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Ejemplos de oraciones con la palabra infeliz

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra infeliz en el contexto de una oración.

Término infeliz: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "infeliz" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra infeliz para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Aquella infeliz chica.
  • El infeliz bajo de ópera.
  • Compadécete de este infeliz.
  • Y en el fondo era un infeliz.
  • ¡Cómo me miraba el infeliz!
  • Este infeliz lo que tiene es hambre.
  • Padecía la infeliz, pero no era nada.
  • La Vetusta que la había hecho infeliz.
  • ¡Infeliz! ¡Y por mi culpa! Quién sabe.
  • ¡Ay, Ana también va a ser bien infeliz!
  • Yo soy un infeliz, quiero decir, soy bueno.
  • Durmiose pronto la infeliz señora de Rubín.
  • Ni rico había sabido hacerse el infeliz ateo.
  • Quedose un rato la infeliz mujer como petrificada.
  • ¿cómo un infeliz mayordomo tiene miles de duros?
  • La barriga de ese infeliz era anoche como un tonel.
  • El infeliz se ha de buscar la vida de alguna manera.
  • ¿Pero qué demonios le va usted a dar a ese infeliz?
  • Soy como los chiquillos! pensaba el infeliz caballero.
  • El infeliz Guimarán sintió terribles remordimientos.
  • , ¡infeliz criatura! El niño me da tanta compasión.
  • Estaba la infeliz tan turbada que no sabía qué decir.
  • El infeliz tiene que mantener a su madre, que está enferma.
  • Aunque sea al veinte decía el infeliz con esfuerzo supremo.
  • La infeliz mujer estaba tan medrosa, que apenas podía hablar.
  • Pensó seriamente en llevar a su infeliz sobrino a un manicomio.
  • , que la infeliz había venido a Madrid con su hijo, con el mío.
  • Pero de amistad, de pura amistad, porque me interesa esta infeliz.
  • El infeliz chico estaría todo lo enfermo que se quisiera suponer.
  • Yo infeliz, yo miserable, yo carne flaca, qué haría sino sucumbir.
  • La infeliz joven puso el nene a su lado, mostrando menos desconfianza.
  • El infeliz Ido iba derecho a su camino sin reparar en ningún tropiezo.
  • ¡Ah, mujer infeliz! añadió el clérigo con solemnidad, levantándose.
  • ¡Dejar las comodidades de su casa para velar a la cabecera de una infeliz.
  • Era un infeliz que tiene una pierna deforme y repugnante, llena de úlceras.
  • ¡Cómo se relamía la infeliz! Se calmó y ¡pum!, la cabeza en la almohada.
  • Y en aquella actitud de recogimiento y tristeza, expiró aquel infeliz hombre.
  • Bueno, pues sigo diciéndote que aquella infeliz pareja me dio la gran jaqueca.
  • A pesar de esta excelente disposición de su ánimo, la infeliz vacilaba un poco.
  • En toda su vida, en tiempo alguno, habíase visto la infeliz en trance semejante.
  • Es un papanatas, un infeliz, porque aquí no se trata de Sabel, ¿entiende usted?
  • ¡Angelito de mis entrañas! Lloraba la infeliz señora, lentamente, sin sollozar.
  • Al llegar a este grado de su lastimoso acceso, el infeliz Ido ya no tenía atadero.
  • ¡Oh Barinaga! ¡infeliz don Santos! ¿Estará en el infierno, verdad, don Fermín?
  • Algo tenía la infeliz joven en su cabeza que se lo confirmaba, inundándola de luz.
  • La infeliz no comprendió al principio que su conducta podía causar nuevos estragos.
  • Alejandro se había casado y llevaba a su mujer, una pobre infeliz, a comer a su casa.
  • La entrada de la familia le deslumbraba, sintiendo el infeliz una impresión de vanidad.
  • Estaba la infeliz mujer en la misma postura morisca, la cabeza apoyada sobre las rodillas.
  • Este hecho, cuidadosamente observado, produjo en el infeliz muchacho indecible melancolía.
  • Le digo a usted que me interesa mucho ese infeliz, y que haría yo algo por él si pudiera.
  • Y en cuanto á la madre, la infeliz vieja había acabado de padecer en una cama del Hospital.
  • Dábale pena y terror, y no podía olvidar las últimas palabras que le dijo su infeliz amiga.
  • ¡Infeliz chico! decía Fortunata, el odio que le he tomado, no es odio verdadero sino lástima.
  • ¡Infeliz Obispillo! Con su guirnalda extravagante y su cara pintada estaba hecho un mamarracho.
  • Yo pensé que debía poner a aquella infeliz en camino de adquirir una posición decente y estable.
  • Van a salirse dijo la infeliz, sintiendo otra vez los ardientes impulsos que la sacaron de su casa.
  • El infeliz deudor hacía de tripas corazón, y poniéndole cara risueña, convidábale a tomar algo.
  • Le asombraba la fiereza repentina de este vejete, al que toda la huerta había tenido por un infeliz.
  • Ahora eran sus hijas las que perseguían á la pobre Roseta, como si la infeliz tuviese culpa alguna.
  • Al llegar aquí se acordó el infeliz esposo que Ana, meses antes, le proponía un viaje a La Almunia.
  • El otro infeliz murmuró algo, con marcado acento extranjero, llevándose a la gorra la temblorosa mano.
  • ¡Bah, bah! A usted no le obedecerá ni le hará caso jamás ningún paisano, porque es usted un infeliz.
  • Don Alfonso érale antipático, porque su imagen estaba asociada a la horrible pena que la infeliz sufría.
