Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "juana" aquí tienes una selección de 11 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra juana para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Juana era muy buena moza y sabía cuidar a un hombre.
- Juana, nuestra insigne cocinera, veinte, el carnicero quince.
- Este matrimonio era una recompensa para Juana, la mujer de Froilán.
- Porque si había faltado, allá se iba la una con la otra, y tan buena era Juana como Petra.
- Que él la había visto arrojar con desdén sobre un banco de césped la historia de Santa Juana Francisca.
- Había visto a la Regenta en el parque pasear, leyendo un libro que debía de ser la historia de Santa Juana Francisca, que él mismo le había regalado.
- Ana había desaparecido otra vez, había entrado en la casa, olvidando a Santa Juana Francisca sobre el banco, y a los dos minutos estaba otra vez allí con chal y sombrero.
- Oh, si pudiese decir de él pensaba lo que Santa Teresa en una carta Gertrudis leía mucho a Santa Teresa decía de su cuñado don Juan de Ovalle, marido de doña Juana de Ahumada.
- Basta con leer la vida de la Santa Doctora y la de María de Chantal, Santa Juana Francisca, por supuesto, sabiendo leer entre líneas, para perfeccionarse, no al principio, sino más adelante.
- Y que no le disputara esta gloria Juana Trujillo, madre de Baldomero, la cual había muerto el año anterior, porque Asunción probaría ante todas las cancillerías celestiales que a ella se le había ocurrido la sublime idea antes que a su prima.
- Si quieres albergue para esta noche, lo tienes en mi casa.) Los de la partida aplaudieron, pero más que esta canción romántica les gustó el dúo anterior, y el Jabonero, comprendiéndolo así, compró a Ipintza, el Loco, un papel, que era la letra de la nueva canción de Vilinch, llamada Juana Vishenta Olave, escrita por el autor adaptándola a un aire popular titulado ¡Orra Pepito! La canción de Vilinch era un diálogo amoroso entre el propietario de un caserío y la hija del arrendador, a quien trata de conquistar.