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Ejemplos de oraciones con la palabra hotel

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra hotel en el contexto de una oración.

Término hotel: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "hotel" aquí tienes una selección de 19 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra hotel para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Fuera del hotel la algazara iba disminuyendo.
  • Si yo hubiera nacido en Francia, ya tendría hotel.
  • La familia de Pajares los vio alejarse desde la puerta del hotel.
  • De las dos viajeras del hotel, una se había marchado por la estación.
  • Una mañana se presentaron en mi hotel dos caballeros, de parte del marqués de Vernay.
  • Es una amiga de Feliciana, que se ha ido a nuestro hotel unos días mientras encuentra colocación.
  • Aquella mañana se le recibió en el hotel Páez como siempre, bajo palio, según la frase de don Francisco.
  • El hotel de Páez era el primero de los seis que adornaban la calle Principal, flanqueándola por la parte del Sur.
  • Apenas durmió aquella noche, y por la mañana hizo propósito de ir al hotel de Feliciana en cuanto saliera de clase.
  • Por la noche fue Maximiliano al hotel de Feliciana, tercer piso en la calle de Pelayo, y al entrar, lo primero que vio.
  • Toma este pedazo de pan duro, al que no le puedo hincar el diente, y a cambio convídame a cenar todos los días en el mejor hotel.
  • El verano cruzan la carretera un sin fin de automóviles y casi todos se paran un momento en la casa de Ohando, convertido en Gran Hotel de Urbia.
  • En cuanto al señor Cuadros, sacó de la cuadra del hotel su carruajillo, del que estaba orgulloso, y amontonó en él la esposa, el hijo y las dos criadas.
  • Nombré de padrinos a un condiscípulo de San Fernando y a un oficial inglés de Marina que comía en el hotel y que estaba en un navío surto en la bahía de Cádiz.
  • Un señor rico que la rondaba se la llevó a un hotel de la Prosperidad, y días después la rubia se escapó del hotel, huyendo del raptor, que al parecer era un sátiro.
  • Nelet, con la gravedad de un maître d hôtel, muy circunspecto desde que veía en la mesa al tío millonario, sacó de la cocina el plato del día, la obra maestra de Visanteta, un pescado a la bayonesa que arrancó a todos un grito de admiración.
  • Tomaba él en serio este género de vida, y cuando tenía dinero, invitaba a sus amigos a tomar un bacalao en su hotel, dándose unos aires de hombre de mundo y pillín, con cierta imitación mala del desgaire parisiense que conocía por las novelas de Paul de Kock.
  • ¡Y ella que quería seducirle, hacerle suyo como al obispo de Nauplia, aquel prelado tan fino que no se separaba de ella cuando vivieron en el hotel de la Paix, en Madrid, tabique en medio! Las miradas más ardientes, más negras de aquellos ojos negros, grandes y abrasadores eran para De Pas.
  • Algunas señoritas, apasionadas por lo pintoresco, mientras el grueso papá escribe postales en el hotel, suben las escaleras del portal de la Antigua, recorren las dos calles principales de la ciudad y sacan fotografías de los rincones que les parecen románticos y de los grupos de alpargateros que se dejan retratar sonriendo burlonamente.