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Ejemplos de oraciones con la palabra imaginación

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra imaginación en el contexto de una oración.

Término imaginación: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "imaginación" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra imaginación para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Esta pícara imaginación.
  • Sólo existe en tu imaginación.
  • No me pasaba por la imaginación.
  • ¿Quién hace caso de la imaginación?
  • Pero ¡bah! con un poco de imaginación.
  • Una sospecha cruzó por la imaginación de Ana.
  • Es la imaginación, nada más que la imaginación.
  • La locura pasó por su imaginación como un mareo.
  • Proseguía el hervor de la imaginación sobrexcitada.
  • Su imaginación galopaba, lo consumía todo de antemano.
  • Mi imaginación se trasladó de nuevo al interior del buque.
  • Todo lo demás es obra de la imaginación, la loca de la casa.
  • Los recuerdos de la infancia estaban muy grabados en su imaginación.
  • Por la imaginación de don Pedro cruzaron rápidas vislumbres de recelo.
  • Entonces se le ocurrió realizar algo que le flotaba en la imaginación.
  • Siempre andaba contando cuentos, que demostraban su imaginación excitada.
  • ¡Oh!, esto era más de lo que necesitaba mi imaginación para enloquecer.
  • Allí, por un extraño capricho de su imaginación, pensó en los negocios.
  • La imaginación se lanzaba a la carrera a galopar por los campos de fantasía.
  • ¿Este peñasco misterioso y extraño exaltaría la imaginación de un Hamlet?
  • Cada cual, según su imaginación, atribuye a los que pasan la figura que quiere.
  • Allí cuento yo mis aventuras, y las adorno con detalles sacados de mi imaginación.
  • En la imaginación del joven, aquella calle había sido mutilada de un modo horroroso.
  • A la imaginación se la mira con desprecio, y se hace lo contrario de lo que ella inspira.
  • Tratando de este asunto era como más lucía su imaginación y gran desparpajo para mentir.
  • Pero ¿y si todo era hechura de la imaginación exaltada de Jacinta y de su angelical corazón?
  • Su imaginación despiertísima se pintaba sola para hacer pasar de un cubilete a otro las ideas.
  • No presumía la del Banco las atrocidades que se le habían pasado por la imaginación a Mesía.
  • Se declaraban, aun los jóvenes, en la edad triste en que el amor es de cabeza, pura imaginación.
  • Se le pasó por la imaginación si estaría burlándose de ellos porque eran de un pueblo de pesca.
  • La historia de la Iñure me sobreexcitó aún más, y exaltó mi imaginación hasta un grado extremo.
  • Mientras respondía con modestia y discreción a todos aquellos amigos, su imaginación estaba fuera.
  • A pesar de que su imaginación se le insubordinaba, pudo conciliar el sueño y descansar profundamente.
  • Menos contemplación y más devociones, obras piadosas y culto externo, que entretiene la imaginación.
  • Su imaginación veía confusamente en lontananza ese algo que acarician todos los aprendices de legistas.
  • Lo había dejado, no por sentirse con pocas facultades, sino porque le hacía daño gastar la imaginación.
  • Desde su cama veía las luces oscilantes, pero estas cosas no influían en su imaginación, y quedó dormido.
  • Poco a poco se había acostumbrado a esto, a no tener más placeres puros y tiernos que los de su imaginación.
  • La imaginación fabrica cosas extrañas con las nubes y con las rocas, con lo más impalpable y con lo más duro.
  • En todas las combinaciones del amor romántico había dado la imaginación de Ana muchas veces, menos en aquélla.
  • Su imaginación agrandaba a veces el conflicto haciéndolo tan hermosamente terrible como una escena de Shakespeare.
  • También se le pasó por la imaginación decir a la Regenta que era poco edificante la conducta de aquella muchacha.
  • Detrás de la tentación no estaba ya sólo el placer prohibido, desconocido, seductor a su modo para la imaginación.
  • Y como en Ana la imaginación influía tanto, el desprecio del albergue podía llevarla a la repugnancia del adulterio.
  • Mi cólera y mi rabia llegaban a ponerme como enloquecido, y una porción de ideas furiosas me venían a la imaginación.
  • ¡Por Dios, hija mía! ¡dónde vamos a parar! ¡Esa imaginación, Anita, esa imaginación! ¿cuándo mandaremos en ella?
  • La imaginación de Andrés le hacía ver peligros imaginarios que por un esfuerzo de voluntad intentaba desafiar y vencer.
  • Y Andresito, con la imaginación perturbada, iba siguiendo el curso de la sinfonía extraña que sólo sonaba para sus ojos.
  • Por mi imaginación cruzó como un problema terrible la idea de cuál de aquellos dos procedimientos emplearía para salvarme.
