Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lance" aquí tienes una selección de 33 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lance para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Mas luego al segundo lance.
- Bueno estuvo el lance, bueno.
- Y contó el lance del arroz con leche.
- Algunos los fué comprando en las librerías de lance.
- Hablan de mí, y le está contando cómo pasó el lance.
- Pero doña Lupe la sacó tan arreglada, que era como de lance.
- Sí, ríanse ustedes clamó Obdulia pues el lance es gracioso.
- Dirías que su elegancia es de lance y que no tiene aire de señora.
- Sólo a su marido, bajo palabra de secreto, contó el lance de los gatitos.
- Eso, que no hubiera pasado el lance, para continuar pecando a la calladita.
- Pues si no fuera porque el lance es bastante triste, te diría que te rieras.
- Me acuerdo, sí dijo el Delfín, renovando en su mente el lance con Maximiliano.
- Comentaban con irónica sonrisilla el lance de la guillotina, como decía Petra.
- Había sido padrino del contrario Frígilis, único vetustense que asistió al lance.
- Entonces le ocurrió un lance desagradable del cual se acordó y avergonzó toda su vida.
- Todos los padrinos eran de la guarnición menos Frígilis, único vetustense que presenció el lance.
- Mas contemplándole con atención por espacio de algunos segundos, lancé una exclamación de asombro.
- ¡La que se armó allí! Acordábase Don Manuel de aquel lance como si hubiera ocurrido el día anterior.
- ¿Te acuerdas de Tarsila que tuvo aquel lance con aquel cadete, y después con Alvarito Mesía no sé qué amoríos?
- A ver, Plácido, cuéntanos aquel lance tuyo cuando te arrodillaste delante del sereno, creyendo que era el Viático.
- Al interés dramático de este lance sacrificaba Jacinta la conveniencia de los procedimientos propios de tal asunto.
- Afortunadamente decía don Pompeyo Guimarán al referir el lance, afortunadamente estaba yo allí para evitar una indignidad.
- Al día siguiente del lastimoso lance ocurrido cerca de Cuatro Caminos, no estaba Maxi más excitado y rencoroso que aquella noche lo estuvo.
- Volví la vista atontado y lancé una exclamación de horror al ver a un hombre que me tiraba de las orejas como si quisiera levantarme en el aire.
- La discusión fue muy viva y acalorada, y Alcalá Galiano cruzó con el almirante Magon palabras bastante duras, que ocasionarán un lance de honor si antes no les ponemos en paz.
- Pero todo se volvía contar el lance con Aurora, dándole proporciones trágicas, y una vez concluido, lo empezaba de nuevo, revelando contra la que fue su amiga una saña implacable.
- ¡Se acuerdan ustedes de la Pallavicini! ¡Qué voz de arcángel! decía Foja, socarrón, escéptico en todo, pero creyente fanático en la música de los cuartetos de ópera de lance.
- ¿Cuál será el averiguador que se lance a poner en claro si el dueño de El Buen gusto, un tenducho de mantas de la calle de la Encomienda, es pariente indudable de los Villuendas ricos?
- Era de tal índole la maldad de esta hembra, que daba por buenas las desazones que el lance pudiera causarle, por la responsabilidad que ella tenía, con tal de ver comprobados por los hechos sus pronósticos.
- No le contaba el lance de la deshonra c por b, porque ni sabía cómo había sido, ni era decente referir a un padre tales escándalos, ni una señorita, una soltera, aunque tuviese más de cuarenta años, podía descender a ciertos pormenores.
- ¡Qué mujeres! ¡Qué mujeres se encuentran por el mundo! Desde el funesto lance tuvo Julián que barrerse el cuarto y subirse el agua, porque ni Cristobo ni las criadas hicieron caso de sus órdenes, y a Sabel no quería verle ni la sombra en la puerta.
- Pero en aquel lance, parecíale ridículo volver sobre aquella idea verdadera o falsa del amor, porque en su buen instinto comprendía que toda aquella hojarasca de leyes divinas, principios, conciencia y demás, servía para ocultar el hueco que dejaba el amor fugitivo.
- Sin poder resistir la tentación, y compelido por la misteriosa atracción del mar, cuyo elocuente rumor me ha parecido siempre, no sé por qué, una voz que solicita dulcemente en la bonanza, o llama con imperiosa cólera en la tempestad, me desnudé a toda prisa y me lancé en él como quien se arroja en los brazos de una persona querida.