Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ladrón" aquí tienes una selección de 69 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ladrón para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Ladrón.
- Ladrón.
- Ladrón.
- ¡Ladrón!
- ¡Ladrón!
- ¡Ladrón.
- 28 ¡Ladrón.
- ¡Ah, ladrón!
- Si es un ladrón.
- ¡ladrón, ratero.
- 15 ¿Mi padre ladrón?
- 14 ¿Quién es ladrón?
- ¡Ese! Ese es un ladrón.
- No hables con ese ladrón.
- Es un ladrón, y lo sostengo.
- Un ladrón, un Felipe segundo.
- No era un ladrón, era un bibliófilo.
- ¡Ah!, trasto, ladrón de honras, asesino.
- Te voy a matar, grandísimo pillo, ladrón.
- No más pillos y pena de muerte al ladrón.
- No tenía más defecto que el de ser ladrón.
- Agitábase y perneaba el ladrón en miniatura.
- ¡Ladrón, más que ladrón! ¡Vaya un modo de trabajar!
- Él llamó al alguacil ladrón, y el otro a él falsario.
- Mucho ojo con este carnicero, que es más ladrón que Judas.
- ¡Ladrón! ¡Después que se había quedado con su escopeta!
- Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal.
- ¿Onde está el judío ladrón que ha entrado sin mi premiso?
- Retiraba el ladrón con las ancas de la mano que era lástima.
- Hasta del mal ladrón le estaba dando lástima en aquel momento.
- Pues sí, la persona, el ladrón o lo que fuera, continuaba allí.
- Llegó á llamarle ladrón porque se negaba á devolverle su arma.
- ¡Ah!, ya parece que se retira el ladrón, pues ladrón debe de ser.
- Hombre era él capaz de convertirse en ladrón para darles de comer.
- ¿de dónde saca ese Primitivo o ese ladrón el dinero para prestar?
- ¡Será el Magistral, el ladrón, el rapavelas, el que me ha despojado.
- Ladrón, astuto, vagabundo, viejo, cínico, insociable é independiente.
- ¡Muera el ladrón faucioso Barbacana! Y el vocerío, unánime, repitió.
- ¡Traidor, miserable, ladrón de honras! ¡Y esa tonta que se deja engañar!
- ¡Canalla! ¡Ladrón! ¡Prendedle! ¡Prendedle! El herido era Carlos Ohando.
- ¡Ladrón! ¡asómate! Y su propia voz le causaba extrañeza, como si fuera de otro.
- ¡Cuánta sangre tenía el tío ladrón! La acequia, al enrojecerse, parecía más caudalosa.
- Sí, señor Provisor, es usted un ladrón, y un simoniaco, como le llama a usted el señor Foja.
- El ventero era morisco y ladrón, que en mi vida vi perro y gato juntos con la paz que aquel día.
- ¡Cuánta mayor lástima le daría del Magistral que, según ella, no era ladrón, ni malo ni bueno!
- Asensio Lapurrá (Asensio el Ladrón) y Asenchio Araguiarrapatzallia (Asensio el decomisador de carne).
- Sí, aquel tiro era el de Álvaro, los tordos, inocentes, caían a pares, y el ladrón de su honra vivía.
- Que se le llamaba asesino en los grupos porque él obligaba al Chato a decirle la verdad sin rodeos asesino, ladrón.
- Si lo mataba, todo el mundo consideraría el suyo un caso de legítima defensa contra un salteador, contra un ladrón.
- Figurémonos que yo me llamo Benavides y que Carvajal quiere quitarme la honra a obscuras, como el ladrón de infame merecimiento.
- Detúvose asustado, a la manera del ladrón que siente ruido, y se volvió a poner la mano sobre la cabeza, como invocando sus canas.
- Llegó en su maldad hasta esconder unos cubiertos en el jardín y acusar a un criado de ladrón y hacer que lo llevaran a la cárcel.
