Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "izquierda" aquí tienes una selección de 83 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra izquierda para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- El cuarto de la izquierda.
- Sobre todo a mi izquierda.
- A la izquierda está la cocina.
- A mano izquierda cuando entramos.
- Saludaban a derecha y a izquierda.
- Un ángulo del salón de la izquierda.
- Había derecha, izquierda y dos interiores.
- No se podía mirar a derecha y a izquierda.
- Con la izquierda levantó el cortinaje granate.
- Hay una puerta a la derecha y otra a la izquierda.
- A la izquierda se yergue el cabezo árido de Cabreras.
- Y a la izquierda, una ancha franquea la entrada a un patio.
- Su mano izquierda asciende, baja, salta a lo largo del asta.
- Y volviendo la vista más a la izquierda, los pueblos cercanos.
- Tira usted para abajo, dejando a la izquierda la fábrica del gas.
- En fin, voy a ver si les saco algo a los del segundo de la izquierda.
- Y la del cuarto de la izquierda, ¡qué casualidad!, abierta también.
- Un mes, Hurtado visitaría la parte derecha, y al siguiente la izquierda.
- Pues ha alquilado el cuarto de la izquierda de la casa en que vas a vivir.
- A derecha e izquierda, matorrales de brezo crecían desparramados y oscuros.
- Su mano izquierda se abate con un gesto instintivo, todo vuelve al silencio.
- Lleva en el dedo índice de la mano izquierda un anillo con un sello de oro.
- Pero estas impresiones eran como algo que pasaba, siempre de izquierda a derecha.
- A la derecha de doña Rufina se sentó Ripamilán y a su izquierda, el Magistral.
- Dijo la mona, bailando el zapateado en el limpia barros del cuarto de la izquierda.
- En el grupo de la izquierda, compuesto de tres individuos, oyó Rubín lo siguiente.
- Pasado un cuarto de hora, sintieron que se abría otra vez la puerta de la izquierda.
- Cuando camina agachado sobre su palo lleva la mano izquierda puesta sobre la espalda.
- El moño postizo, colocado a escape, se torcía inclinándose hacia la oreja izquierda.
- La bolsa de enfrente izquierda del actor, era la de Mesía y otros elegantes del Casino.
- Seguía por la izquierda el gabinete de Barbarita, luego otro aposento, después la alcoba.
- A la derecha del Marqués doña Petronila Rianzares y a la izquierda don Víctor Quintanar.
- Sonreía a derecha e izquierda, contestaba con monosílabos, pero él pensaba en su brindis.
- A la izquierda de la entrada vio el Delfín cajones llenos de huevos, acopio de aquel comercio.
- ¿Cómo negarme a ello, cuando a mi derecha y a mi izquierda veo las manos batir entusiasmadas?
- No hubo más sillas destinadas que las de la derecha e izquierda respectivas de los amos de la casa.
- Zaldumbide agarró el rebenque y se lanzó hacia proa repartiendo chicotazos a derecha y a izquierda.
- Llegó sin aliento al portal, y allí dudó si debía tomar a la derecha o a la izquierda de la calle.
- A la entrada del pueblo, a mano izquierda, se veía un castillejo y varios grupos de enormes girasoles.
- A la izquierda, conforme se entra en la casa, cerca de la puerta de la calle, se abre otra puerta chica.
- A veces se lleva también su segunda pata izquierda a la boca, como si se estuviese hurgando los dientes.
- Y la carretera, a la izquierda, se pierde a lo lejos, en rápido culebreo blanco, por la estrecha garganta.
- A derecha e izquierda, como dándole guardia caminaban con paso solemne acólitos con sendas hachas de cera.
- Era domingo, y la animación ruidosa y expansiva de los días festivos inundaba la acera izquierda del paseo.
- Comprendió Rubín que los de la derecha eran asentadores de víveres y los de la izquierda filósofos de café.
- Ana vio aparecer en el púlpito de la izquierda del altar la figura de Glocester, siempre torcida pero arrogante.
- Y luego le cumple torcer a mano izquierda, y luego le cumple bajar a mano derecha por un atajito, hasta el crucero.
- Detrás de Ana apareció Mesía, que traía la mejilla izquierda algo encendida y se atusaba el rubio y sedoso bigote.
- Montes rojizos, lomas monótonas como oleaje simétrico se extendían cerrando el horizonte a la izquierda de la vía.
- Que permanece a un lado silenciosa, apoyada la cara en la mano izquierda y la derecha puesta debajo del codo izquierdo.
- Los pueblecitos marinos desfilaban a la izquierda de la vía, colocados entre el mar azul y una vegetación espléndida.
- Cuando yo me muera, registra mi jergón y encontrarás en esta punta de la izquierda un calcetín con unas monedas de oro.
- Y mientras pasaba la lengua por la goma del sobre, moviendo la cabeza a derecha e izquierda, encogió los hombros y dijo a media voz.
- Su domicilio tenía algo de convento, y su vecino en el segundo de la izquierda era un arqueólogo, poseedor de colecciones maravillosas.
- ¡Si no lloro! y se enjugaba los ojos con el dorso de la mano izquierda mientras con la otra temblorosa, sostenía el vaso de la medicina.
- Y, como no podía marcharse con facilidad por los agujeros, se formaba una ola que rodaba a derecha e izquierda, y entraba en las cámaras.
