Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra labios

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra labios en el contexto de una oración.

Término labios: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "labios" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra labios para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y sus labios decían.
  • Pero no desplegó sus labios.
  • Glocester se mordió los labios.
  • ¡Puf! hizo con los labios Paco.
  • La otra no desplegaba sus labios.
  • Dijo con labios que le temblaban.
  • Pero éste no despegó los labios.
  • Sus labios, ligeramente trémulos.
  • Pero de los labios para fuera, nada.
  • Sus labios tomaban un tinte violáceo.
  • En los labios le retozaba esta pregunta.
  • Pero el pobre viejo no desplegó sus labios.
  • Después saca la lengua y se moja los labios.
  • Juanito tenía en los labios una pregunta audaz.
  • La señora rezaba en voz baja moviendo los labios.
  • Ix Fortunata movió la lengua y agitó los labios.
  • ¡Sigue la broma! se dijo mordiéndose los labios.
  • De rato en rato un gemido se escapa de sus labios.
  • Sus labios temblaban al aplicarse al borde del vaso.
  • Estaban pendientes de los labios del viejo síndico.
  • Preguntaron los labios y la lengua de placas de acero.
  • Falta de costumbre de sus labios, que a nadie besaban.
  • Se le secaba la boca y pasaba la lengua por los labios.
  • Sus labios murmuraban el consuetudinario rezo nocturno.
  • Añadió entreabriendo los labios con cándido asombro.
  • Pero la boca era insensible, y los labios no se movían.
  • Preguntó la señora de Rubín con los labios muy secos.
  • Doña Manuela avanzó sus labios en señal de desprecio.
  • Para hablar necesitaba humedecer con la lengua los labios.
  • Petra se mordió los labios y dio media vuelta murmurando.
  • En los labios del Magistral asomó una sonrisa de amargura.
  • Su pesimismo piadoso le salía a duras penas de los labios.
  • Porque eso de que Castelar le coloque es cosa de labios afuera.
  • No salían a sus labios sino al hablar con Álvaro y pocas veces.
  • Y solía limpiar los labios con el pañuelo después de decir esto.
  • Sus labios rojos sobre aquel chapapote superaban al coral más puro.
  • Sus labios estaban resecos, tostados por la calentura y el insomnio.
  • Pero ellas creyeron distinguir en sus labios una irónica expresión.
  • Al alzarse, vio a Nucha también en pie, el índice sobre los labios.
  • Si no me voy, la entrego pensaba el misántropo, apretando los labios.
  • Vamos al caso prosiguió la otra, dando un castañetazo con los labios.
  • Otro espumarajo de rabia y grosería brotó de los labios de don Pedro.
  • Tendido en la cama, muy pálido, con los labios blancos, estaba Andrés.
  • Andrés tomó la mano de Lulú entre las suyas y las llevó a sus labios.
  • ¡Bribona! exclamó Jacinta, frunciendo los labios y apretando los puños.
  • Preguntó la Marquesa entre dientes, más con el gesto que con los labios.
  • El respeto selló los labios del amigo, cuando ya se desplegaban para decir.
  • Doña Anuncia decía palabras que la hubieran escandalizado en labios ajenos.
  • Y aquella boca, aquellos labios, el piquito que hace con los labios, sobre todo.
  • Y éste gemía más estrujando entre sus pálidos labios el conmovido pezón seco.
  • Rubín se puso verde y le salió un amargor intensísimo del corazón a los labios.
  • Acogíala con un gesto de rústico desprecio, un fruncimiento de labios desdeñoso.
  • La caridad en sus labios era la necesidad suprema, la belleza suma, el mayor placer.
  • Estas palabras le brotaron de los labios fríos y mientras se le paraba el corazón.
  • Fortunata salió de la cocina sin decir nada, cejijunta y con los labios temblorosos.
  • La frente pequeña, la boca, de labios finos, con una sonrisa entre irónica y amarga.
  • Martín tomó la mano de su mujer y con un esfuerzo último se la llevó a los labios.
  • Prosiguió la diabla, que de rabiosa que estaba, tenía espuma de saliva en los labios.
  • Sonrisa de alegría y esperanza contraía sus labios, mostrando su dentadura intachable.
  • En vano intentó doña Lupe saber lo que había ocurrido de los propios labios del joven.
  • Volvía el conserje con las manos en los bolsillos y una sonrisa maliciosa en los labios.
