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Ejemplos de oraciones con la palabra hospital

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra hospital en el contexto de una oración.

Término hospital: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hospital" aquí tienes una selección de 60 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hospital para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La llevaron al hospital.
  • Esto es un hospital me dijo tu abuela.
  • Y no se concedió el hospital a Orihuela.
  • Pobre hombre, no ha querido ir al hospital.
  • En Orihuela querían un hospital provincial.
  • El hermano Juan era el tipo raro del hospital.
  • Ya mandaré una nota al director del hospital.
  • Sí, he estado de media guardia en el hospital.
  • Tú qué quieres, ¿ir al hospital o quedarte libre?
  • Sí, se la llevan a la Casa de Socorro o al hospital.
  • Y entonces, ¿para qué quieres entrar en el hospital?
  • Lo único sería llevarlo al hospital o a un manicomio.
  • El mundo le parecía una mezcla de manicomio y de hospital.
  • Pediré dinero en el hospital e iré en tercera dijo Andrés.
  • Y además un hospital, y además ha mandado construir una iglesia.
  • Vivía en un callejón que separaba San Carlos del Hospital General.
  • Sin Paula acaso, acaso le hubieran llevado a un hospital por loco y pobre.
  • Luego las buenas hermanas tenían lo mejor del hospital acotado para ellas.
  • Un enfermero del Hospital General y un cesante, a quien llamaban don Cleto.
  • Yo he seguido interrogando a las pupilas y he mandado al hospital a cuatro.
  • Las enfermedades, la cárcel, el hospital, el alcohol, va mermando esos ejércitos.
  • Julio, con el pequeño sueldo del hospital, hacía cosas extraordinarias, maravillosas.
  • El hospital aquel, ya derruído por fortuna, era un edificio inmundo, sucio, mal oliente.
  • El domingo de Carnaval, después de salir de guardia del hospital, fué Hurtado al baile.
  • Y en cuanto á la madre, la infeliz vieja había acabado de padecer en una cama del Hospital.
  • Andrés quiso enterarse de quién era sor María, de si vivía en el hospital o dónde estaba.
  • Pero sí la cosa continuaba de tal modo, acabaría por cerrar la tienda y morir en el Hospital.
  • Andrés recordaba haber visto en el hospital a un niño, de seis a siete años, con meningitis.
  • Unos meses después iba a haber exámenes de alumnos internos para ingreso en el Hospital General.
  • De este camino malo parten varios senderos, y no todos concluyen en el hospital y en la abyección.
  • Y la pobre vieja, cansada de molestar con sus enfermedades, marchó al Hospital, muriendo al poco tiempo.
  • El Cacho estuvo en el hospital, en donde le cortaron una pierna, y luego fué enviado a un presidio francés.
  • XI DE ALUMNO INTERNO A mediados de curso se celebraron exámenes de alumnos internos para el hospital general.
  • Andrés fué llamado por un médico amigo de su tío, que visitaba una de las salas altas del tercer piso del hospital.
  • Lo que sí le molestaba, era el procedimiento de sacar los muertos del carro en donde los traían del depósito del hospital.
  • La vida en común de ambos en San Carlos y en el hospital, iba unificando sus costumbres, aunque no sus ideas ni sus afectos.
  • Andrés habló de la gente de la vecindad de Lulú, de las escenas del hospital, como casos extraños, dignos de un comentario.
  • Y al propio tiempo repartía periódicamente cuantiosas limosnas entre la gente pobre de los distritos de la Inclusa y Hospital.
  • Sentía curiosidad por saber la organización del hospital y averiguar por dónde se filtraba el dinero consignado por la Diputación.
  • Un tipo misterioso y extraño del hospital, que llamaba mucho la atención, y de quien se contaban varias historias, era el hermano Juan.
  • ¡Váyase usted a paseo, señor Fraigerundio de hospital! ¡El embustero será usted! ¡Pues hombre! bonita manía saca el señor doctor.
  • A los pocos días de frecuentar el hospital, Andrés se inclinaba a creer que el pesimismo de Schopenhauer era una verdad casi matemática.
  • Le dijo a Andrés que al poco tiempo de llegar al hospital, la trasladaron a una sala de tíficos, y allí adquirió la enfermedad y murió.
  • Pero la verdad, en el hospital no se las veía más que cuidarse de cuestiones administrativas y de llamar al confesor cuando un enfermo se ponía grave.
  • Al comenzar el cuarto año se le ocurrió a Julio Aracil asistir a unos cursos de enfermedades venéreas que daba un médico en el hospital de San Juan de Dios.
  • Era el diario de una monja, una serie de notas muy breves, muy lacónicas, con algunas impresiones acerca de la vida del hospital, que abarcaban cinco o seis meses.
  • I DÍA DE NAVIDAD UN día, ya en el último año de la carrera, antes de las Navidades, al volver Andrés del hospital, le dijo Margarita que Luisito escupía sangre.
  • Entre aquellos cuadros había una copia bastante fiel y muy discretamente comprendida del célebre cuadro de Murillo San Juan de Dios, del Hospital de incurables de Sevilla.
  • En primer lugar, porque la Diputación debía muchos miles de duros por obligaciones de beneficencia, carreteras, etc., y en segundo, porque con el hospital de Elda bastaba.
  • Doña Guillermina había sacado del Hospital a Mauricia, trasladándola a casa de la hermana de esta, y la asistía el médico de la Beneficencia Domiciliaria y de la Junta de señoras.
  • Los que habían emprendido el viaje para morir en un hospital, vegetar toda la vida como dependientes de corto sueldo o sentar plaza en el ejército de Cuba, ésos no eran tenidos en cuenta.
  • La devoción racional, ilustrada, de buen tono, era aquella otra, pedir para el Hospital a las corporaciones y particulares a las puertas del templo, regalar estandartes bordados a la parroquia.
  • Ya había hecho dos visitas al asilo de la calle de Alburquerque y acompañado una vez a Guillermina en sus excursiones a las miserables zahúrdas donde viven los pobres de la Inclusa y Hospital.
  • Julio se mostraba muy independiente, podía haber buscado la protección de su primo Enrique Aracil, que por entonces acababa de obtener una plaza de médico en el hospital, por oposición, y que podía ayudarle.
  • Desde los administradores de la Diputación provincial hasta una sociedad de internos que vendía la quinina del hospital en las boticas de la calle de Atocha, había seguramente todas las formas de la filtración.
  • Aparte de su carácter de institución divina, aun mirándola como asunto de utilidad humana ¿no comprende usted, y puede comprender cualquiera que es necesario este hospital de almas para los enfermos del espíritu?
  • Uno de los médicos del hospital, especialista en enfermedades nerviosas, había dado orden de que a un enfermo suyo, muerto en su sala, se le hiciera la autopsia y se le extrajera el cerebro y se le llevara a su casa.
  • Todo esto declara una cartela le tocó a doña Eulalia Verdú y Brotóns en la rifa que se ejecutó en Zaragoza a beneficio del Santo Hospital Real y general de Nuestra Señora de Gracia el día 7 de Noviembre de 1830.
  • Entre los practicantes había algunos curiosísimos, verdaderas ratas de hospital, que llevaban quince o veinte años allí, sin concluir la carrera, y que visitaban clandestinamente en los barrios bajos más que muchos médicos.
  • Cuando Guillermina, comprendiendo el fin próximo de Mauricia, indujo a Severiana a sacarla del hospital por tercera vez y llevarla a su casa, la señora viuda del comandante cedió su cuarto para tan benéfico objeto, trasladando sus muebles al cuarto de otra vecina.