Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "irritaba" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra irritaba para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Y esto mismo le irritaba.
- La vida sedentaria le irritaba.
- Quería aplacarla y se irritaba.
- Y ahora le irritaba más que nunca.
- Esto era lo que les irritaba más, sobre todo a Visita.
- Se veía que la frialdad desdeñosa de Andrés le irritaba.
- Irritaba a la de Quintanar esta insistencia de sus ensueños.
- Algo como pegarle fuego al pueblo o reconstruirlo! La inacción le irritaba.
- Le irritaba más porque él, sin querer, participaba de aquella fe estúpida.
- Aquel paralelo eterno que estaba haciendo Fortunato sin saberlo, irritaba al Magistral.
- Se ponía loco de cólera, y más y más le irritaba el no poder dominar sus arrebatos.
- Por eso le irritaba más la supersticiosa fe de Vetusta en la virtud de aquella señora.
- Se había embrollado y esto era lo que más le irritaba siempre, perder el discurso a lo mejor.
- Lo que más le irritaba era que su conciencia le envolvía a él también en el general desprecio.
- Dejó el libro sobre la mesilla de noche otro mueble vulgar que irritaba el buen gusto de Obdulia apagó la luz.
- En estilo romántico que irritaba al Arcipreste y en estilo familiar con frases de cariño paternal, filial y fraternal.
- En cuanto a la oración, Ana decía que recitar de memoria plegarias era un ejercicio inútil, soporífero, que irritaba los nervios.
- Si ella se irritaba, se le acababa a él lo que llamaba la paciencia, y una vez en el terreno de la fuerza el artillero vencía siempre.
- Hasta en su saludo, más franco y expansivo que otras veces, había visto una especie de desaire, la expresión de una indiferencia que le irritaba.
- ¡Qué explosión de cólera la de don Joaquín! Lo que más le irritaba era la afición de los muchachos á llamarse por los apodos de sus padres y aun á fabricarlos nuevos.
- ¡Qué brazos! ¡qué pecho! ¡y todo parecía que iba a estallar! Todo esto encantaba a don Saturno mientras irritaba al Magistral, que no quería aquellos escándalos en la iglesia.
- Lo que más la irritaba era que el tunante, después de lo que había dicho, tuviera todavía humor de bromas y pusiera aquella cara de pillín, como si se tratara de una cosa de juego.
- Volvió al balcón, a espiar las palabras y los movimientos de aquel borracho a quien despreciaba todo el año y que aquella noche, sin que él supiera por qué, le asustaba y le irritaba.