Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "juventud" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra juventud para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Tu juventud se fué.
- La juventud es ingrata.
- Eran cosas de la juventud.
- Le había sacrificado su juventud.
- Sí, la vida, que era la juventud.
- ¿Qué dirían en la Juventud Católica?
- A la juventud hay que dejarla divertirse.
- Sus diez y ocho años no parecían juventud.
- Tenía veintisiete años, la juventud huía.
- Eso vale tanto como reprocharles su juventud.
- él también, en su juventud, había sido atrevido.
- Sus ojos pardos conservaban la viveza de la juventud.
- Fui también socio del Ateneo y de la Juventud Católica.
- Era la juventud de la pasión, rozagante en aquel momento.
- Para él no tenían secretos la vida humana ni la juventud.
- Su temperamento le engañaba, fingiendo una juventud sin fin.
- Es preciso hacerse cargo de lo que es la juventud y la robustez.
- Si trasponemos la juventud, nuestra vejez es mísera y achacosa.
- La juventud buscaba a la juventud, algo de amor volaba por allí.
- El Chartreuse, con su calor de falsa juventud, hace pensar locuras.
- Ana, la pobre Ana, tenía derecho a una juventud eterna e inagotable.
- ¡La juventud! ¡Oh, qué gran cosa! Ya conozco yo eso, ¿verdad, Teresa?
- ¡pobre muchacha! no tenía amigas, y á la juventud hay que darle lo suyo.
- Una mujer ligera de otro país, al pensar en su juventud seguramente, dirá.
- Que la religión conducía a la juventud lozana a aquella letrina a pudrirse.
- La juventud le atraía y prefería su trato al de los más sesudos vetustenses.
- En la tertulia de la Marquesa, con sobrinas o sin ellas, predominaba la juventud.
- Y como el baile era de etiqueta, la más florida juventud se quedaba a la puerta.
- Es ridículo y absurdo cómo en la juventud se sufre por necedades sin importancia.
- En Vetusta la juventud pobre no sabe ganarse la vida, a lo sumo se gana la miseria.
- Será una ilusión mía, muy natural, dado que aquél fue el tiempo de mi juventud.
- Yo me siento viejo, enfermo y olvidado, pero mi espíritu ansía la juventud perenne.
- Gracias a que era un vate aplaudido en la Juventud Católica y tenía ideas muy cristianas.
- Es la fiebre de la época, y la juventud es la que con más calor apadrina las ideas nuevas.
- Los profesores no sirven más que para el embrutecimiento metódico de la juventud estudiosa.
- Dejó caer sobre la alfombra La Etelvina, novela que había encantado su juventud, y exclamó.
- Después se apasionó, como toda la juventud de su época, por María o la hija de un jornalero.
- Fui socio del Rat Penat, de la Sociedad de Agricultura, de la Academia de la Juventud Católica.
- Como que me había pasado en la tienda y en el almacén toda la niñez y lo mejor de mi juventud.
- Aquel había sido su único amigo en la triste juventud, en el tiempo de la servidumbre miserable.
- Cuando yo leía en la Juventud Católica, Selgas (1876) dijo una vez a Monasterio (el violinista).
- Yo veo que mi juventud va pasando estérilmente, sin una ternura, sin una caricia, sin un consuelo.
- Acicalábase como una niña, guardando con su cuerpo atenciones que no había tenido en su juventud.
- Ilustración LIBRO SEGUNDO JUVENTUD I MIS PRIMEROS VIAJES Nuestra aventura fué muy sonada en Lúzaro.
- El padre, don Pedro Hurtado, era un señor alto, flaco, elegante, hombre guapo y calavera en su juventud.
- Hacíanse visibles sus fieros instintos, petrificados en plena juventud é insensibles al paso del tiempo.
- Era una pasión, una cosa que recordaba la juventud, aunque al mismo tiempo parecía síntoma de la vejez.
- La expansión ruidosa de la juventud libre y sin cuidados invadía la plaza como una atronadora borrachera.
- Los cuarenta años y pico eran como los de los árboles que duran siglos, una juventud, la primera juventud.
- Su cara, que era siempre sonrosada, poníasele encendida, con verdaderos ardores de juventud en las mejillas.
- Y la juventud huía, como aquellas nubecillas de plata rizada que pasaban con alas rápidas delante de la luna.
- Hay que dar a la juventud lo que le pertenece, aunque rabien los rancios como mi hermano o el bueno de don Eugenio.