  • Todos estos riesgos exaltaban la imaginación, aumentaban el valor, daban el pensamiento de luchar contra el mal y de vencerlo.
  • Me comprometo a curarle a usted esa enfermedad de la imaginación que consiste en tener cariño al hombre indigno que la perdió.
  • Luisito, que tenía la imaginación de un chico enfermizo, había inventado, escuchándole a su hermano, un cuento que se llamaba.
  • Su pescuezo, flaco, pedía a voces la golilla, y en vez de la vara que tenía en la mano, la imaginación le otorgaba una espada de cazoleta.
  • Se deseaba un milagroso crecimiento instantáneo de aquellos encantos que no estaban en la niña sino en la imaginación de los socios del casino.
  • Y pasaban por su memoria y por su imaginación recuerdos de noches de amor, no todas claras ni todas poéticas, pero muchas, muchas noches de amor.
  • La imaginación no puede seguirlos en su viaje al profundo abismo, y es difícil suponer que estén en alguna parte estando en el fondo del Océano.
  • Sin embargo, la imaginación, que entonces predominaba en mí, alejó de mi espíritu todo temor, y no pensé más que en triunfos y agradables sorpresas.
  • Todas estas incomodidades se aglomeraron en la imaginación de don Víctor, que escupió bilis repetidas veces, y se levantó lleno de lástima de sí mismo.
  • En el momento de perder la libertad se desesperaba, pero sus lágrimas se iban secando al fuego de la imaginación, que le caldeaba el cerebro y las mejillas.
  • Si a usted le repugnan a veces ciertas palabras, ciertas acciones de estas buenas señoras, no se deje llevar por la imaginación, no las condene ligeramente.
  • Su temperamento linfático no poseía el secreto de ciertas saludables reacciones, con las cuales se desecha todo vano miedo, todo fantasma de la imaginación.
  • El capellán asistía al drama, temía un desenlace trágico, sobre todo desde la famosa señal en las muñecas, que no le salía de la acalorada imaginación.
  • Y por la noche, cuando Maxi se durmió, y estaba ella dando vueltas en la cama sin poder coger el sueño, vínole a la imaginación una idea que la hizo estremecer.
  • Pero si se intenta volver con la imaginación a la época, se comprende que los primeros días de la escuela han sido de los más sombríos y lamentables de la vida.
  • La verdad era que De Pas no tenía en su imaginación la fuerza plástica necesaria para pintar las escenas del Nuevo Testamento con alguna originalidad y con vigor.
  • Veía con la imaginación levantarse Lúzaro sobre el mar, con el río que penetra por su flanco, y veía los montes a un lado y a otro llenos de maizales y de robles.
  • Él, elocuente, con imaginación viva, fuerte y hábil, improvisó de palabra una de aquellas novelas que hubiera escrito a no robarle el tiempo ocupaciones más serias.
  • Era autor de novelas de brocha gorda y no pudiendo ya escribirlas para el público, intentaba llevar a la vida real los productos de su imaginación llena de tuberculosis.
  • A veces su imaginación agrandaba las cifras de la herencia, añadiéndole ceros, porque esa gente de los pueblos no gasta un cuarto, y no hace más que acumular, acumular.
  • Los de Jacquard con sus incomprensibles juegos de cartones agujereados tenían ocupada y suspensa la imaginación de Jacinta, que veía aquel prodigio y no lo quería creer.
  • ¡Maravillosa superchería de la imaginación! Como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se leyó, así miro con curiosidad y asombro los años que fueron.
  • Ido permaneció completamente insensible a la lisonja que le soltara su amigo, y tenía la imaginación sumergida en sombrío lago de tristezas, dudas, temores y desconfianzas.
  • Daba sus descargos el delincuente como podía, fatigando su imaginación para procurarse respuestas que tuvieran visos de lógica, aunque estos fueran como fulgor de relámpago.
  • Puede que me encontrase mejor de lo que estoy, y no tuviese que pasar un siglo clavada en este sofá, con el cuerpo sujeto y la imaginación loca y suelta por esos mundos de Dios.
  • Y el pobre muchacho apretaba con mano crispada su junquillo, que para su imaginación era toledano acero, y pensaba desordenadamente en Lope de Vega, Quevedo, Cervantes y Lord Byron.
  • Mas para conseguirlo, necesitaba apelar a su misma imaginación dañada, revestir a su mujer de formas que no tenía, y suponérsela más ancha de hombros, más alta, más mujer, más pálida.
  • La había visto sólo dos o tres veces siendo muy niño, y no vivía en su imaginación sino por las rosquillas y el arrope que mandaba de regalo todos los años en vida de Don Nicolás Rubín.
  • Sobre el cuerpo de la persona elegida porque sí, se forja otro más hermoso y se le adorna y se le embellece, y se convence uno de que el ídolo forjado por la imaginación es la misma verdad.
