Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra indicaciones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra indicaciones en el contexto de una oración.

Término indicaciones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "indicaciones" aquí tienes una selección de 10 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra indicaciones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • La madre la seguía sin verla desde la cama, para hacerle toda clase de indicaciones.
  • Viendo que hacía indicaciones afirmativas con la cabeza, el cura se animaba, añadiendo con énfasis.
  • Cuanto más que éste no rechazaba las indicaciones de Julián, ni le llevaba la contraria en cosa alguna.
  • También le parecía una ciencia profunda y hermética la de conocer las indicaciones del barómetro y del termómetro.
  • Tú reconoces que fuera del dominio de las matemáticas y de las ciencias empíricas existe, hoy por hoy, un campo enorme adonde todavía no llegan las indicaciones de la ciencia.
  • ¡Buena estaba doña Manuela para tales indicaciones! Sabía lo que significaban las asiduas visitas, unas veces por la tarde y otras por la noche, que la hacía aquel cincuentón.
  • Zaldumbide hacía la estima calculando el punto de situación en que se hallaba el barco, la dirección que se debía seguir según las indicaciones de la aguja náutica, y las distancias medidas con la corredera.
  • Según las indicaciones que iban haciendo los marineros, junto a quienes estaba yo, pasábamos frente al banco de Marrajotes, de Hazte Afuera, de Juan Bola, frente al Torregorda, y, por último, frente al castillo de Cádiz.
  • Las lecciones que Maximiliano le daba referentes a cosas de urbanidad y a conocimientos rudimentarios de los que exige la buena educación eran tan provechosas, que le bastaban a veces indicaciones leves para asimilarse una idea o un conjunto de ideas.
  • Machín, sin atender a las indicaciones del atalayero, se lanzó sobre las olas amarillas de la barra, allí donde se confundían el cielo y el mar, y pasó él y pasamos nosotros con una velocidad vertiginosa, tan pronto en la cumbre de una montaña de agua, como casi atravesándola por en medio.