Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra insultos

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra insultos en el contexto de una oración.

Término insultos: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "insultos" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra insultos para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Rugía los insultos.
  • Menos insultos y más hechos.
  • Los insultos no tenían jamás consecuencias.
  • Lo que yo decía gritó Foja triunfante sin hacer caso de los insultos.
  • En Vetusta los insultos y murmuraciones en letras de molde llamaban mucho la atención.
  • Foja, que sabía insultar, pero también perdonaba los insultos, no se tuvo por ofendido.
  • Pero el Chafandín cerró la puerta y se escapó por la galería, soltando bravatas e insultos.
  • Todos aquellos insultos le sonaban como le sonarían a un náufrago los que le arrojasen desde tierra.
  • ¡seor ciruelo! Déjese usted de insultos y explique por qué he de ser yo enemigo personal del Provisor.
  • El nombre de éste sonaba sin cesar en el silencio del crepúsculo, acompañado de toda clase de insultos.
  • Tú no te metas en lo que no te importa, ¡animal! El irlandés prorrumpió en insultos, y yo impedí que se lanzara sobre Ugarte.
  • ¡Morralón! ¡chodío! 11, sin añadir más á tales insultos, como si éstos sólo pudiesen ser aplicables al enemigo de la huerta.
  • Don Alonso miró a Malespina, buscando en su semblante una expresión de protesta contra los insultos dirigidos a la noble artillería.
  • Y doña Manuela lloraba, efectivamente, sin saber con certeza si sus lágrimas las arrancaba el estado de su hijo, los insultos de su hermano o aquella última noticia de la desaparición de Cuadros.
  • Creyó Batiste oir gritos ahogados de mujer, choque de muebles, algo que le hizo adivinar una lucha de la pobre Pepeta deteniendo á Pimentó, el cual quería salir para dar respuesta á sus insultos.
  • Su cólera, quebrantada al fin por tan horrible tensión, empezó á desvanecerse, y Batiste, repitiendo su rosario de insultos, sintió de pronto que su voz se ahogaba hasta convertirse en un gemido.
  • Esto lastimó el amor propio de Olmedo más que si su amigo le hubiera llenado de insultos, porque todo lo llevaba con paciencia menos que se le rebajase un pelo de la graduación de perdis que se había dado.
  • ¡Viejo cochino! ¡Cobarde! Marqués contestaba a los insultos con un ladrido suave, que parecía una quejumbrosa protesta, movía la cola como un péndulo y se ponía a andar en zig zag, olfateando por todas partes.