Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra inmortal

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra inmortal en el contexto de una oración.

Término inmortal: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "inmortal" aquí tienes una selección de 13 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra inmortal para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Papá! Ya estaba, pues, allí, ella, la muerta inmortal.
  • Insistía don Frutos en que él sentía que su alma era inmortal.
  • Moratín, mi querido Moratín, nos lo enseña gallardamente en su comedia inmortal.
  • Si Ronzal será inmortal, si don Frutos prefiere el aniquilamiento a la vida futura sin recuerdo de lo presente.
  • Y no recuerdo alborozo comparable al que me causaba obligándome a correr tras ella en ese divino e inmortal juego que llaman.
  • ¡El espíritu es inmortal! ¡El espíritu es indestructible! Y luego, exaltado, abriendo mucho sus ojos tristes, golpeándose la frente.
  • Manuela le puso a su hermanastra la mano sobre el hombro y con una voz que parecía venir del otro mundo, del mundo eterno de la familia inmortal, le dijo.
  • No, sino que empezó a vivir en la familia, e irradiando de ella, con una nueva vida más entrañada y más vivífica, con la vida eterna de la familiaridad inmortal.
  • Pero no sólo del terror nació mi piedad, que ahora creo que va de veras, sino también de amor de Dios, y de un deseo vehemente de seguir a millones de millones de leguas a mi modelo inmortal.
  • En nombre del arte, de la santa idea de sobriedad y la no menos inmortal e inmaculada de armonía, yo os condeno a la maldición de la historia! Pues oiga usted se atrevió a decir la Infanzón sin mirar a su esposo.
  • Las niñas de las Escuelas Dominicales y los chiquillos del Catecismo, que cantaban por las calles en vez de coplas profanas el Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, y lo de Venid y vamos todos con flores a María, inventaron un cantar contra el Círculo.
  • Abrió Ana los ojos y miró a su don Víctor que a la luz de una lámpara de viaje, calada hasta las orejas una gorra de seda, leía tranquilamente, algo arrugado el entrecejo, El Mayor Monstruo los celos o el Tetrarca de Jerusalén, del inmortal Calderón de la Barca.
  • Pero después, al notar las extravagancias de su torcida imaginación, le acribilló con burlas y le colgó el apodo de Don Quijote, no porque el viejo comerciante hubiese leído la inmortal obra de Cervantes, sino por tener arriba en su comedor una litografía detestable, en la cual el hidalgo manchego, dormido y en camisa, daba de cuchilladas a pellejos de vino.