Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra imitar

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra imitar en el contexto de una oración.

Término imitar: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "imitar" aquí tienes una selección de 27 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra imitar para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Pero no la puedo imitar.
  • Aquello era imitar a Cristo de verdad.
  • ¿No podía imitar las virtudes de la nobleza de otros tiempos?
  • Julián trató de imitar aquel sosiego, sentándose y extendiendo la servilleta.
  • Daba tristeza verle divertirse, saltar, imitar la alegría bulliciosa de los otros.
  • Y también, porque antes fuera dar que imitar que referir vicios de que huyan los hombres.
  • Él hablaba de misiones en el Oriente, de tribus, de los mártires del Japón, de imitar su ejemplo.
  • Por un capricho la Regenta procuraba imitar la letra de la carta a que contestaba y que tenía delante de los ojos.
  • Luego, Dantchari aseguró que sabía imitar la voz de tiple, y entre Bautista y él cantaron la canción que comienza diciendo.
  • Imitaba a quien Perales la había mandado imitar, pero en algunas ocasiones se atrevía a ser original y hacía excelentes papeles de virgen amante.
  • Las cómicas eran la carnaza que preferían para tragar el anzuelo de la lujuria rebozado con la vanidad de imitar costumbres corrompidas de pueblos grandes.
  • Mirábanse unos á otros con indecisión y extrañeza, hurgábanse las narices por hacer algo y acabaron todos por imitar á la madre, llorando sobre el arroz.
  • Vean ustedes, yo entrego a mi hija esos grabados que representan el arte antiguo, con todas las bellezas del desnudo que en vano querríamos imitar los modernos.
  • Sabía que al Vivero iban todos aquellos locos, Visitación, Obdulia, Paco, Mesía, a divertirse con demasiada libertad, a imitar muy a lo vivo los juegos infantiles.
  • Lo primero que se le ocurrió a Cracasch, un día que se le figuró que ya tenía confianza con la familia de Arizmendi, fué, a los postres, imitar el ruido del tren.
  • Ponía los codos en el antepecho del palco y cruzaba las manos, y se volvía para hablar con sus amigos aquel don Álvaro de una manera singular que Trabuco no supo imitar en su vida.
  • Esto sí que tiene carácter pensaba Moreno oyéndola, y durante un rato tuviéronle encantado las cadencias graciosas, aquel amoroso gorjeo que no saben imitar las celebridades del teatro.
  • Hubo grandes diferencias entre mis padres sobre a quién había de imitar en el oficio, mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito, nunca me apliqué a uno ni a otro.
  • Y Andresito sonreía, embelesado por la gracia con que el bebé le hablaba, ahuecando la voz para imitar grotescamente el tono de sus poesías y acompañando sus palabras con gestos de píllete.
  • Una parte de su capital lo invirtió su eminente protector en papel del Estado, y con la otra, que era la más exigua, comenzó sus jugadas de Bolsa, siempre a la zaga de Cuadros y sin atreverse a imitar sus golpes de audacia.
  • Los estudiantes de las postrimerías del siglo XIX venían a la corte con el espíritu de un estudiante del siglo XVII, con la ilusión de imitar, dentro de lo posible, a Don Juan Tenorio y de vivir llevando a sangre y a fuego amores y desafíos.
  • Y si no lo hicieran por propio impulso los Páez, los Redondo, etc., etc., sus respectivas esposas, hijas y demás familia del sexo débil obligaríanles a imitar en religión, como en todo, las maneras, ideas y palabras de la envidiada aristocracia.
  • Cuando quería imitar, bajo la sotana manchada de cera, los acompasados y ondulantes movimientos de don Anacleto, familiar del Obispo creyendo manifestar así su vocación, Celedonio se movía y gesticulaba como hembra desfachatada, sirena de cuartel.
  • Si en vez de la Historia de la prostitución Paquito hubiese leído ciertas novelas de moda, hubiera sabido que don Álvaro no hacía más que imitar y de mala manera, porque él era ante todo un hombre político a los héroes de aquellos libros elegantes.
  • Afanosos para imitar las grandes cosas de los hombres, los chicos hacíamos también nuestras escuadras, con, rudamente talladas, a que poníamos velas de papel o trapo, marinándolas con mucha decisión y seriedad en cualquier charco de Puntales o la Caleta.
  • Cuarenta años y alguno más contaba el presidente del Casino, de veinticinco a veintiséis el futuro Marqués y a pesar de esta diferencia en la edad congeniaban, tenían los mismos gustos, las mismas ideas, porque Vegallana procuraba imitar en ideas y gustos a su ídolo.
  • Mientras la de Páez daba a entender con su aire melancólico y aburrido que su reino no era de este mundo, y que Ronzal había hecho demasiado atreviéndose a invitarla a bailar, el diputado ponía los cinco sentidos en no equivocarse, en no pisar el vestido ni los pies a ninguna señorita y en imitar servilmente las idas y venidas y las genuflexiones de Trifón.