- A la entrada la mujer tocaba el bombo con la mano derecha y los platillos con la izquierda, y una chica desmelenada agitaba una campanilla.
- Era el paraje descubierto, aunque el terreno quebrado, y el señorito podía otear fácilmente a derecha e izquierda todo cuanto sucediese.
- La chiquilla, después que le dijo todas aquellas injurias, se puso a repasar una media, en la cual tenía metida la mano izquierda como en un guante.
- En la cumbre amarilleaba a la luz del sol poniente un edificio prolongado, con torre a la izquierda, y a la derecha un palomar derruido, sin techo ya.
- Tocaba al revés, pisando las cuerdas con la derecha y rasgueando con la izquierda, puesta la guitarra sobre las rodillas, boca y cuerdas hacia arriba.
- Como la iglesia estaba aún a medio hacer, el culto se celebraba en la capilla provisional, que era una gran crujía baja, a la izquierda de la puerta.
- Subió por él deslizándose, se agarró con la mano izquierda a un barrote y con la derecha armada del cortaplumas, comenzó a roer la madera del marco.
- Seguía su marcha con el contoneo airoso de las hilanderas, la cesta en la cadera izquierda y el brazo derecho cortando el aire con un vaivén de péndulo.
- Don Juan en la cabecera, con las dos niñas, y en el extremo opuesto doña Manuela, teniendo a la derecha a Juanito y a la izquierda la silla destinada a Rafael.
- Don Víctor tenía a su izquierda a don Robustiano Somoza, el rozagante médico de la nobleza, que comía con la servilleta sujeta al cuello con un gracioso nudo.
- La novia lloró bastante con el obsequio de su niño, púsolo en el dedo meñique de la mano izquierda, y allí se le reunió el otro anillo que en la iglesia le ciñeron.
- Ya en lo alto, llegamos a un angosto pasillo, torcemos luego a la izquierda, y nos hallamos en un cuarto reducido, con tres mesas de mármol y un ventanillo microscópico.
- A la izquierda los tomillares acompañaban el camino hasta la cumbre, coronada por pinos entre cuyas ramas el viento imitaba como un eco la queja inextinguible del océano.
- A la derecha hay un gran salón vacío (porque no hace falta tanto local), y a la izquierda otro gran salón igual al anterior, donde los socios se reúnen con preferencia.
- No saludaba con las dos, porque la izquierda se la oprimía dulce y clandestinamente Joaquinito Orgaz, quien jamás hizo ascos a platos de segunda mesa, en siendo suculentos.
- Don Juan rumiaba, moviendo sus desdentadas encías a derecha e izquierda como una cabra vieja, y sus ojillos alegrábanse al ver comer a la familia, y especialmente a Juanito.
- Después cogía la cuchara con la mano izquierda y con la derecha iba echando pausadamente los terrones, dirigiendo miradas indulgentes a todo el local y a las personas que entraban.
- A poca distancia de sus muros tomaron a la izquierda, por la Senda de las Damas, hasta salir al camino de El Ciego y cruzando éste se acercaron a la altura en donde se asienta la ciudad.
- Ana leía sentada en su banqueta de lona blanca con franjas azules, mientras sujetaba la caña con la mano izquierda, sin más fuerza que la necesaria para que la corriente no la llevase.
- Decía el teniente aragonés que los vascongados eran tan torpes, que un capitán carlista, para enseñarles a marchar a la derecha y a la izquierda elevaba un manojo de paja en la mano y les decía, por ejemplo.
- A la izquierda del camino, antes de la muralla, había hace años un caserío viejo, medio derruído, con el tejado terrero lleno de pedruscos y la piedra arenisca de sus paredes desgastada por la acción de la humedad y del aire.
- Con la mano izquierda sujetaba, como con un clavo romano, los pliegues del manteo, que caía con gracia camino del suelo, deteniéndose en brillante montón de tela negra sobre la falda de color cereza de la siempre llamativa Obdulia Fandiño.
- Lo era hasta en el modo de ayudar a Nucha a bajarse de la borrica, en la naturalidad galante con que le ofreció no el brazo, sino, a la antigua usanza, dos dedos de la mano izquierda para que en ellos apoyase la palma de su diestra la señora de Ulloa.
- La meditación era mucho más honda y eficaz si la señora tenía metida toda la mano izquierda, hasta más arriba de la muñeca, dentro de una media, y si las claraboyas de esta eran bastante anchas para poder tener sobre ellas enrejados como los de una cárcel.
- A derecha e izquierda, en cromos chillones de gran tamaño, los dos Sagrados Corazones, y sobre ellos se abrían dos ventanas enjutísimas, terminadas por arriba en corte ojival, con vidrios blancos, rojos y azules, combinados en rombo, como se usan en las escaleras de las casas modernas.
- La de la izquierda del río, la de las cuatro acequias, la que encierra la huerta de Ruzafa con sus caminos de frondoso follaje que van á extinguirse en los límites del lago de la Albufera, y la vega de la derecha del Turia, la poética, la de las fresas de Benimaclet, las chufas de Alboraya y los jardines siempre exuberantes de flores.
- Comprimiéndose con dos dedos de la mano la ceja izquierda, habló a Fortunata de lo buenas que debían de ser aquellas madres Micaelas, de lo bonito que sería el convento, y de las preciosas y utilísimas cosas que allí aprendería, soltando como por ensalmo la cáscara amarga y trocándose en señora, sí, en señora tan decente, que habría otras lo mismo, pero más no.