Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "joyas" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra joyas para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- La llenó de regalos y de joyas.
- Donde estaban era naciendo compañía a las joyas.
- La mujer tiene que estar bien, ir a la moda, tener trajes, joyas.
- Pero mamá dijo Amparo, si esto que cantaba es el Aria de las joyas.
- Algunas joyas y chucherías vio, que le parecieron recuerdo o prenda de amores.
- Pero entre ellas corren, a veces sin que se las vea, joyas de inestimable precio.
- Vio terciopelo, pieles blancas, sedas, joyas, todo rápidamente y como por magia.
- Ya no se pensaba en la reina del baile, en el mejor traje, en las joyas más ricas.
- También estuchitos, cajas para guantes y joyas, botones y juegos lindísimos de ajedrez.
- Ya sabe usted que ni perfumes ni joyas ni ringorrangos de ninguna clase entran en aquella casa.
- Los otros cofres costaron mucho trabajo abrirlos, y los encontramos llenos de monedas de oro y de joyas.
- Si ahora fuese la temporada de ópera, ni ella ni sus hijas podrían lucir las joyas que enorgullecían y admiraban al pobre Juanito.
- La muchacha, nada tímida, al ver su abandono, vendió las joyas que le había regalado el amante y se presentó con su hija en Cádiz.
- Menchaca, cuando se instaló en Cádiz, tuvo la veleidad de poner casa a una muchacha de Puerto Real, y de pasear con ella en coche y regalarla trajes y joyas.
- Y el pobre muchacho, siguiendo la corriente de la lógica, pensaba con horror si todas las señoras que allí estaban cargadas de flores y joyas, exhibiendo sus sonrisas de mujer feliz, habrían tenido que pedir prestado como su madre.
- Pero ¡oh escándalo! ahora (don Custodio lo había averiguado escuchando detrás de una puerta), ahora el chocho del poeta bucólico dejaba al Magistral la más apetecible de sus joyas penitenciarias, como lo era sin duda la digna y virtuosa y hermosísima esposa de don Víctor Quintanar.
- A la luz de un farolillo colocado junto al pesebre, los trajes azul y rosa de las niñas, sus sombreritos de flores, las joyas relumbrantes de la mamá, causaban el efecto de una aparición sobrenatural, que contrastaba con las paredes sucias, el techo empavesado de polvorientas telarañas, los montones de estiércol y el olor punzante y molesto de cuadra sucia.