Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hortensia" aquí tienes una selección de 36 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hortensia para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Doña Hortensia dijo al criado.
- Hortensia vino también a verme.
- Doña Hortensia estaba espléndida.
- Vio a Hortensia y se enamoró de ella.
- Doña Hortensia me recibió como si fuera su hijo.
- Hortensia es vizcaína, de un pueblo próximo a Bilbao.
- Menchaca prometió hacerla su mujer y Hortensia cedió.
- Nos quedábamos de sobremesa doña Hortensia, Dolorcitas y yo.
- Al año Hortensia celebró su matrimonio con don Matías Cepeda.
- Te he presentado a Hortensia y a don Matías, porque te pueden servir.
- Menchaca no estaba dispuesto a casarse, ni tampoco a dejar a Hortensia.
- Yo estuve hablando con doña Hortensia, que se mostró muy amable conmigo.
- Pero te voy a contar la historia de Hortensia para que sepas a qué atenerte.
- Hortensia fué a Filipinas, encontró a Menchaca y le obligó a casarse con ella.
- Mi capitán y yo fuimos a ver varias veces a Hortensia para que convenciese a su marido.
- Los consejos de don Ciriaco hicieron que no acudiese con frecuencia a casa de Hortensia.
- Roñoso para todo, era hombre de rumbo para los gastos de la casa y de la bella Hortensia.
- La bella Hortensia tenía pretensiones, era muy hermosa y no quería casarse con un cualquiera.
- Y alguien encontró que la sirena del mascarón de proa tenía las facciones de la hermosa Hortensia.
- Estoy seguro de que Hortensia le encontraría el defecto de que no estaba muy enterado de marinería.
- Esperamos un rato y apareció la dueña de la casa, doña Hortensia, una mujer opulenta, hermosísima.
- Don Paco me explicó que don Matías y doña Hortensia buscaban para la niña un novio de la aristocracia.
- Entonces fué cuando se comenzó a hablar de que Hortensia se entendía con el socio de su marido, con Cepeda.
- En el momento del matrimonio, Menchaca, que era voluble, se escapó del pueblo, dejando a Hortensia embarazada.
- Don Ciriaco fué a ver a doña Hortensia, quien parece que dijo que se haría lo que deseábamos sin la menor vacilación.
- Muchos domingos, al llegar a casa de doña Hortensia me encontraba con que no había nadie, y solía entrar en el almacén.
- III DOLORES DE VANIDAD El domingo siguiente, por la mañana, marchaba yo a casa de doña Hortensia, por las calles de Cádiz.
- Como iba diciendo, a pesar de que Menchaca tenía medios de comprobar que Hortensia era un carácter, no quiso verlo ni reconocerlo.
- Don Ciriaco, exagerando un poco, le habló a doña Hortensia de mi familia, de nuestra casa solariega de Lúzaro, de mis antepasados.
- Después de almorzar, don Matías y don Ciriaco se retiraron para hablar de negocios, y doña Hortensia y Dolorcitas quisieron enseñarme la casa.
- Te he contado la historia de Hortensia para que sepas qué clase de mujer es, y para que no digas sin querer delante de ella alguna inconveniencia.
- Estábamos hablando cuando entró, acompañada de una criada vieja, la hija de doña Hortensia, Dolorcitas, una muchachita de catorce o quince años, preciosa.
- Doña Hortensia sentía una extremada debilidad por las preeminencias nobiliarias, y resultó cosa no muy rara entre vascongados, que teníamos un apellido común.
- Una tarde, al anochecer, al ir a entrar a la fonda, pasó por delante de mí la criada vieja de casa de doña Hortensia, la señora Presentación, y me dió una carta.
- Yo tenía un poco más de mundo que cuando estudiante, y pude comprender que la bella Hortensia se desentendía de toda preocupación moral y que no buscaba más que prosperar y gozar.
- Y hacíale frente una enorme mata de hortensia, mustia y doblegada por las lluvias de la estación, graciosamente enfermiza, con sus mazorcas de desmayadas flores azules y amarillentas.