Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra infinito

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra infinito en el contexto de una oración.

Término infinito: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "infinito" aquí tienes una selección de 34 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra infinito para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • El olvido es infinito.
  • El dolor había sido infinito.
  • Yo te quiero infinito, ya lo sabes.
  • A don Pedro le divertía infinito el miedo del capellán.
  • Y Nucha entretanto se divertía infinito con su protegido.
  • Antes para mí era una gran pena considerar el infinito del espacio.
  • Por la parte del mar temblaban en el infinito las primeras estrellas.
  • Yo me alegro infinito de verte así, y le pido a Dios que te conserve.
  • El paisaje entonaba una sinfonía clásica, en la que el tema se repetía hasta lo infinito.
  • Las guardesas con la bandera verde señalando el paso libre, que parece el camino de lo infinito.
  • Delante tengo la inmensa llanura de roja arena que se pierde en el infinito con suaves ondulaciones.
  • Las piezas del alcacel temprano ensamblan, en mosaico infinito, con los cuadros de los barbechos hoscos.
  • La conversación, ya perezosa, daba entonces en la astronomía y se paraba en el concepto de lo infinito.
  • Sí, amiga mía el Magistral reía al decir esto lo que usted necesita, para calmar esa sed de amor infinito.
  • ¿Pero qué hacía Dios que no mandaba uno siquiera de los chiquillos que en número infinito tiene por allá?
  • E ! estridente, prolongado hasta lo infinito, como el grito de guerra de los pieles rojas, conmovía las calles.
  • ¡Oh, amiga mía! cuenta las estrellas si puedes y señaló al cielo el número de mis enemigos es infinito como las estrellas.
  • A medida que la chiquilla atendía más, Perucho se ingeniaba en traerle juguetes inventados por él, que la divertían infinito.
  • El choque de aquella imagen del dolor infinito con los pensamientos de don Álvaro, todos profanación y lujuria, le espantó a él mismo.
  • Para las almas enamoradas de lo Infinito, vivir en Vetusta la vida ordinaria de los demás era como encerrarse en un cuarto estrecho con un brasero.
  • Orientarse en ese infinito de puntos luminosos, en donde brillan como dioses Arturus y Vega, Altair y Aldebarán era para él una voluptuosidad algo triste.
  • Es un líquido cargado de sales, movido por el viento con un ritmo mecánico en su circulación, y, sin embargo, da la impresión de una fuerza espiritual de algo infinito.
  • Pero una vez reconocido este Infinito Poder, él, Víctor Quintanar, seguía aburriéndose en aquel pueblo abandonado, sin teatro, sin paseos, sin mar, sin regatas, sin nada de este mundo.
  • Claro que es una broma replicó el estudiante una broma por el estilo de las de su profesor, pero que tiende a una verdad, y es que entre la fuerza de la vida y el cosmos, hay un infinito de funciones distintas.
  • Una aureola de una gloria desconocida para él parecía rodear a aquella mujer que encerraba en el breve espacio de un contorno adorado todo lo que valía algo en la vida, el mundo entero, infinito, de la pasión única.
  • La inmensa tristeza, el horror infinito de la ingratitud del hombre matando a Dios, absurdo de maldad, los sintió Fortunato en aquel momento con desconsuelo inefable, como si un universo de dolor pesara sobre su corazón.
  • Mesía melancólico, pasando a tragos la nostalgia de lo infinito, que también tienen los descreídos a su modo, inclinaba mustia la gallarda y fina cabeza de un rubio pálido, y parecía un poco más viejo que de ordinario.
  • Mataré, gozaré después de aquel amor inefable, infinito, que no he catado nunca y que ella me ofreció en cambio del sacrificio que le hice de mi razón, y luego nos consagraremos ella y yo a hacer penitencia y a pedir a Dios perdón de nuestra culpa.
  • En lo alto, como bóveda del gran redondel, el cielo azul, infinito, sin la más leve vedija de vapor, cruzado algunas veces por una serpenteada fila de palomos, que aleteaban impasibles, sin dar importancia a la extraña reunión de tantos miles de personas.
  • En vista de que los asuntos vulgares de conversación llevaban trazas de sucederse hasta lo infinito, el Magistral, que no quería marcharse sin hacer algo, puso término a las palabras insignificantes con una pausa larga y una mirada profunda y triste a la bóveda estrellada.
  • Docenas de muchachos ocupados en dar vuelo a sus cometas con grotescos figurones pintados, que al remontarse moviendo los inquietos rabos hacían el efecto de parches aplicados al azul cutis del infinito y daban al paisaje un aspecto chinesco de abanico o de pañolón de Manila.
  • Orgulloso de aquella ciencia, Mesía generalizaba y creía estar en lo firme, y apoyarse en hechos repetidos hasta lo infinito al asegurar que la mujer busca en el clérigo el placer secreto y la voluptuosidad espiritual de la tentación, mientras el clérigo abusa, sin excepciones, de las ventajas que le ofrece una institución cuyo carácter sagrado don Álvaro no discutía.
  • Sobre el suelo, con las patas atadas, recordando tal vez en aquella atmósfera de sofocación y estruendo las tranquilas llanuras de la Mancha o las polvorientas carreteras por donde vinieron siguiendo la caña del conductor, estaban los pavos, con sus pardas túnicas y rojas caperuzas, graves, melancólicos, reflexivos, formando coro como conclave de sesudos cardenales y moviendo filosóficamente su moco inflamado, para lanzar siempre el mismo cloc cloc cloc prolongado hasta lo infinito.
  • Reparaba las siluetas de árboles, gallinas, patos, cerdos, y se fijaba en las líneas que pedían el lápiz, veía más matices en los colores, descubría grupos artísticos, combinaciones de composición sabia y armónica, y, en suma, se le revelaba la naturaleza como poeta y pintor en todo lo que veía y oía, en la respuesta aguda de una aldeana o de un zafio gañán, en los episodios de la vida del corral, en los grupos de las nubes, en la melancolía de una mula cansada y cubierta de polvo, en la sombra de un árbol, en los reflejos de un charco, y sobre todo en el ritmo recóndito de los fenómenos, divisibles a lo infinito, sucediéndose, coincidiendo, formando la trama dramática del tiempo con una armonía superior a nuestras facultades perceptivas, que más se adivina que de ella se da testimonio.