  • Pero aquello pasó, y la infeliz volvió a hablar, cortando mucho las frases y tomando aire a cada palabra.
  • Era un infeliz, un muerto de hambre, pero muy honrado é incapaz de emparentar con una familia de ladrones.
  • Allá por Marzo será el gran suceso, la admiración del mundo gruñía el infeliz, dando vueltas sobre sí mismo.
  • Plácido, hazme el favor de tirarte por el balcón a la calle, el infeliz no habría vacilado un momento en hacerlo.
  • Y no paró aquí el réspice, pues a renglón seguido vino esta observación, que dejó helada a la infeliz Jacinta.
  • Siguió la infeliz mujer exhalando gemidos, como los de un perro que se ha quedado fuera de su casa y quiere que le abran.
  • Y ver a la infeliz señorita, a la verdaderamente ofendida esposa, impotente para desmentir la ridícula y horrenda calumnia.
  • Pues el día de mañana (pongo que sea varón), cuando crezca y sea preciso librarle de quintas, ¿qué va a hacer esa infeliz?
  • La esposa era una infeliz mujer, mártir del trabajo y de la inanición, humilde, estropeadísima, fea de encargo, mal pergeñada.
  • Oía los suspiros que daba el infeliz, y en una de aquellas aproximaciones, Maxi cogiéndole las manos, se las apretó con afecto.
  • El que le acompañaba era un infeliz músico, habitante en el segundo patio y en el mismo cuchitril en que anidara antes Izquierdo.
  • Mire, Julián, tendríamos que hablar para seis horas si yo le dijese todo lo que pienso de esa infeliz señorita, y de esos Pazos.
  • Si me descuido, no tengo tiempo ni de dejar a esta infeliz bien defendida de los pillos y de las propias debilidades de su carácter.
  • En las nieblas que envolvían su pensamiento, la infeliz joven, al oír aquello del rasgo, se acordó de Feijoo y de sus prohibiciones.
  • Sólo conseguía hacerle llorar desesperado, como el infeliz rey Lear, o que montase en cólera y le arrojase a la cabeza algún trasto.
  • Y estas profecías fúnebres, que, dichas con franqueza, a lo aragonés, espeluznaban al infeliz Melchor, se iban cumpliendo poco a poco.
  • A mí no me puede nadie gritó la infeliz con frenesí, los ojos desencajados, forcejeando contra los cuatro brazos que la querían sujetar.
  • La gente veía en él algo de la extravagancia misteriosa de su abuelo el pastor, y todos lo consideraban como un infeliz, tímido y dócil.
  • Amoldada su naturaleza a este género de vida, habríase tenido por infeliz si el trabajo o las ocupaciones le obligaran a vivir de otro modo.
  • El bando del Arcediano y del beneficiado había querido sacar gran partido de la situación del infeliz don Santos para combatir al Magistral.
  • Y la joven se expresaba con serenidad, con frescura, como si se tratase de la honra de otra y aquel Roberto fuese un infeliz a quien calumniaban.
  • La infeliz, turbada y muerta de miedo, se acurrucó en el rincón opuesto, y cruzadas las manos, miraba al desgraciado demente, diciendo para sí.
  • Por cierto que la señora se conceptuaba infeliz entre todas las señoras y damas de la tierra, por las muchas pesadumbres que sobre su alma tenía.
  • ¡infeliz de la mujer a quien apuntara aquel asesino de corazones! Señora o señorita ya la tenía Ronzal por muerta de amor o deshonrada cuando menos.
  • Quería la infeliz desechar las ideas que la volvían loca, aquellas emociones contradictorias de la piedad exaltada, y de la carne rebelde y desabrida.
  • ¡adúuultera! Hombre de Dios dijo la infeliz mujer, dejando a un lado el trabajo, que aquel día no era pintura, sino costura, tú has comido, ¿verdad?
  • La infeliz víctima, aquel antiguo y leal amigo, modelo de honradez y fidelidad, gimió a los fieros golpes, abriéndose al fin en tres o cuatro pedazos.
  • ¡Ay, infeliz! Te compadezco, pienso con horror en las noches que pasarás cuando esta cama esté vacía y creas oír en las habitaciones los pasos de Juanito.
  • ¡pobre ángel! El infeliz estaría ayer con sus compañeros posado en el alambre tan contento, tan guapote, viendo pasar el tren y diciendo allá van esos brutos.
  • ¡imaginar que su marido puede perdonarla después de la trastada indecente que le hizo, después que el querindango atropelló a este infeliz abusando de su fuerza.
  • Acerqueme a él, y el infeliz anciano no halló mejor modo de expresar su desconsuelo que abrazándome paternalmente, como si ambos estuviéramos cercanos a la muerte.
  • Me quedé absorto al saber la muerte del joven Malespina, y la idea del pesar que aguardaba a mi infeliz e idolatrada amita llenó mi alma, ahogando todo resentimiento.
  • Era Nicanora una infeliz mujer, de más bondad que entendimiento, probada en las luchas de la vida, que había sido para ella una batalla sin victorias ni respiro alguno.
  • Y como para todo se necesita talento, una especialidad de talento, resulta que esa infeliz que tanto te da que pensar, no sirve absolutamente para diablo, ¿me entiendes?
  • Mucho le extrañaba a la infeliz joven que Aurora no hubiese ido a verla, y sintió que se le olvidara, durante la visita del regente, preguntar a este por las Samaniegas.
  • Su mano trémula había recogido el botafuego de las de un marinero herido, y con la debilitada vista de su ojo derecho, buscaba el infeliz el punto a donde quería mandar la bala.