Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra jornada

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra jornada en el contexto de una oración.

Término jornada: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "jornada" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra jornada para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Salió, espetéme en el dicho y empecé mi jornada.
  • El cazador le aguardaba en Cebre, e hicieron la jornada juntos.
  • Entonces empezaron a danzar en su fantasía los sucesos todos de la jornada.
  • Yo tomé mi camino para Madrid y él se despidió de mí por ir diferente jornada.
  • ¡Qué jornada! pensaba, ¡qué jornada! No le quedaba ni el consuelo de compadecerse.
  • Se olvidaron los detalles tristes de la jornada, para entregarse a la alegría y al vino.
  • De resultas de las heridas recibidas en aquella triste jornada, cayó enfermo del cuerpo, y más gravemente del alma, a consecuencia del pesar de la derrota.
  • Y así, empecé mi jornada, saliendo de casa con los otros, aunque por ser nuevo me dieron, para empezar la estafa, como a misacantano, por padrino el mismo que me trujo y convirtió.
  • La yegua recordará toda la vida, con temblor general de su cuerpo, aquella jornada memorable en que tuvo que sufrir a la vez el peso del actual representante de los Moscosos y el de la nodriza del Moscoso futuro.
  • Pero los dos últimos se perdieron en la costa, lo mismo que el Monarca, de 74, mandado por Argumosa, y el Neptuno, de 80, cuyo heroico comandante, Don Cayetano Valdés, ya célebre por la jornada del 14, estuvo a punto de perecer.
  • ¡Qué sería de los pobrecitos reos si no tuvieran quien les diera un poco de jarabe de pico antes de entregar su cuello al verdugo! A las diez de la mañana concluía Estupiñá invariablemente lo que podríamos llamar su jornada religiosa.
  • Este singular atrevimiento, uno de los episodios más honrosos de la jornada de Trafalgar, se llevó a cabo en un buque desarbolado, sin timón, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una situación moral y física enteramente lamentable.