Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra íntimo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra íntimo en el contexto de una oración.

Término íntimo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "íntimo" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra íntimo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo me había hecho íntimo de Chomin Zelayeta.
  • Aquel curso, Hurtado intimó bastante con Julio Aracil.
  • Se lo había dicho el marquesito, el íntimo de Mesía.
  • Cada mueble le contaba una historia en íntimo secreto.
  • A veces invocaba al Cielo con íntimo fervor de oración.
  • Y era de quien trataba de sonsacar lo íntimo de su sobrino.
  • Disimulaba el placer íntimo que encontraba en las afirmaciones del otro.
  • Fortunata, al mes de estar allí, tuvo otra amiga con quien intimó bastante.
  • Pero en el trato íntimo, el que no es más que de la clase, ya es otra cosa.
  • ¡Vaya!, si su marido, Pepe Reoyos, era íntimo, pero íntimo, de Don Baldomero.
  • El amigo íntimo de Quintanar, era el dictador en aquel pueblo de árboles y arbustos.
  • Más íntimo, de más fácil comunión por razón de la edad, de la educación, de los gustos.
  • Por efecto de las continuas visitas le trataron como amigo íntimo los de la familia de don Manuel.
  • En todo encontraba Anita aquella noche belleza, misterioso atractivo, un valor íntimo, una expresión amorosa.
  • Joaquín era uña y carne del Marquesito el hijo del marqués de Vegallana y este el amigo íntimo de don Álvaro.
  • Recordando todo esto, Frígilis trató como un zapato a Mesía aquella noche memorable en que le intimó la huida.
  • Y a fuerza de paciente astucia logró sorprender miradas de conocimiento íntimo entre Ramiro y la criada de servicio.
  • Roberto del Campo, el amigo íntimo de Rafael, su mentor, que le guiaba en el camino de la distinción y el buen gusto.
  • Me escribió Rebagliatto, gran cacique de aquella ciudad, y a más, íntimo de mi padre, pues se querían como hermanos.
  • Se la había separado sistemáticamente del trato íntimo de los hombres, como se aparta del fuego una materia inflamable.
  • Siguiendo luego su vagabundo camino, saboreaba el placer íntimo de la libertad, de estar sola y suelta siquiera poco tiempo.
  • Bastábale para ser feliz y considerarse dueño de Tónica oír su voz, trémula por la emoción que le causaba un paseo tan íntimo.
  • Frígilis había formado a su querido Víctor, al cabo de tantos años de trato íntimo a su imagen y semejanza, en cuanto era posible.
  • Don Santos ha delegado en mí todos los poderes de su autonomía religiosa, y en su nombre, y con los mejores modos les intimo la retirada.
  • Varias veces, con su antigua audacia intentó aproximarse a Manolita para reanudar sus relaciones de amistad, buscando un final más íntimo.
  • Lo que más quemaba a este era que la infidelidad había sido con un íntimo amigo suyo, pintor también, autor del cuadro de David mirando a.
  • De Feijoo, que era amigo suyo y había sido su pretendiente, y tenía gran amistad con don Jacinto Villalonga, íntimo del Ministro de la Gobernación.
  • No quería tampoco profanar, haciéndolo público, aquel encanto íntimo, aquel himno de la conciencia que podemos llamar los misterios gozosos de Barbarita.
  • ¡un rutinario! Quintanar era inagotable en el capítulo de las quejas y de la envidia pequeña, al pormenor, cuando se trataba de su amigo íntimo, de su Frígilis.
  • Se había hecho amigo íntimo de Paquito Vegallana y, aunque de lejos, algo le tocaba del esplendor que irradiaba el célebre Mesía, flor y nata de los elegantes de Vetusta.
  • Los dos bultos eran Mesía y Quintanar, que ebrio de confidencias perseguía a su amigo íntimo con el relato de las aventuras de su juventud, allá en la Almunia de don Godino.
  • Veía al médico muy preocupado con el tronco y sin pensar en los dolores inefables que ella sentía en lo más suyo, en algo que sería cuerpo, pero que parecía alma, según era íntimo.
  • Su cabeza reñía con su corazón, y ambos, corazón y cabeza, reñían en ella con algo más ahincado, más entrañado, más íntimo, con algo que era como el tuétano de los huesos de su espíritu.
  • Ningún amigo íntimo tenía en Santiago don Pedro, aunque sí varios conocidos, ganados en el paseo, en casa de su tío o en el Casino, donde solía ir mañana y noche, a fuer de buen español ocioso.
  • El impulso que la había arrojado dentro de la capilla ¿era voz de lo alto o capricho del histerismo, de aquella maldita enfermedad que a veces era lo más íntimo de su deseo y de su pensamiento, ella misma?
  • Y una de las frases de íntimo sentido, casi esotérico, que aprendió Manolita de la Tía y que de vez en cuando aplicaba a sus hermanos, cuando dejaban muy al desnudo su masculinidad de instintos, era decirles.
  • Sin pensarlo, contra su propósito, se encenagó como todos los días en las complicadas cuestiones de su gobierno eclesiástico, mezcladas hasta lo más íntimo con sus propios intereses y los de su señora madre.
  • Unos a otros, con cara de hipócrita compunción, se ocultaban los buenos vetustenses el íntimo placer que les causaba aquel gran escándalo que era como una novela, algo que interrumpía la monotonía eterna de la ciudad triste.
  • Y cualquier día o cualquiera noche, en una merienda en el campo, después de la cena de Noche buena, mientras los demás de la familia reían alegres, descuidados, la pasión de Angelina llegaba al paroxismo, la ocasión echaba el resto y la deshonra entraba en la casa, y el amigo íntimo, el favorito de todos, salía para no volver nunca.
  • 1 ¡Buen día nos dé Dios! ¡Bòn día! Y tras este saludo, cambiado con toda la gravedad propia de una gente que lleva en sus venas sangre moruna y sólo puede hablar de Dios con gesto solemne, se hacía el silencio si el que pasaba era un desconocido, y si era íntimo, se le encargaba la compra en Valencia de pequeños objetos para la mujer ó para la casa.
  • ¡Quién hubiera dicho a doña Anuncia que aquel novio soñado, que ya empezaba a tardar, pasaba todos los días cerca de ellas, en el Espolón, el Paseo de invierno, o en la carretera de Madrid, orlada de altos álamos que se juntaban a lo lejos! Ana había notado que todas las tardes se encontraban con don Tomás Crespo, el íntimo de la casa, y un caballero que se la comía con los ojos.
  • Un día que tío y sobrino se deportaban, según costumbre, a cuatro o seis leguas de distancia de los Pazos, habiéndose llevado consigo al criado y al mozo de cuadra, a las cuatro de la tarde y estando abiertas todas las puertas del caserón solariego, se presentó en él una gavilla de veinte hombres enmascarados o tiznados de carbón, que maniató y amordazó a la criada, hizo echarse boca abajo a fray Venancio, y apoderándose de doña Micaela, le intimó que enseñase el escondrijo de las onzas.