Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ignoraba

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ignoraba en el contexto de una oración.

Término ignoraba: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ignoraba" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ignoraba para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Creías que también ignoraba yo esto?
  • Ignoraba cuándo pudo venirle la vocación.
  • Ignoraba lo que tenía, pero no podía escribir.
  • ¿pero es que ella ignoraba quién era su familia?
  • Pero la pobrecita lo ignoraba todo, debía ignorarlo.
  • Tellagorri lo sabía, aunque daba a entender que lo ignoraba.
  • Nadie hablaba allí del peligro que sólo ignoraba Quintanar.
  • Ignoraba a dónde quería ir, le faltaba en absoluto la voluntad.
  • Casi siempre había algún Aguirre aventurero cuyo fin se ignoraba.
  • Esto lo ignoraba don Carlos, que admitió el aya en calidad de católica liberal.
  • El viejo me explicó con detalles varias costumbres de pescadores, que yo ignoraba.
  • Como ignoraba cuál era la que servía de abrigo a los adúlteros, resolvió vigilarlas todas.
  • Sabía que necesitaba estar allí, hacer algo, ver, procurar su venganza, pero ignoraba cómo.
  • Lugares había en que Ana ignoraba si estaba allí en cuanto mujer devota o en cuanto mujer de sociedad.
  • El muerto aparecía con el nombre de Juan de Aguirre, y yo, de quien se ignoraba el paradero, como Tristán de Ugarte.
  • En Urbia se ignoraba su paradero, se decía que doña Águeda había muerto, pero no se hallaba confirmada la noticia.
  • éste no tenía gran empeño en conservar en casa una hija que ignoraba el valor del dinero y gastaba mucho en trajes, según él decía.
  • Lo esencial del saber, lo que saben los niños y los paletos, ella lo ignoraba, como lo ignoran otras mujeres de su clase y aun de clase superior.
  • Ignoraba sin duda lo que era aquello, y quería saberlo a todo trance, porque alargaba la pata como para hacer un reconocimiento de tan misterioso objeto.
  • Visitación se confesaba cada dos o tres meses, no conocía a punto fijo los días fastos y nefastos, ignoraba cuándo se sentaba el Provisor y cuándo no.
  • Y al dar tales consejos a su yerno, los entreveraba con indirectas y alusiones, para demostrar que nada ignoraba de cuanto sucedía en la vieja madriguera de los Ulloas.
  • Poco a poco iban llegando las nuevas de lo sucedido, y ya se sabía la suerte de la mayor parte de los buques, aunque de muchos marineros y tripulantes se ignoraba todavía el paradero.
  • Ignoraba por ejemplo que Petra podía permitirse el lujo de servirle bien a él sin pensar en el interés, sin más pago que el del amor con que el gallo vetustense ya no podía ser manirroto.
  • Pero les daba su nombre propio unas veces, y cuando no lo tenían, o ella lo ignoraba, usaba caprichosos diminutivos inventados en otro tiempo por Álvaro en el entusiasmo de las más dulces confianzas.
  • Ignoraba que aquel hombre tan avariento en los gastos de la casa arrojaba el dinero fuera de ella, y cubriéndose con el velo de la hipocresía, llevaba una vida de calavera, tal como la había soñado en su juventud.
  • Siguió explanando su teoría, queriendo manifestar que no ignoraba las más recientes y osadas hipótesis científicas, alardeando de materialismo higiénico, ponderando mucho la acción bienhechora de la madre naturaleza.
  • En tales ocasiones, el secretario, calculando que hombre prevenido vale por dos, ni olvidaba las pistolas, ni omitía hacerse escoltar por sus seides más resueltos, pues no ignoraba que Barbacana tenía a sus órdenes mozos de pelo en pecho, verbigracia el temible Tuerto de Castrodorna.
  • Desde la edad de doce años, en que la llevaron a comulgar por primera vez, no había vuelto a verse en otra como aquella, y con la impresión recibida retrogradaba su pensamiento a la infancia, llegando hasta adormecerse por breves momentos en la ilusión de que era niña inocente y pura, y de que, como entonces, ignoraba lo que son pecados gordos.