- Porque gastamos en leerlos y escribirlos aquellas fuerzas de la juventud que pudieran emplearse en la alegría y el amor.
- La Juventud Católica me designó como su representante para asistir al certamen que se celebró en Sevilla en honor de Murillo.
- Además, cada época trae sus costumbres, y no es justo que usted se queje porque las cosas no estén lo mismo que en su juventud.
- ¿Con qué derecho uní mi frialdad de viejo distraído y soso a los ardores y a los sueños de su juventud romántica y extremosa?
- ¡Cuidado que mandar todo a paseo, casa, parientes, fortuna, querer, y sacrificar su juventud para andar toda la vida entre miserias.
- Y estaba tan agradecido a la visita del Delfín, que no hacía más que mirarle recreándose en su guapeza, en su juventud y elegancia.
- Era el primer amor, la expansión de la juventud apenas despierta, que se contenta con verse, con hablar y reir, sin sombra alguna de deseo.
- Allí pasan revista en una conversación discreta y apacible a las cosas del día, unas veces, y otras evocan recuerdos de la juventud pasada.
- Hay que dar a la juventud lo suyo, y ella ¡ay! recordaba enternecida cuando el doctor Pajares era estudiante y se sentaba a su lado en la mesa.
- No hay que fiarse de ellos, y más si han sido tranquilos en su juventud, pues ya es sabido que el que no la hace a la entrada la hace a la salida.
- En la puerta de una escalerilla le hacía señas una buena moza, despechugada, fea, sin otro encanto que el de una juventud próxima á desaparecer.
- Lo aseguraba él, que era persona competente en tal materia, por ser poeta y no inédito, pues sus triunfos había alcanzado en la Juventud Católica.
- Ese pensamiento en el pasado, cuando se deja atrás la juventud, es como una herida en el alma, que va fluyendo constantemente y nos anega de tristeza.
- Ronzal se vengaba diciendo que la Marquesa era republicana y que escribía en La Flaca de Barcelona, y que había sido una cualquier cosa en su juventud.
- Una alegría de arcángel satisfecho brillaba en su rostro hermoso, fuerte en que había reflejos de una juventud de aldeano robusto y fino de facciones.
- El maduro don Juan que, como él decía, était déjà sur le retour, se sentía transformado por la juventud y la pasión vehemente y soñadora de Anita.
- Y ¡quién lo dijera! la Marquesa misma, aquella doña Rufina tan liberal que con tanta magnanimidad se absolvía a sí misma de las ligerezas de la juventud.
- Como recuerdos de un poema heroico leído en la juventud con entusiasmo, guardaba en la memoria brillantes cuadros que la ambición había pintado en su fantasía.
- No renunciaba a subir, a llegar cuanto más arriba pudiese, pero cada día pensaba menos en estas vaguedades de la ambición a largo plazo, propias de la juventud.
- Doña Celestina había conocido a la hija del quincallero, en su juventud, cuando las dos eran solteras, y parece que se desarrolló entre ellas una gran antipatía.
- Pero no pueden, porque delata la relativa juventud de estos caserones su arquitectura que revela el mal gusto decadente, pesado o recargado, de muy posteriores siglos.
- Consagráronle a la carrera naval, y desde su juventud, siendo guardia marina, se distinguió honrosamente en el ataque que los ingleses dirigieron contra la Habana en 1748.
- Al arrojar la cerilla en el suelo, esta cayó encendida, y Fortunata la miró con vivo interés, recordando una de las supersticiones que le habían enseñado en su juventud.
- Los dos bultos eran Mesía y Quintanar, que ebrio de confidencias perseguía a su amigo íntimo con el relato de las aventuras de su juventud, allá en la Almunia de don Godino.
- La juventud, libre de la severidad paternal, se desprendía del gesto hipócrita fabricado para la casa, y se mostraba con toda la acometividad de una rudeza falta de expansión.
- Aquel fingir juventud, virilidad, constancia en el amor corporal, parecíale a don Álvaro semejante a los recursos de la pobreza ostentosa que describe Quevedo en el Gran Tacaño.
- Su niñez le enternecía, su juventud le disgustaba como el recuerdo de una mujer que fue muy querida, que nos hizo cometer mil locuras y que hoy nos parece digna de olvido y desprecio.
- Pero ¿podía él pedir a Ana, educada por fanáticos, que había pasado su juventud en un pueblo como Vetusta, podía pedirla que se dignase siquiera alentar su pasión con una esperanza?
