Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra lágrimas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra lágrimas en el contexto de una oración.

Término lágrimas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lágrimas" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lágrimas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Nada de lágrimas.
  • Que arrancaba lágrimas.
  • Y se le caían las lágrimas.
  • Le costaba lágrimas cada bocado.
  • La mujercita se enjugó las lágrimas.
  • Frígilis tenía lágrimas en los ojos.
  • Las lágrimas corrían por sus mejillas.
  • Las lágrimas de la Regenta nadie las notó.
  • Las lágrimas se agolpaban a los ojos de Ana.
  • Un poco de pan con manteca mojado en lágrimas.
  • Traía los ojos húmedos de recientes lágrimas.
  • Andrés la contemplaba con lágrimas en los ojos.
  • No pude contener algunas lágrimas de entusiasmo.
  • La vida volvía entre aquellas olas de lágrimas.
  • Al pobre Quintanar se le escaparon dos lágrimas.
  • Los ojos de Gertrudis se hinchieron de lágrimas.
  • Yo le solía escuchar con las lágrimas en los ojos.
  • Las lágrimas refractaban así los rayos de la luna.
  • Y en el aire parece que había sollozos y lágrimas.
  • Lo que yo le decía al verla hecha un mar de lágrimas.
  • Fortunata volvió el rostro para ocultar sus lágrimas.
  • Mire, señora replicaba ella bebiéndose las lágrimas.
  • Enjugando sus lágrimas, se acordó de Maxi, de su boda.
  • Parose un rato a oírla, y se le saltaron las lágrimas.
  • Cerró los ojos, que se le habían llenado de lágrimas.
  • Las lágrimas agolpándose en ellos le quitaban la vista.
  • Preguntó la Ignacia, secándose las lágrimas y sonriendo.
  • ¡adiós! gritaban los pequeños sorbiéndose las lágrimas.
  • Entonces presencié un hecho que me hizo derramar lágrimas.
  • La casa de don Pompeyo se convirtió en un mar de lágrimas.
  • Su voz sonaba como entrecortada por lágrimas que contenía.
  • ¡Ah!, señora dijo a la fundadora, secándose las lágrimas.
  • A ratos se lo llevaba al rostro como para secar sus lágrimas.
  • Y con voz dulcemente majestuosa y llena de lágrimas, exclamó.
  • A don Víctor se le saltaron las lágrimas al ver a su enemigo.
  • ¿pero qué diría la familia al verla hecha un mar de lágrimas?
  • Jacinta se reía y al propio tiempo se le escaparon dos lágrimas.
  • Los ojos se le llenaron de lágrimas, las rodillas se le doblaron.
  • Esas lágrimas que usted derrama, ¿son de arrepentimiento sincero?
  • Casi siempre comía el pan de la merienda salado por las lágrimas.
  • Lulú lloraba, le abrazaba, le besaba con la cara llena de lágrimas.
  • Habíase llevado un dedo a los ojos y lo retiraba mojado de lágrimas.
  • Ella le apretó la cabeza contra su pecho y derramó algunas lágrimas.
  • ¡Pobre Papitos! Suspiraba y le corrían las lágrimas por la cara abajo.
  • Al pronunciar esta frase, la ola rebosó, las lágrimas corrieron por fin.
  • Mi sobrino Manolo, que solía ser mi paño de lágrimas, estaba en Londres.
  • Más estético y más simétrico hubiera sido que las lágrimas fueran dos.
  • Feliciana se la encontró no sé dónde hecha un mar de lágrimas, y le dijo.
  • Y doña Leonarda hablaba con lágrimas en los ojos de los esplendores pasados.
  • Los ojos de Ana no veían las letras ni el papel, estaban llenos de lágrimas.
  • Vivir es nuestra primera obligación en este valle de lágrimas, y sin embargo.
  • Son las lágrimas de toda mi vida pudo decir a su amigo, las que derramo ahora.
  • Hace ocho días repetí mis vaticinios en la poesía Lágrimas que he compuesto.
  • Volvimos a Lúzaro, dejando a la hija del torrero anegada en un mar de lágrimas.
  • En Fortunata fue tan grande el efecto, que casi casi se le saltaron las lágrimas.
  • Además añadió con la voz preñada de lágrimas, su madre de usted no me quiere.
  • ¡Miren la tía bruja decía para sí, bebiéndose las lágrimas, con su teta menos.
  • Esto dejó a Fortunata tan desconcertada, que sus lágrimas se secaron de improviso.
  • Dijo el otro en un tono tan descompuesto, que a Jacinta se le saltaron las lágrimas.
  • El rechazo de su alma ante este fenómeno le secó en un instante todas las lágrimas.
  • Es el don de lágrimas, de que habla Santa Teresa, señora, respondía el arqueólogo.
