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Ejemplos de oraciones con la palabra ladrones

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ladrones en el contexto de una oración.

Término ladrones: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ladrones" aquí tienes una selección de 42 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ladrones para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Una cueva de ladrones.
  • En esta tierra de ladrones.
  • Toda tu familia es de ladrones.
  • Ladrones infames, tíos de Judas.
  • Bien os oigo repartiros mi dinero, ladrones.
  • Siento un susurro, algo así como paso de ladrones.
  • Lo guardaré para el caso de que entren ladrones en casa.
  • Si te ven entre estos ladrones, creerán que eres uno de ellos.
  • ¡Van a decir que le he robado! Anda, los ladrones serán ellos.
  • ¡Ladrones! ¡Piratas! ¡Corsarios! Ojalá os muráis de repente.
  • Unos se reprochaban a otros el ser cobardes, granujas y ladrones.
  • ¿para qué quiero yo faroles si no cuelgan de ellos a los ladrones?
  • También en esta ciudad andan muchos ladrones que siendo de noche capean.
  • Estábamos convertidos en ladrones vulgares, Ugarte se dirigió al puerto.
  • ¡Ladrones! Sí, señor dijo en voz más baja, no retiro una sola palabra.
  • Él no había robado nada a nadie, y sin embargo, estaba como los ladrones.
  • Por eso no había prendido ya fuego a la taberna con todos los ladrones dentro.
  • ¡Ladrones! ¡No, calla! Ven acá, quítame esto que me oprime como unas tenazas.
  • Estaba el portón abierto de par en par, como puerta de quien no teme a ladrones.
  • Tiros de noche podían ser una señal de incendio, de ladrones, ¡quién sabe de qué!
  • También tuvimos que dar una buena lección a unos moros ladrones de la isla de Joló.
  • Porque no querrían que donde están hubiese otros ladrones sino ellos y sus ministros.
  • En Alcolea casi todos los ricos defraudaban a la Hacienda, y no se les tenía por ladrones.
  • Es que me da mucho miedo de estar sola, y me parece que entran ladrones, asesinos y qué sé yo.
  • ¡Ay, que me matan! ¡Ladrones! Sonaban en su cama, entre estas voces, unos golpazos de látigo.
  • Era un infeliz, un muerto de hambre, pero muy honrado é incapaz de emparentar con una familia de ladrones.
  • Mal iba todo, y la culpa la tenía el gobierno, un puñado de ladrones que no se preocupaban de la suerte del país.
  • Que los ladrones de gallinas viniesen a tropezar con el botón del resorte endiablado, como había tropezado aquella señora.
  • Éste buscó para el sitio de fray Venancio a un sacerdote brusco, gran cazador, incapaz de morirse de miedo ante los ladrones.
  • No señores, no es un Candelas, porque aquel espejo de ladrones caballerosos era muy generoso, y robaba con exposición de la vida.
  • Al ruido despertó la media casa, y pensando que eran ladrones (que son antojadizos de ellos los de este oficio) subieron al tejado.
  • Efectivamente, quedábanse las otras medio desvanecidas con el fuerte olor de agua de Colonia o de los siete ladrones, que el pañuelo tenía.
  • ¡Que se lo llevase todo el demonio! Al fin era suyo, bien lo sabía Dios, y podía destruir su hacienda antes que verla en manos de ladrones.
  • Ahora, tras el chasco, se había retirado a la vida privada, y podía decir muy alto, como su compañero, que todos los de la casa del pueblo eran unos ladrones.
  • Recogieron los ladrones las hermosas medallas, apoderáronse también de la plata labrada que hallaron a mano, y se retiraron de los Pazos a las seis, antes que anocheciese del todo.
  • Señor, yo he venido desde Sevilla siguiendo seis hombres los más facinorosos del mundo, todos ladrones y matadores de hombres, y entre ellos viene uno que mató a mi madre y a un hermano mío por saltearlos, y le está probado esto.
  • Criminal más perverso que los asesinos y ladrones era, según él, el señorito seductor de doncella pobre, que le hacía creer que se iba a casar con ella, y después la dejaba plantada en medio del arroyo con su chiquillo o con las vísperas.
  • Abrió la puerta la criada en pernetas, que al ver a Nucha bajarse de su cabalgadura y arreglar los volantes del traje con el mango de la sombrilla, echó a correr despavorida hacia el interior de la casa, clamando como si anunciase fuego o ladrones.
  • Quitando los vascos, que iban al lado del capitán por codicia, campesinos en su mayoría, y otros dos o tres, los demás eran una colección de borrachos, de ladrones, de presidiarios, lo peor de lo peor, el detritus de los puertos de las cinco partes del mundo.
  • ¡ladrones! Barinaga hablaba con el letrero de la tienda, pero el Magistral sintió brasas en las mejillas, y antes que pudiera notar su presencia el vecino, se retiró del balcón y sin el menor ruido, poco a poco, entornó las vidrieras hasta no dejar más que un intersticio por donde ver y oír sin ser visto.
  • Cansada de su inútil escrutinio y guardando las llaves, que formaban apretado racimo, digno del arsenal de una compañía de ladrones, doña Lupe se sentó a meditar, y poniéndose una mano sobre el pecho de algodón y acariciándoselo, se rascó con los dedos de la otra la frente, allí donde principia el cabello, como quien estimula la generación de una idea, y dijo.
  • ¡Lo que quisieran! Andresito vio cómo se alejaban los dos viejos, mostrando una nueva cara por el revés chamuscado de su pantalón, riendo su postrera hazaña, dándose besos y abrazos para afirmar la fraternidad del cafetín y hablando a gritos para que quedase bien sentado que la casa grande era una cueva de ladrones, y ellos, desengañados, se retiraban a la vida privada.