que le miró y sintió una antipatía tan horrible hacia el pobre muchacho, que hubo de violentarse para disimularla.
  • Sin duda tenía una pena grande, grande, horrible, de esas que no pueden expresarse sino con la imagen retórica de una espada traspasando el pecho.
  • ¿Y qué menos podía hacer el desgraciado Rubín que descargar contra el orden social y los poderes históricos la horrible angustia que llenaba su alma?
  • Todo aquel llanto era el disimulo de tantísimos días, sospechar callando, sentirse herida y no poder decir ni siquera ¡ay! Esto es horrible, esto es espantoso.
  • Andrés comprendía el otro extremo, que el hombre huyese del dolor ajeno, como de una cosa horrible y repugnante, hasta llegar a la indignidad, a la inhumanidad.
  • Y tan pronto se ponía una pieza de ropa como se la quitaba, con vacilación horrible, fluctuando entre los ímpetus formidables de su deseo y el sentimiento de la imposibilidad.
  • Durante muchos años se ha pasado ocho o nueve horas en el piano haciendo ejercicios y, como no ha tenido alma más que para la música, en todo lo demás ha sido un descuidado horrible.
  • A pesar de que la gente pensaba que no había peligro para la niña, producía una horrible impresión ver las grandes y peludas garras del animal sobre las espaldas débiles de la niña.
  • Sor Antonia, la madre que gobernaba allí, se despertó, y para disimular su descuido, dio una fuerte voz, sin incomodarse mucho con las durmientes y añadiendo que hacía un calor horrible.
  • La carga de la bebida en su estómago no tuvo poca parte en aquel desaliento horrible, durante el cual vio desfilar ante su mente los treinta años de fracasos que formaban su historia activa.
  • , señor don Pedro! Volvióse el señor de los Pazos, y se quedó inmóvil, con la escopeta empuñada por el cañón, jadeante, lívido de ira, los labios y las manos agitadas por temblor horrible.
  • Escuchaba, tratando de entender mejor lo que sólo confusamente percibía, y como al hacerlo cargase sobre el barandal de la escalera, éste crujió levemente, y la bruja alzó su horrible carátula.
  • Lo que es por mí, ya estamos andando decía la otra sin moverse del corredor, mirando a la techumbre, en la cual no veía otra cosa que el horrible tinglado donde colgaban los cueros puestos a secar.
  • Su cólera, quebrantada al fin por tan horrible tensión, empezó á desvanecerse, y Batiste, repitiendo su rosario de insultos, sintió de pronto que su voz se ahogaba hasta convertirse en un gemido.
  • En aquellos ojos vagos, de ancha pupila y córnea húmeda, cercados de azulada ojera, vio Julián encenderse y fulgurar tras las negras pestañas una luz horrible, donde ardían la certeza, el asombro y el espanto.
  • A medida que nos acercábamos, las formas de aquel coloso iban aumentando, y cuando la lancha se puso al costado, confundida en el espacio de mar donde se proyectaba, cual en negro y horrible cristal, la sombra del navío.
  • Esto era horrible, pero al fin era vivir en tierra firme, no sobre la masa enferma movediza de disparates del capricho intelectual, no en una especie de terremoto interior que era lo peor que podía traer la sensación al cerebro.
  • En la cara enorme nariz, bigotillo afilado y patillas de chuleta, y bajo la barba, asomando por entre las dos alas de un cuello a la pajarita, esa protuberancia horrible llamada nuez, que parece la condecoración de la juventud raquítica.
  • ¿No sabe que es pecado, y pecado horrible, desear el hombre ajeno, y que la esposa ofendida tiene derecho a ponerle a usted las peras al cuarto, mientras que usted, con dos adulterios nada menos sobre su conciencia, la ofende con sólo mirarla?
  • ¡Qué largos me parecían estos días de navegación! ¡Qué horrible este cielo azul de los trópicos! A la vuelta de mi viaje, cuando perdía de vista por las noches la Cruz del Sur y comenzaba a divisar la Estrella Polar y las dos Osas, me sentía tranquilo.
  • ¡Horrible familia ilegal, enraizada en el viejo caserón solariego como las parietarias y yedras en los derruidos muros! Al capellán le entraban a veces impulsos de coger una escoba, y barrer bien fuerte, bien fuerte, hasta que echase de allí a tan mala ralea.
  • La catástrofe tuvo lugar a la noche siguiente, pues habiéndose permitido Rubín algunas reticencias desfavorables a la reputación de la Virgen María, saltó Pedernero de su asiento, trémulo y descompuesto, en estado de horrible agitación, y lanzó a su contrario anatema tan furibundo que los amigos tuvieron que sujetarles.
  • Y Roseta, que ya no era inocente después de su entrada en la fábrica, dejaba correr su imaginación hasta los últimos límites de lo horrible, viéndose asesinada por uno de estos monstruos, con el vientre abierto y rebañado por dentro lo mismo que los niños de que hablaban las leyendas de la huerta, á los cuales unos verdugos misteriosos sacaban las mantecas, confeccionando milagrosos medicamentos para los ricos.
  • Y cuando unos tíos repugnantes llegaron en un carro para llevarse su caballo á la Caldera 16, donde convertirían su esqueleto en hueso de pulida brillantez y sus carnes en abono fecundizante, lloraban los chicos, gritando desde la puerta un adiós interminable al pobre Morrut, que se alejaba con las patas rígidas y la cabeza balanceante, mientras la madre, como si tuviese un horrible presentimiento, se arrojaba con los brazos abiertos sobre el enfermito.