  • Y Petra tañía la trompa quejumbrosa, y yo sentía lágrimas dulces dentro del pecho.
  • Un milagro, Virgen Santísima gemía Gertrudis con los ojos velados por las lágrimas.
  • Oír esto Mauricia y dar un gran berrido y soltar otra catarata de lágrimas fue todo uno.
  • ¡Aire, aire! Se limpiaba rápidamente las lágrimas, fingiendo una fortaleza que no tenía.
  • ¡Mire usted que estaba encariñado con la tal muñeca! Se le llenaron de lágrimas los ojos.
  • Es verdad, sí dijo Rosa con los ojos henchidos de lágrimas, como sencillo no he conocido otro.
  • ¡Pero qué infame! volvió a decir Fortunata, mirando a su tía con los ojos llenos de lágrimas.
  • Cuando llegaron al portal del palacio de Vegallana, su futuro dueño tenía lágrimas en los ojos.
  • Y dejando caer su cuchara en la sartén de arroz, lloriqueó largamente, bebiéndose las lágrimas.
  • Entremos aquí dijo Mary, que, después de las lágrimas, había quedado sonriente y de buen humor.
  • Las lágrimas salían a sus ojos, y el nudo de la garganta volvió a apretársele de un modo horrible.
  • De los de allá, de aquellos que le habían abandonado sin lágrimas ni desconsuelo, nunca se acordaba.
  • Sus jumeras eran siempre una fuerte emersión de lágrimas patrióticas, porque todo lo decía llorando.
  • Y la noticia circulando de boca en boca, agrandábase, llegando a arrancar lágrimas de enternecimiento.
  • Llegaba a ser el tertulio necesario, el paño de lágrimas, el consejero, el mejor ornamento de la casa.
  • Cuando parte de esta historia fue contada, al joven le faltó poco para que se le saltaran las lágrimas.
  • Al escribir esta carta se veía que Machín habla arrugado el papel y lo había mojado con sus lágrimas.
  • Su aparición modificó instantáneamente la actitud de Sabel, que tembló, calló y contuvo sus lágrimas.
  • Que por mucho que llores no se llenará con tus lágrimas el pozo en que voy cayendo y no saldré flotando.
  • A la luz de un relámpago, la Regenta vio los ojos de Álvaro brillantes y envueltos en humedad de lágrimas.
  • Y fué a ocultar sus lágrimas y a echarse a los pies de su imagen de la Virgen de la Soledad y a suplicarla.
  • Dadas las despedidas, con sus lágrimas y besuqueos correspondientes, marido y mujer se fueron a la estación.
  • Cerró el balcón don Fermín, volviose y miró con ojos de idiota a la rubia que enjugaba lágrimas villanas.
  • Sin embargo, en Lágrimas hice un esfuerzo, y acudí a Dios, demandándole que no permita acabe en tal estado.
  • ¡La que se armó! Pronto se vieron lágrimas resbalando sobre el betún, llanto que al punto se volvía negro.
  • Te lo devolveré pronto dijo la arrogante señora abrazando a Juanito y mojándole el rostro con sus lágrimas.
  • Lo cierto fue que al apartar las ardientes manos mojadas en lágrimas y erguir su cabeza, vio que era de noche.
  • Carraspique, que vestía el luto reciente de su hija, miraba a don Fermín con los ojos arrasados en lágrimas.
  • Tenía dos lágrimas en las mejillas pálidas, otras dos habían caído sobre la tela almidonada de la pechera.
  • Únicamente la madre delataba con repentinas lágrimas y algún profundo suspiro el fugaz recuerdo del pequeño.
  • Y recitaba la tierna poesía de Villegas hasta el último verso, con lágrimas en los ojos y agua en los labios.
  • Estar con los tristes, ésa es la religión eterna, vivir llorando por las penas del mundo, amar entre lágrimas.
  • Exclamó al fin bebiéndose sus lágrimas, sino que hoy, sin saber por qué ni por qué no, me veo tal y como soy.
  • Mariquita date tono replicó Jacinta secándose las lágrimas que la risa y las cosquillas le habían hecho derramar.
  • Mientras más consuelos le daba Belén, más inconsolable estaba la otra, y más caudaloso era el río de sus lágrimas.
  • Muchas lágrimas había derramado cuando sintió el ruido del coche de Jacinta que partía, y entonces salió a la sala.
  • Los sentimientos que desataban aquel raudal de lágrimas no eran únicamente los producidos por la situación del momento.
  • Quería llorar allí, donde había llorado tantas veces, unas con amargura, otras sonriendo de placer entre las lágrimas.
  • Desde el día en que el médico dijo que el comer bien era ya oportuno, ella, con lágrimas en los ojos, comió cuanto pudo.