- De labios de varios prelados, que de paso en Madrid asistían a las veladas de la Juventud Católica, he oído lo que nadie ha oído, y lo mismo de los nuncios y demás sacerdotes ilustrados.
- Alguno se propasase a mayores, lo que se llama mayores, sobre todo, tomándolo en serio y obsequiándote (palabra de la juventud de doña Anuncia), obsequiándote en regla, entonces no te fíes.
- Nada de teología, nada de quebraderos de cabeza que habían hecho de su adolescencia y primera juventud un desierto estéril por donde sólo pasaban fantasmas, aprensiones de loco, figuras apocalípticas.
- Las monjas estaban contentas de ellas, y aunque les agradaba ver tanta piedad, como personas expertas que eran y conocedoras de la juventud, vigilaban mucho a la pareja, cuidando de que nunca estuviese sola.
- Como no olía a nada más que a juventud y frescura, los sentidos no aplacaban sus deseos, que eran ansias de morder, de gozar con el gusto, de escudriñar misterios naturales debajo de aquellas capas de raso.
- Y se transformó el clérigo en dos minutos en un montañés esbelto, fornido, que lucía apuesto talle con aquella ropa parda ceñida al cuerpo fuerte y de elegancia natural y varonil, lleno de juventud todavía.
- Sentía desde su juventud, imperiosa necesidad de ser galante con las damas, frecuentar su trato y hacerlas objeto de madrigales tan inocentes en la intención, cuanto llenos de picardía y pimienta en el concepto.
- Ignoraba que aquel hombre tan avariento en los gastos de la casa arrojaba el dinero fuera de ella, y cubriéndose con el velo de la hipocresía, llevaba una vida de calavera, tal como la había soñado en su juventud.
- El entusiasmo de la juventud, el ansia de vivir, manifestábanse en él con extraordinaria fuerza, como frutos tardíos del árbol de su vida, que había pasado invierno tras invierno sin conocer hasta ahora la primavera.
- El dependiente había entablado amistad con Micaela, una criatura insignificante que pasaba por el mundo como un fantasma, anulada la voluntad, lamentándose de no vivir, como en su juventud, en la servidumbre doméstica.
- De aquella confidencia, Ana sacó en limpio que el Magistral, como ella creía, era un alma grande, que no había tenido más delito que cierta vaga melancolía en la juventud y una ambición noble, elevada, en la edad viril.
- En mi ánimo se reproducen las emociones dulces o terribles de la juventud, el ardor del triunfo, el pesar de la derrota, las grandes alegrías, así como las grandes penas, asociadas en los recuerdos como lo están en la vida.
- El cuadrado sombrero sobre las cejas, flotante el paleto, que no abandonaba ni aun en el verano, y bajo el brazo el bastón de su juventud, una caña vieja y resquebrajada, con puño redondo de marfil que casi era una bola de billar.
- Este noble continente era realzado por una urbanidad en los modales, por una grave cortesanía de que ustedes no pueden formar idea por la estirada fatuidad de los señores del día, ni por la movible elegancia de nuestra dorada juventud.
- En la cara enorme nariz, bigotillo afilado y patillas de chuleta, y bajo la barba, asomando por entre las dos alas de un cuello a la pajarita, esa protuberancia horrible llamada nuez, que parece la condecoración de la juventud raquítica.
- Quería que le consolase el reflexionar que por ella era todo aquello, que por ella había él vuelto a sentir con vigor las pasiones de la juventud que creyera muertas, y que por ella, por respetar su pureza, se encenagaba él en antiguos charcos.
- El Magistral empezaba a despreciar un poco los años de su próxima juventud, le parecían a veces algo ridículos sus ensueños y la conciencia no se complacía en repasar todos los actos de aquella época de pasiones reconcentradas, poco y mal satisfechas.
- En la barraca de Tòni, conocido en todo el contorno por Pimentó, acababa de entrar su mujer, Pepeta, una animosa criatura, de carne blancuzca y flácida en plena juventud, minada por la anemia, y que era sin embargo la hembra más trabajadora de toda la huerta.
- Si Barbarita presumiera, habría podido recortar muy bien los cincuenta y dos años plantándose en los treinta y ocho, sin que nadie le sacara la cuenta, porque la fisonomía y la expresión eran de juventud y gracia, iluminadas por una sonrisa que era la pura miel.
- ¡pobrecilla! él la disculpaba, recordando su juventud monótona y aburrida al lado del tacaño padre, y además, decíase a sí mismo que alguna compensación había de merecer el resignarse a ser tendera una joven que podía aspirar a una posición más brillante.