Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra juncal

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra juncal en el contexto de una oración.

Término juncal: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "juncal" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra juncal para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿Llamar a Juncal.
  • No se lo digo a Juncal por vergüenza.
  • Máximo Juncal venía un día sí y otro no.
  • Esto no estaba en el programa murmuró Juncal.
  • Lo que siempre me porfía el señor de Juncal.
  • Juncal rompió a reír, secándose con la toalla.
  • Máximo Juncal refirió a Julián pormenores interesantes.
  • Máximo Juncal no atravesará más las puertas de esta casa.
  • Delirios impuestos por la naturaleza con muy sabios fines, explicaba Juncal.
  • Abajo, Máximo Juncal se lavaba las manos en la palangana de peltre sostenida por Sabel.
  • , a don Máximo Juncal, que no piensa más que en política, todo se le vuelve hablar de eso.
  • éste fue el crimen del Tuerto protegido por Barbacana, cuya historia había contado también Juncal.
  • Juncal la pulsaba atentamente, le ordenaba alimentos muy nutritivos, la miraba con alarmante insistencia.
  • Manías del señor de Juncal, que aplica la higiene a todo, y vuelta con la higiene, y dale con la higiene.
  • Es un angelito, como dicen las viejas añadió maliciosamente Juncal, que parecía gozarse en la cólera del hidalgo.
  • Y el cacique Barbacana, con suma gravedad, volviendo hacia Juncal su barba florida y luenga, díjole desdeñosamente una verdad como un templo.
  • Para Máximo Juncal, inmoralidad era sinónimo de escrofulosis, y el deber se parecía bastante a una perfecta oxidación de los elementos asimilables.
  • En la antesala de la cocina se dio de manos a boca con Máximo Juncal, el médico de Cebre, con bufanda de lana gris arrollada al cuello, chaquetón de paño pardo, botas y espuelas.
  • Máximo Juncal, el médico, recién salido de las aulas compostelanas, soltó varias puntadas sobre política, y también malignas pullas referentes al grave escándalo que a la sazón traía muy preocupados a los revolucionarios de provincia.
  • Tan deshecha y acabada le parecía al capellán la señorita, que un día se atrevió, venciendo recelos inexplicables, a llamar aparte a don Pedro, preguntándole en voz entrecortada si no sería bueno avisar al señor de Juncal, para que viese.
  • Pero la solicitaban hacia fuera la juventud, el ansia de existir que estimula a todo organismo, la ciencia del gran higienista Juncal, y particularmente una manita pequeña, coloradilla, blanda, un puñito cerrado que asomaba entre los encajes de una chambra y los dobleces de un mantón.
  • XVII Que Máximo Juncal, ya que es su oficio, reconozca detenidamente la cuenca del río lácteo de la poderosa bestiaza, conducida por el marqués de Ulloa, no sin asombro de las gentes, en el borrén delantero de la silla de su yegua, por no haber en Castrodorna otros medios de transporte, y no permitir la impaciencia de don Pedro que el ama viniese a pie.
  • Y Máximo Juncal, que aunque gran apologista de los artificios higiénicos lo era también de las milagrosas virtudes de la naturaleza, hallaba alguna dificultad en conciliar ambos extremos, y salía del paso apelando a su lectura más reciente, El origen de las especies, por Darwin, y aplicando ciertas leyes de adaptación al medio, herencia, etcétera, que le permitían afirmar que el método del ama, si no hacía reventar como un triquitraque a la criatura, la fortalecería admirablemente.