Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra laboriosa

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra laboriosa en el contexto de una oración.

Término laboriosa: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "laboriosa" aquí tienes una selección de 12 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra laboriosa para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Roseta era la más callada y laboriosa.
  • Y es laboriosa, y es aplicada, y es vehemente.
  • Este tranquilo paisaje era la idealización de una Arcadia laboriosa y feliz.
  • La avalancha de gente laboriosa que se dirigía á Valencia llenaba los puentes.
  • Yo le reputo por uno de los hombres más enérgicos y emprendedores de la España laboriosa.
  • Al fin, tras laboriosa discusión, prevaleció este criterio, como verá el que siga leyendo.
  • ¡Claro, como criada con biberón! El caso es que es laboriosa, obediente, servicial, pero ¡habla tan poco.
  • Deslizábanse los días en santa calma, trabajando mucho, pero sin que un leve contratiempo viniera á turbar la monotonía de una existencia laboriosa.
  • El pobre labrador, agobiado por una existencia de fiebre y demencia laboriosa, quedábase en los huesos, encorvado como un octogenario, con los ojos hundidos.
  • Y el viejo se conmovía, coloreábase su tez, gesticulaba con entusiasmo, y sus ojos brillaban como si viese en movimiento aquel centenar de telares y una turba activa y laboriosa en torno de ellos.
  • ¡Bueno estaba su marido para intentar conversiones! El señor Cuadros era un hombre perdido para siempre, un hambriento que había gustado el fruto prohibido, tras muchos años de vida obscura y laboriosa, sin saber lo que era juventud y trabajando como una bestia de carga.
  • A los dos minutos aquellos violines y violas, clarinetes y flautas, a quienes acompañaba en su laboriosa gestación armónica un plano de Erard, comenzaron a llenar el aire con sus acordes, como se prometía decir en El Lábaro del día siguiente Trifón Cármenes, el cual había osado preguntar a la hija segunda del barón si le favorecía.