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Ejemplos de oraciones con la palabra juez

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra juez en el contexto de una oración.

Término juez: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "juez" aquí tienes una selección de 71 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra juez para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Dijo el juez.
  • Preguntó el juez.
  • El juez vino en seguida.
  • Cállese usted dijo el juez.
  • No soy un asesino, soy un juez.
  • Le preguntó el juez a Hurtado.
  • Allá se entenderá con el juez.
  • Dice a todo lo mismo afirmó el juez.
  • Voy a guardar esta badila dijo el juez.
  • Señor juez, yo no he matado a mi mujer.
  • Llamadle al juez dijo Andrés a los vecinos.
  • Veremos si al juez le contesta de esa manera.
  • Le dejaron solo y Andrés subió con el juez.
  • Sí, es una acusación contra él dijo el juez.
  • La propia hacanea de la mujer del juez de Cebre.
  • ¡No me he de acordar! Pues la señora del juez.
  • La cosa tiene el aspecto de un crimen dijo el juez.
  • Usted no puede ser juez ni testigo en este proceso.
  • El juez mandó que trajeran a su presencia al marido.
  • Preguntó con la picardía de un juez de instrucción.
  • No, juez no, juez no decía la de Fenelón muy apurada.
  • Pero no quiso reconocer la probidad de Andrés y del juez.
  • El juez y el actuario y los guardias quedaron sorprendidos.
  • Nucha tropezó con una mesa, a tiempo que el juez repetía.
  • Y quien va a traer el juez soy yo afirmó el anciano, dando una patada.
  • Habrá que ver lo que habrán cobrado el médico y el juez decía la gente.
  • , la señora del juez se avino a prestármela porque iba Primitivo conmigo.
  • No hago la pregunta como persona de la familia ni como juez, sino como sacerdote.
  • No puedo prescindir de mi carácter de juez, sin faltar a mi deber en aquel sitio.
  • Al bajar a la prendería Hurtado y el juez, la mujer del tío Garrota había muerto.
  • Me basta con una buena tronada para reconocer que hay un más allá y un Juez Supremo.
  • El juez, después del interrogatorio, envió al tío Garrota incomunicado a la cárcel.
  • Él acudía al juez si le ofendían, y si no había modo, ventilaba la cuestión a palos.
  • Hombre, eso es muy grave, pero muy grave afirmó Juan, poniéndose más serio que un juez.
  • ¡Pepaaaá! Se oyó el ¡ clac ! de los pies descalzos, y el juez interpeló a la fámula.
  • Y me acuerdo que hice entonces la del Justo Juez, grave y sonorosa, que provocaba a gestos.
  • El juez metió la badila en un armario, lo cerró y llamó al actuario para que lo lacrase.
  • Entraba por el Justo Juez y acababa en el Conquibules, que ella decía, y en la Salve Rehína.
  • Me puso una cara, chica, cuando le conté la novedad, que parecía un juez de primera estancia.
  • El juez, después de repetidos interrogatorios, comprendió la inocencia del prendero y lo dejó en libertad.
  • Estoy yo aquí hecho una plasta, aburrido y pasando las de Caín, y te me vienes tú ahora con esa cara de juez.
  • Otros se escurrieron en compañía del médico, el notario, el juez y Barbacana, a menear los naipes hasta la noche.
  • El juez me interrogó por si sospechaba quién podía ser el secuestrador, pero yo declaré que no tenía ningún indicio.
  • Sólo no pudo meterle el diente al juez, protegido en altas regiones por un pariente de la señora jueza, persona de viso.
  • A Primitivo le puedo yo dar tres docenas de puntapiés, si se me hinchan las narices, sin que el juez me venga a empapelar.
  • Resulta que el alcalde, y si no el alcalde el médico y si no el juez, si lo hay, te hacen tilín, y no quiero decirte nada.
  • En este momento llegó el juez con el actuario y dos guardias, y fué interrogando, primero a los vecinos y después a Hurtado.
  • El muchacho se sentó en la silla que junto a la cama estaba, y apoyando el codo en esta, aguantó el achuchón, sin mirar a su juez.
  • Abrazólos a todos, y luego empezaron unos a pedirle oración para el Justo Juez en verso grave y sonoro, tal que provocase a gestos.
  • Pero transcurridos breves minutos, apareció en el zaguán el juez en persona, deshaciéndose en excusas por la torpeza de la muchacha.
  • El juez, por la tarde, fué a ver al tío Garrota a la cárcel, y dijo que empezaba a creer que el prendero no había matado a su mujer.