  • Jacinta hizo un mohín gracioso con fruncimiento de cejas y labios, el cual quería decir.
  • Luego la vimos mover los labios, y sacar la punta de la lengua como si quisiera relamerse.
  • Traducidas literalmente no querían decir gran cosa, pero en sus labios significaban todo.
  • En su cara afilada, los labios aparecen sumidos y le prestan un gesto de bondad picaresca.
  • Pero dos heridas eran, que abrían sus labios amoratados como inagotables fuentes de sangre.
  • Pero se cortó y de sus labios no pudo salir más que un ju ju, que las otras no entendieron.
  • La menudita se llevaba el pañuelo a los ojos y apretaba los labios para reprimir un sollozo.
  • El Magistral mordía yerbas largas y ásperas y meditaba con una sonrisa amarga entre los labios.
  • Pero el vocablo, expresión de angustia tal vez, o demanda de socorro, no pudo salir de sus labios.
  • Sus labios no pronunciaban ya frases, sino un murmullo, que todavía conservaba tonillo de oración.
  • El bueno del ratón no podía ya entreabrir los labios para hablar sin que la hilaridad se desatase.
  • Al llegar a la cruz del Rompeolas, los hombres suelen poner en ella la mano y las mujeres los labios.
  • Tenía la boca muy grande, y al sonreír con propósito de agradar, los labios iban de oreja a oreja.
  • Barba redonda y carnosa, nariz de corrección insignificante, boca grande, labios pálidos y gruesos.
  • Preguntó a su criada, y como esta le contestara que no, frunció los labios en señal de impaciencia.
  • En este ambiente cálido y pegajoso, el sol, cayendo de plano, pinchaba la piel y abrasaba los labios.
  • Es bebedor fino, y cuando alza la copa entorna los ojos y luego contrae los labios y chasca la lengua.
  • Apartábanse las mujeres frunciendo los labios, sin dignarse saludarle, como es costumbre en la huerta.
  • Tenía la nariz larga, los ojos pequeños, las cejas como pinceles y un rictus sardónico en los labios.
  • No me atrevía a desplegar los labios en su presencia, y me infundía mucho más respeto que sus padres.
  • Su sonrisa levantaba las comisuras de los labios para arriba, y su cara tomaba un aire satírico y agudo.
  • ¡Pero esto es divino! dijo volviéndose hacia su marido, mientras pasaba la lengua por los labios secos.
  • ¡Santita de Dios! murmuró apoyando los labios muy quedamente en la gorra, por no atreverse a la frente.
  • No basta que la religión esté en los labios, no basta que se respete a la Iglesia y hasta se la proteja.
  • El frío que le acometió fue tan intenso que las palabras de queja salían de sus labios como pulverizadas.
  • Podía asegurarse que aquellos labios guardaban como un tesoro la mejor palabra, la que jamás se pronuncia.
  • Lo que es el dinero no lo tomo declaró la enferma del corazón, alargando los labios como los niños mimosos.
  • Tembláronle los labios y las manos se le enfriaron, pues creyó llegado el terrible momento de la confesión.
  • Pude notar que la Shele sufría y que las comisuras de sus labios temblaban, como por un sufrimiento contenido.
  • Mas la amarillez biliosa de su rostro, la lividez y secura de sus delgados labios, no prometían salud robusta.
  • Y recitaba la tierna poesía de Villegas hasta el último verso, con lágrimas en los ojos y agua en los labios.
  • Sintió el olor de una rosa muy grande que Ana oprimía contra los labios de su buen amigo, de su hermano mayor.
  • Luego, al ver al niño dormido y sereno, con los labios en flor entreabiertos vió al amor hecho carne que vive.
  • A la tercera o cuarta llamada, Fortunata movió ligeramente los párpados, y desplegando los labios, apenas dijo.
  • Me acordé de Marcial, y creo que las primeras palabras articuladas por mis labios fueron para preguntar por él.
  • Y sin soltar la cesta eso jamás, volvía a abrazarla y besuquearla, llevándose en los labios los blancos polvos.
  • Juanito, eres un imbécil dijo el avaro con los labios trémulos por la rabia, erizándosele el bigote de cepillo.
  • Martín se sintió halagado y, como Rosa le indicó que callara, llevándose el dedo a los labios, cerró los ojos.
  • Ramón Limioso, serio y aún melancólico, se limitó a entregar a Barbacana el latiguillo, sin despegar los labios.