- El odio de la huerta le asesinaba un hijo, y ahora aquel ladrón le mataba su caballería, adivinando lo necesaria que era para su existencia.
- Su madre era hechicera y un poco puta, y su padre ladrón y su tío verdugo, y él el más ruin hombre y más mal inclinado tacaño del mundo.
- Lo que sí puedo asegurar es que una resolución súbita me arrancó de la puerta, y salí del jardín corriendo, como un ladrón que teme ser descubierto.
- ¿Qué ha de ser, si el bellaco ladrón de Almendros el aposentador, me ha dicho, teniendo palabras con él sobre el arrendamiento, que vos nos sois limpia?
- La fuerza del resorte no era suficiente para matar al ladrón de corral, pero sí para detenerlo, merced a ciertos ganchos incruentos sabiamente preparados.
- Así como poco antes había sentido la conciencia tranquila al contener su cólera delante de Ana, ahora se sentía satisfecho ante su resolución de matar al ladrón de su honra si volvía.
- Desde que un ladrón muerto de hambre había logrado imponerse á todos ellos, los propietarios se reían, y para vengarse de diez años de forzada mansedumbre, se hacían más malos que el famoso don Salvador.
- Insensiblemente se dejó arrastrar por un espíritu de desconfianza que acababa de despertarse en él, y dentro de su casa, por una precaución inexplicable, le hacía andar de puntillas como si fuese un ladrón.
- ¡Oh, ese hombre! ¡Ese pillo! ¡Da lástima ver tanto desesperado, tantos padres de familia dispuestos a matarse o a matar a ese granuja si le pillan! El muy ladrón debió saber antes que nadie lo de la baja, y.
- Se encerraba en el salón de antigüedades, y con el mismo sigilo de ladrón con que sacaba libros del Casino, se dirigía a una silla Enrique II, le daba media vuelta, buscaba cierta parte escondida de un pie del mueble.
- Púsome el demonio el aparejo delante los ojos, el cual, como suelen decir, hace al ladrón, y fue que había cabe el fuego un nabo pequeño, larguillo y ruinoso, y tal que, por no ser para la olla, debió ser echado allí.
- De Izquierdo dijo Guillermina, que se le procurará una colocación, y por de pronto ya le he dado mi tarjeta para que vaya a ver con ella a uno de los artistas de más fama, que está pintando ahora un magnífico Buen Ladrón.
- Volvieron el rostro al cafetín, y como personajes de tragedia, lanzaron una eterna maldición sobre la cabeza de Espantagosos, un ladrón que, al quedarse sin dinero dos hombres honrados, les echaba a la calle sin más miramientos.
- Cogió la cesta, y bajándola a su casa con toda la rapidez que le permitían sus piernas no muy fuertes, azorado como ladrón o contrabandista, volvió a subir y se aproximó a la enferma, mirándola tan de cerca, que casi se tocaban cara con cara.
- ¡Un vagabundo, un ladrón, se la había jugado a él, a un hidalgo rico heredero de una casa solariega! Y lo que era peor, ¡esto no sería más que el principio, el comienzo de su carrera espléndida! Carlos, mortificado por sus pensamientos, no prestó atención a lo que hablaban.
- ¡Y qué bien sabe hacerlo el muy ladrón! Se confiesa a menudo, entrega cantidades en las sacristías, diciendo que las ha cobrado de más por un error y quiere sean para los pobres, y hasta se murmura si es él ese ramoso sujeto que, con el incógnito de Un cualquiera, envía dinero a la Junta de Instrucción Obrera cuando ésta sufre apuros.
- Las mismas que horas antes hablaban pestes de él, escandalizadas por su apuesta de borracho, le compadecían, se enteraban de si su herida era grave, y clamaban venganza contra aquel muerto de hambre, aquel ladrón, que, no contento con apoderarse de lo que no era suyo, todavía intentaba imponerse por el terror atacando á los hombres de bien.