  • Las muertes que había firmado como juez, le habían causado siempre inapetencias, dolores de cabeza, a pesar de que se creía irresponsable.
  • El leer aquellas aventuras de Aguirre me producía un poco la impresión que produce a los niños Guignol cuando apalea al gendarme y cuelga al juez.
  • Pepa se la alargaba ya a toda prisa, y el juez, cambiando de tono y pasando de la más furiosa ronquera a la más meliflua dulzura, empujó la puerta y dijo a Nucha.
  • Las señoritas de Molende, el juez de Cebre, el cura de Ulloa, conducidos por don Pedro, que los traía allí con objeto de que admirasen los trabajos de restauración.
  • Al juez todo se le volvía acomodar a los visitadores, insistiendo mucho en si al marqués de Ulloa le convenía la luz de frente o estaría mejor de espaldas a la vidriera.
  • Al salir de casa de Barbacana, encontró el arcipreste en la cartería al juez y al escribano, y a la puerta a don Eugenio, desatando su yegua de una argolla y dispuesto a montar.
  • Llegados a la puerta de la sala, el juez empezó a palparse, buscando ansiosamente algo en los bolsillos, articulando a media voz monosílabos entrecortados y exclamaciones confusas.
  • Comprendía que aquellas meditaciones le alejaban de su venganza, que en el fondo del alma él no quería ya vengarse, quería castigar como un juez recto y salvar su honor, nada más.
  • Se despidió de don Blas Carreño y del juez y tuvo un violento altercado con Sánchez, quien, a pesar de ver que el enemigo se le iba, fué bastante torpe para recriminarle con acritud.
  • El juez aprobó con la cabeza, sin separar los ojos de los gemelos con que apuntaba a Obdulia, vestida de negro y rojo y sentada sobre tres almohadones en un palco contiguo al de Mesía.
  • Por la noche el doctor Sánchez aseguró en el casino que era indudable que el tío Garrota había tirado por la ventana a su mujer, y que el juez y Hurtado tendían a salvarle, Dios sabe por qué.
  • Después de verificar esta bella sustracción con una maravillosa habilidad, don José llamó en casa del juez, denunció el hecho, dió una pista falsa y se fué del pueblo sin que nadie le molestara.
  • Al saberlo Andrés fué a ver al juez y le pidió nombrara a don Tomás Solana, el otro médico, como árbitro para presenciar la autopsia, por si acaso había divergencia entre el dictamen de Sánchez y el suyo.
  • Pero cuando llegó el momento de las declaraciones, todo el distrito desfiló ante el juez afirmando la inocencia de Pimentó, sin que á aquellos rústicos socarrones se les pudiera arrancar una palabra contradictoria.
  • Nucha, a quien el recibimiento del juez y el tocado de su señora habían puesto de buen humor, volvió a sonreír disimuladamente, sobre todo al notar los quidproquos de la conversación, producidos por la sordera de los dos respetables hermanos.
  • La narración, detallada y dramática, refería el interrogatorio del juez, las respuestas briosas y libres de los mártires, los tormentos, la flagelación con nervios de buey, el ecúleo, las uñas de hierro, las hachas encendidas aplicadas al costado.
  • Quien conozca poco o mucho el mecanismo electoral no dudará que el gobernador hizo jugar el telégrafo para que sin pérdida de tiempo, y por más influencias que se atravesasen, fuese removido el juez de Cebre y las pocas hechuras de Barbacana que en el distrito restaban ya.
  • Según me han dicho en esa casa de la calle de Barcelona, había hace días una muchacha reclamada por sus padres desde Sevilla en el Juzgado, y mandaron a otra, algo parecida físicamente a ella, que dijo al juez que ella vivía con un hombre muy bien, y que no quería volver a su casa.
  • El juez de primera instancia, que se dividía a sí mismo en dos entidades, 1.º el juez, incorruptible, intratable, puerco espín sin pizca de educación, y 2.º el hombre de sociedad, perseguidor de casadas de mala fama, consuelo de todas las que lloraban desengaños de amores desgraciados.
  • La rodeaban unos quince curas y sobre ocho seglares, entre ellos el médico, notario y juez de Cebre, el señorito de Limioso, el sobrino del cura de Boán, y el famosísimo cacique conocido por el apodo de Barbacana, que apoyándose en el partido moderado a la sazón en el poder, imperaba en el distrito y llevaba casi anulada la influencia de su rival el cacique Trampeta, protegido por los unionistas y mal visto por el clero.