  • Con todo, algo medroso y tétrico debía pesar sobre su imaginación, según el cuento que empezó a referir en voz hueca a la nené, lo mismo que si ella pudiese comprender lo que le hablaban.
  • Y el viejo, siempre circunspecto y bien portado, animándose con la imaginación, hacía ademanes tan enérgicos como incorrectos para manifestar el desprecio que le merecía el progreso condenado.
  • Y siempre el maldito caballo ocupando su pensamiento, viéndolo con los ojos de la imaginación tal como estaba en su cuadra al salir ellas de paseo, panza arriba, estirando convulsivamente las patas.
  • Toda su prodigalidad de señora que recibe de confianza, se reducía a entregar vestidos y pañuelos de estambre, todo viejo, para que los pollos de imaginación se disfrazasen de mujeres o de turcos.
  • Los hombres, las mujeres, los viejos, los niños, los perros, hasta las casas, pues mi imaginación juvenil observaba en ello no sé qué de personal y animado, se me representaban como seres sensibles.
  • Era el oráculo de la familia y les cautivaba a todos no sólo por lo mucho que le querían y mimaban, sino por el sortilegio de su imaginación, por aquella bendita labia suya y su manera de insinuarse.
  • Era relator la memoria, fiscal la imaginación, y poco a poco, según las olas de salud subían en su marea, la enferma, perdido el terror con que despertara, oía la acusación con dulce curiosidad creciente.
  • Era una especie de resurrección del ánimo, de la imaginación y del sentimiento la aparición de aquella arrogante figura de caballo y caballero en una pieza, inquietos, ruidosos, llenando la plaza de repente.
  • La misma imaginación, a quien el maestro había puesto que no había por donde cogerla, fue la que le encendió fuegos de entusiasmo en su alma, infundiéndole el orgullo de ser otra mujer distinta de lo que era.
  • En aquellos barrios algunos tenderos hacen gala de poseer, además de géneros exquisitos, una imaginación exuberante, y para detener al que pasa y llamar compradores, se valen de recursos teatrales y fantásticos.
  • ¡Nuestras fiestas! ¡Qué cosa más hermosa, querida hija mía! Llegará, por ejemplo, la Noche buena y usted empleará su imaginación poderosa en representarse las escenas de pura poesía del Nacimiento de Jesús.
  • Como se había empeñado la imaginación exaltada en comparar lo que pasaba en Vetusta con lo que sucedía en Sevilla, sintió supersticioso miedo al ver el mal en que paraban aquellas aventuras del libertino andaluz.
  • La calle con su bullicio y la diversidad de cosas que en ella se ven, ofrecía gran incentivo a aquella imaginación, que al desarrollarse tarde, solía desplegar los bríos de que dan muestras algunos enfermos graves.
  • Quizás veía con agrado en las lontananzas de su imaginación algo nuevo y desconocido que interesara profundamente su alma, y pusiera en ejercicio sus facultades, que se desentumecían después de una larga inactividad.
  • Pero el arreglo definitivo de estas habitaciones vacantes existía completo en la imaginación de Jacinta, quien ya tenía previstos hasta los últimos detalles de todo lo que se había de poner allí cuando el caso llegara.
  • Hubo momentos en que su imaginación, lanzada en el camino de la insensatez, hízole pensar que, como en los cuentos fantásticos, un colosal murciélago le abanicaba con sus alas, para chuparle la sangre después de dormido.
  • Ello mucho debió de ser, pero no debía obligar a restitución, porque el ama confesaba y comulgaba de ocho a ocho días y nunca la vi rastro de imaginación de volver nada ni hacer escrúpulo, con ser, como digo, una santa.
  • Mientras a su imaginación le entregaban a Grecia, el Olimpo, el Museo de Pinturas, ella, Ana Ozores, la de carne y hueso, tenía que vivir en una calle estrecha y obscura, en un mísero entresuelo que se le caía sobre la cabeza.
  • Algunas tardes sacábale a paseo por las afueras, procurando entretener su imaginación con ideas y relatos placenteros, absolutamente contrarios al fárrago de disparates que el infeliz chico había tenido últimamente en su cerebro.
  • Algunos aseguraban que había dejado más de media docena de viudas en diferentes puntos de España y de América, y una porción de herencias fabulosas en su testamento, herencias que no existían más que en su acalorada imaginación.
  • Después, a la hora de la comida, eran los comentarios, los recuerdos agradables, los berrinches por supuestas ofensas que en el primer instante habían pasado inadvertidas, y que, agrandándose ahora en la imaginación, pedían venganza.
  • Y tanto podía la imaginación, que la madre putativa llegaba a embelesarse con el artificioso recuerdo de haber llevado en sus entrañas aquel precioso hijo, y a estremecerse con la suposición de los dolores sufridos al echarle al mundo.