Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra lee

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra lee en el contexto de una oración.

Término lee: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lee" aquí tienes una selección de 28 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lee para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Lee mucho.
  • ¿Y qué lee?
  • Lee y medita.
  • Lee a los ingleses.
  • Azorín lo lee todo.
  • Y en uno de ellos lee.
  • Lee mejor que mi marido.
  • La lee sin entenderla al pronto.
  • ¿Es que el clérigo no lee tampoco?
  • Lo que no me explico es por qué no lo lee usted.
  • De cuando en cuando se para bajo una luz y lee un poco.
  • Al lado de la cama un clérigo lee con voz queda en un libro.
  • Este libro que lee Sarrió es un libro trascendental y filosófico.
  • Entiende lo que lee, y escribe atinadamente y con cierta mesura de las cosas que opugna.
  • Azorín se sienta, lee un momento, baja, sale, también de cuando en cuando, a la puerta.
  • En el reloj de la torre de otro pueblo vasco, en Urruña, se lee escrita esta triste sentencia.
  • ¡cuánto lee! Yo digo que esas cabezas tienen algo, algo, sí señor, que no tienen las demás.
  • El sol es templado y entra en una confortante oleada hasta la mesa en que Azorín lee y escribe.
  • Hoy, un chico lee una novela del año 30, y las desesperaciones de Larra y de Espronceda y se ríe.
  • ¿Qué saben de él todos esos escritores amatorios, que no amorosos, que de él hablan y quieren excitarlo en quien los lee?
  • A un lado se dice que estas armas consisten según van dibujadas en un león y un lobo que sostienen una filacteria en que se lee.
  • Pero ¡esto es absurdo! ¡Esto es desconocer la realidad! Y Sarrió se remueve en su asiento, torna a leer el pasaje, lo lee de nuevo.
  • Por eso, mientras por una parte no lee el Diccionario filosófico ni el Emilio, por otra no deja de venir todas las tardes a charlar un rato con este clérigo.
  • Se encuentra metido en su despacho, bajo la lámpara que pone en su cabeza vivos reflejos, ante un libro que lee y relee con visibles muestras de un interés profundo.
  • Perfectamente interrumpió Foja el señor Guimarán ha hablado como un libro, y eso que no los lee, pero no importa, ha hablado como el libro de su conciencia, según él dice.
  • Enfrente está el gabinete de lectura, con una agradable sillería gris y estantes llenos de esos libros grandes que se imprimen para ornamentación de las bibliotecas en que no lee nadie.
  • Como nadie le contradecía, dábase él a probar cuanto le daba la gana, con esa buena fe y ese honrado entusiasmo que ponen algunos sabios del día en ciertos trabajos de erudición que el público no lee y que los editores no pagan.
  • Viii Es cosa muy cargante para el historiador verse obligado a hacer mención de muchos pormenores y circunstancias enteramente pueriles, y que más bien han de excitar el desdén que la curiosidad del que lee, pues aunque luego resulte que estas nimiedades tienen su engranaje efectivo en la máquina de los acontecimientos, no por esto parecen dignas de que se las traiga a cuento en una relación verídica y grave.