Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra hostia

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra hostia en el contexto de una oración.

Término hostia: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hostia" aquí tienes una selección de 30 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hostia para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡hostia! ¿Un bastón?
  • Matarme, hostia, matarme.
  • ¡Hostia!, si yo supiera.
  • ¡Re hostia con la Repóblica!
  • ¡Hostia! Hamos venido a menos.
  • Soñé que me comía la hostia.
  • , ¡hostia!, que le parto por la metá.
  • ¡Patata, hostia! repitió él pataleando.
  • ¡hostia! declaró Izquierdo con la mayor aspereza, levantándose.
  • Pues si le llego a ver antes ¡hostia!, me caso con la santísima.
  • La purísima hostia, con no tener cara, miraba cual si tuviera ojos.
  • ¡re hostia! gritó fuera de sí el chalán, levantándose encolerizado.
  • Porque usted, ¡hostia!, sería un lince para la Destrución pública, y yo.
  • ¡Hostia!, yo soy un hombre de bien, y conmigo no se queda ninguna nea, ¿estamos?
  • él había ido allí en busca de una hostia, y le habían dado una rueda de molino.
  • Y yo digo que a mucha honra, ¡re hostia! Allí estábamos los verídicos liberales.
  • Si le llego a ver antes, por el judío balcón, ¡hostia!, va solutamente a la calle.
  • Le dan una hostia consagrada, que yo respeto, que yo venero, pero no le dan un panecillo.
  • ¡Ay, qué vida aquella! ¡Re hostia! A mí me querían hacer menistro de la Gubernación.
  • ¡Hostia, con la tía bruja esta! dijo para sí Platón, revolviendo las palabras con mugidos.
  • ¡Qué guapo estás con tu cara blanca, con tu cara de hostia dentro del cerco de piedras finas!
  • No es todo lo verídico, ¡hostia!, porque leer ya sé, aunque no del todo lo seguío que se debe.
  • Que yo juraré sobre la hostia consagrada que es tan buena mujer como vive dentro de las puertas de Toledo.
  • ¡Vaya un amigo que me perdí! Toda la Inclusa era nuestra, y en tiempo leitoral, ni Dios nos tosía, ni Dios, ¡hostia!
  • Gritos, leña, y el carromatero empeñado en que la cosa se arregla poniendo a Dios, a la Virgen, a la hostia y al Espíritu Santo que no hay por dónde cogerlos.
  • Había oído algunas veces que Dios concede lo que se le pide mentalmente en el acto de consagrar la hostia, y con muchas veras le pedía llegar al punto de que su cruz.
  • ¡Y un judío portero me puso en la calle! ¡Re contra hostia!, ¡si viviera Calvo Asensio!, aquel sí era un endivido que sabía las comenencias, y el tratamiento de las personas verídicas.
  • De una manera y otra, casado y soltero, trabajando por su cuenta y por la ajena, siempre mal, siempre mal, ¡hostia! La vida inquieta, las súbitas apariciones y desapariciones que hacía, y el haber estado en gurapas algunas temporadillas rodearon de misterio su vida, dándole una reputación deplorable.
  • ¡Cómo brillaban los rayos de oro que circundan el viril, y qué misteriosa y plácida majestad la de la hostia purísima, guardada tras el cristal, blanca, divina y con todo el aquel de persona, sin ser más que una sustancia de delicado pan! Con increíble arrogancia Mauricia descendía, sin sentir peso alguno.
  • Así podía acompañar la elevación de la hostia con una solemne marcha real, y el postcomunio con una muñeira de las más recientes y brincadoras, que, ya terminada la misa, repetía en el vestíbulo, donde tandas de mozos y mozas se desquitaban, bailando a su sabor, de la compostura guardada por espacio de una hora en la iglesia.