Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra justo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra justo en el contexto de una oración.

Término justo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "justo" aquí tienes una selección de 49 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra justo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Justo, ese.
  • Justo, ibi.
  • Nada más justo.
  • Nada más justo.
  • Justo castigo de Dios.
  • Y ¿no era justo al cabo?
  • Justo castigo de la tontería.
  • Y yo a ella lo mismo, como es justo.
  • | | | | | | | | R | SEGUNDO CUERPO | Justo.
  • Justo discurrió Maxi sin decir una palabra.
  • El San Justo, de 76, mandado por Don Miguel Gastón.
  • Pues nada de eso nos parece justo, porque no nos conviene.
  • El tenido por justo hace setenta y dos barbaridades cada día.
  • ¡justo! ¡No eran falsas sus sospechas! Le habían robado el pañuelo.
  • Lo que había ganado en la Bolsa justo era que en la Bolsa se perdiese.
  • Ahora, que dentro de su arbitrariedad, y desde su punto de vista, era justo.
  • Le auxiliaron el Neptune, francés, y el San Ildefonso y el San Justo, nuestros.
  • Respecto de la justicia, yo creo que lo justo en el fondo es lo que nos conviene.
  • Justo dijo la baronesa, sin recordar en aquel instante lo que era una transtiberina.
  • Y me acuerdo que hice entonces la del Justo Juez, grave y sonorosa, que provocaba a gestos.
  • Dice Juan, y está muy en lo justo, que los procedimientos angelicales trastornan la sociedad.
  • Y al mismo tiempo otro entierro subía por la rampa de San Isidro, y otro por la de San Justo.
  • Entraba por el Justo Juez y acababa en el Conquibules, que ella decía, y en la Salve Rehína.
  • Al decir Dios misericordioso pero justo aquella lengua imitaba el susurro del aura entre las flores.
  • Como el viento venía de aquella parte, oyó claramente la campana de San Justo que anunciaba cadáver.
  • Y en el confesonario no debe abusarse de ese análisis justo, pero en rigor, extraño al tribunal de la penitencia.
  • ¡Dios mío! ¡Dios mío!, exclamaba el Justo, mientras su cuerpo dislocado se rompía dentro con chasquidos sordos.
  • Yo me permití abogar por el capitán y decir que era un hombre caído en desgracia, pero honrado y justo como pocos.
  • Guimarán con los brazos cruzados también, entre la alcoba y la sala, admiraba lo que él llamaba la muerte del justo.
  • No era legal ni justo ganar ocho o nueve mil duros en un mes, jugando, ni más ni menos que los perdidos que van a los garitos.
  • Además, cada época trae sus costumbres, y no es justo que usted se queje porque las cosas no estén lo mismo que en su juventud.
  • De éstos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista, el Montañés, el San Justo, el San Francisco y el Rayo.
  • Abrazólos a todos, y luego empezaron unos a pedirle oración para el Justo Juez en verso grave y sonoro, tal que provocase a gestos.
  • Que un hidalgo no debe a otro que a Dios y al rey nada, ni es justo, siendo hombre de bien, se descuide un punto de tener en mucho su persona.
  • Entre todos murmuraban de los ausentes, como si ellos no tuvieran defectos, estuvieran en el justo medio de todo y en la vida hubieran de separarse.
  • ¿Sería verdad que no estaban sino jugando a marido y mujer y sin querer, con la fuerza toda de la fe en el deber, el fruto de la bendición del amor justo?
  • Don Ciriaco había comenzado su carrera de marino de la misma manera, con mi abuelo, y era justo hiciese por mí lo que uno de mi familia había hecho por él.
  • En fin, una gran familia esto subrayado por una expresión entre admirativa y respetuosa, y no era justo ni legal que ella, una pobre jornalera, aspirase a tanto.
  • ¡Cristo! Hemos sido unos brutos, y ahora, en justo castigo, nos quedamos en la miseria, y muchas gracias si en alguna tienda nos quieren admitir de bestias de carga.
  • Era, según él, muy justo respetar los escrúpulos de aquella adúltera primeriza (otra frase grosera del seductor), que no podía avenirse a tomar por encubridora a Petra.
  • Más al Sur brillaban, al sol de una mañana de abril, las manchas verdes de los cementerios de San Isidro y San Justo, las dos torres de Getafe y la ermita del Cerrillo de los Ángeles.
  • ¡Oh, qué maravillosamente lo ha hecho vuestra reverencia! Justó muy ruinmente el señor don Fulano, y dio el sayete de armas al truhán, porque le loaba de haber llevado muy buenas lanzas.
  • ¿Es justo que me reproches y estés llenando la casa con tu persona, con el fuego de tus ojos, con el son de tu voz, con el imán de tu cuerpo lleno de alma, pero de un alma llena de cuerpo?
  • Mas el avariento ciego y el malaventurado mezquino clérigo que, con dárselo Dios a ambos, al uno de mano besada y al otro de lengua suelta, me mataban de hambre, aquéllos es justo desamar y aquéste de haber mancilla.
  • Despertaban curiosidad en los grupos de muchachas los vestidos y sombreros de toda aquella muchedumbre elegante, libre, en la cual había algunas, justo es decirlo, que habían pecado mucho más, pero muchísimo más que la peor de las que allí estaban encerradas.
  • Y cuando le mandaban rezar y le daban blancas, como él carecía de vista, no había el que se la daba amagado con ella, cuando yo la tenía lanzada en la boca y la media aparejada, que por presto que él echaba la mano, ya iba de mi cambio aniquilada en la mitad del justo precio.
  • Trataba de explicarme el derecho que tenían a la superioridad los que realmente eran superiores, y me preguntaba, lleno de angustia, si era justo que otros fueran nobles y ricos y sabios, mientras yo tenía por abolengo la Caleta, por única fortuna mi persona, y apenas sabía leer.
  • En un resto de arboladura puso Gravina la señal de retirada, y acompañado del San Justo, el San Leandro, el Montañés, el Indomptable, el Neptune y el Argonauta, se dirigió a Cádiz, con la pena de no haber podido rescatar el San Ildefonso, que ha quedado en poder de los enemigos.
  • Pero ya que el Magistral mismo se quejaba, daba a entender que aquella persecución le dolía, era necesario saber más, procurar el consuelo de aquel corazón atribulado, buscar remedios eficaces, ayudar al justo perseguido, calumniado, que además del justo era el padre espiritual, el hermano mayor del alma, el faro de luz mística, el guía en el camino del cielo.