Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "juro" aquí tienes una selección de 61 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra juro para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Lo juro.
- Te lo juro.
- Que te juro.
- Sí, lo juro.
- Te juro que no.
- Yo le juro que.
- Eso te lo juro yo.
- ¡Juro a Dios que ma.
- Te juro que lo aceptaría.
- Te juro que no me importa.
- Si yo le juro que no es eso.
- Se juró no volverse atrás.
- Te juro que daba el puro opio.
- Te juro que lo he de averiguar.
- Juró usted no poner allí los pies.
- Yo haré justicia, se lo juro a usted.
- Pero ahora te juro que si vas a bordo.
- Yo le juro que no vuelve a hacernos otra.
- Le juro a usted que me conviene, camará.
- Pero si yo le juro a usted que no hay nada.
- Pues te juro que si me buscas, me encontrarás.
- Yo te juro que no me volveré atrás, y te querré.
- Y yo juro que es verdad, señor don Álvaro gritó Foja.
- Juró que si volviera a nacer, no se casaría con ningún marino.
- Porque si le encuentro y no quiere venir, me mato, juro que me mato.
- Y yo te juro que te aburrirás más si no vuelves a Dios tus miradas.
- Y ahora te juro que no la he vuelto a ver más ni he tenido noticias de ella.
- Te juro que si no le veo con el letrero en la frente, voy a tener un disgusto.
- Te juro que le pateo el alma más pronto que lo digo (revolcándose en el lecho).
- La mitad me debéis, o por lo menos mucha parte, y si no me la dais, ¡juro a Dios.
- Yo le juro a usted que con nadie he hablado de este asunto, absolutamente con nadie.
- Primitivo me juró y perjuró que la muchacha se iba a casar con el gaitero de Naya.
- Te lo juro por estas cruces dijo la iluminada con voz trémula, besándose las manos.
- Sí, ¡juro a Dios! El ermitaño le reprehendió que no jurase tanto, a lo cual dijo.
- Guimarán juró tenía que parar en ello juró no poner jamás los pies en el Casino.
- Y se juró, en llegando a Palomares, mirar el diccionario para saber qué era pátina.
- Eterna fidelidad le juró callando, en el beso largo, intenso con que pagó los del marido.
- Pero te juro que en mi vida he sentido, como en aquella noche, la tristeza agarrada a mi alma.
- Pero si por un es caso golviésemos a más, yo les juro a esos figurones que tendremos una yeción.
- Y al ver que su hermano sonreía irónicamente, lo juró con la mano puesta en el exuberante pecho.
- Yo juro por Dios, en quien siempre he creído, que el cariño paternal es lo que me la hace derramar.
- También se juró negarse a leer la carta delante de su madre, aunque ella lo pidiera puesta en cruz.
- No pesaba más que un ramo de flores, pero el capellán juró y perjuró que parecía hecha de plomo.
- ¡Bendita sea tu alma! Lo primerito que le pido al Señor, lo juro por estas cruces, es que te mueras.
- Yo te juro que no despertaba en mí ni el amor más insignificante, ni tan siquiera un capricho de momento.
- Pero juro a Dios que llegado el caso, mis atrocidades serían dignas de ser puestas en décimas calderonianas.
- Yo te juro que hubieras ahorrado muchos ducados si te hubieras encomendado a mí porque no soy nada amiga de dineros.
- Así se lo juró a ella, de rodillas, como él había visto a los galanes en los teatros, allá por el mundo adelante.
- Te juro que si es verdad, esa mujer, esa hipócrita, esa sinvergüenza que me vendía amistad, no se ha de reír de mí.
- Yo le juro a la señora que lo que le he dicho es el Santísimo Evangelio replicó Ido poniéndose la mano sobre el pecho.
- Hasta le consintió nuevas caricias de gratitud que él se juró serían las últimas, por lo de la economía, que le tenía maniático.
- Se juró a sí misma no ser la literata, aquel ente híbrido y abominable de que se hablaba en Vetusta como de los monstruos asquerosos y horribles.
- Cuando supo que el portugués tenía la misma pretensión, le entró una cólera terrible, y juró que le había de calentar las orejas al intérprete.
- Y como nosotros no sabíamos la habilidad que tenía de los dedos a la muñeca, creímoslo, y el soldado juró de no jurar más, y yo de la misma suerte.
- Señores, yo les juro que he examinado una por una todas las cifras, y créanmelo, parece mentira que ese buñuelo haya salido de las oficinas de Hacienda.
- ¡Lo juro por mi nombre honrado! ¡Antes que esto, prefiero verla en brazos de un amante! Sí, mil veces, sí añadió ¡búsquenle un amante, sedúzcanmela.
- Y para que conste, yo juro ante Dios y los hombres que perdono con todo mi corazón a esa desventurada a quien quise más que a mi vida, y que me hizo tanto daño.
- Hija de mi alma, yo no tengo ni un clavo ni una astilla, pero le juro a usted por mi salvación que un domingo me salgo por las afueras y robo una teja para llevársela a usted.
- Pero te juro que lo hice sin ilusión, con fastidio, como el que cumple un deber, pensando en mi mujer, viéndote a ti más que a la que tan cerca tenía, y deseando que aquella comedia concluyera.
- Él no puede haberlo dicho, y si yo supiera que lo había dicho, juro por esta cruz (haciéndola con los dedos y besándola), por esta cruz en que te mataron, Cristo mío, juro que le he de aborrecer.
- Emigró Ozores y doña Camila juró odio eterno al ingrato, y consagró, con la paciencia de los reformistas ingleses, un culto de envidia póstuma a la modista italiana que había conseguido casarse con aquel estuco.