Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra inesperado

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra inesperado en el contexto de una oración.

Término inesperado: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "inesperado" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra inesperado para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Sentíase herido por un golpe inesperado.
  • Pero su curiosidad tuvo un final inesperado.
  • El cafetinero y sus vecinos estaban en las puertas, celebrando aquel espectáculo grotesco e inesperado.
  • Cierto día entró el capellán en la habitación de la señorita y encontró un inesperado espectáculo.
  • Juanito husmeó en el ambiente algo terrible e inesperado, y se olvidó de todo, atento únicamente a conocer el misterio.
  • ¡te portarán desgrasia! VIII Batiste y su familia no se dieron cuenta de cómo se inició el suceso inaudito, inesperado.
  • Y no protestaron, porque la desgracia necesita consuelo, pero tampoco agradecieron el inesperado movimiento de aproximación.
  • Viejas y arrugadas otras, con esa fealdad de bruja que es final rápido e inesperado de la belleza de las razas meridionales.
  • Zalacaín la contempló absorto y luego abrió la puerta de la casa, la cerró despacio y, al encontrarse en la calle, se vió con un espectáculo inesperado.
  • Ana iba como ciega, no oía ni entendía tampoco, pero la presencia grotesca de aquel compañero inesperado la hizo ruborizarse y sintió deseos locos de echar a correr.
  • Mientras detallaba sus recuerdos, el maestro y su mujer le oían atentamente, y algunos muchachos, abusando del inesperado asueto, iban alejándose de la barraca atraídos por las ovejas, que huían de ellos como del demonio.
  • Aquel honor inesperado puso al moribundo muy despierto, Carraspique, sin saludar a don Pompeyo, que se quedó, siempre cruzado de brazos, a la puerta de la alcoba, se colocó a la cabecera de Barinaga en compañía de un clérigo, el cura de la parroquia.