Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "leer" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra leer para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Pero al leer.
- ¿Pues y leer?
- Dejó de leer.
- Al fin supo leer.
- ¿Qué he de leer?
- Y se lo hizo leer.
- Eso, leer entre líneas.
- ¡Otra vez a leer! Bueno.
- ¿Qué voy a leer en él?
- Y además, no se pueden leer.
- Con que yo no sé leer ni escribir.
- Sin saber por qué, no podía leer.
- Primero leer lo que dice en el libro.
- Por la tarde acabó de leer el libro.
- Pero hacía más que leer, declamaba.
- Quiso leer aquel libro inmediatamente.
- Respecto a leer, no tengo inconveniente.
- Maxi, después de leer, siguió diciendo.
- Leer y trabajar como si estuvieras a destajo.
- Prefería meterse en su cuarto y leer novelas.
- Ese Primitivo no sabrá casi leer ni escribir.
- El Magistral se encerró en su despacho para leer.
- En cambio, yo apostaría que no ha aprendido a leer.
- ¡Saber leer! esta ambición fue su pasión primera.
- Si alguno venía a leer comedia yo era el que la oía.
- El día entero lo tenía libre para pasear y para leer.
- Yo apenas sé leer y no le saco sentido a ningún libro.
- Ea dijo sin acabar de leer, vamos a racionarnos nosotros.
- Quiero que Su Santidad le oiga leer a usted sus poesías.
- La sinrazón, se los he de leer, que yo sé que se holgará.
- Me quiere leer la obra y yo le he dicho que me la deje allí.
- Leer, leer, y el aparato cerebro espinal que lo parta un rayo.
- Muchas veces intentó dejar de leer estos libros de filosofía.
- ¿Me haces el favor de leer lo que dicen estas letras borradas?
- He de leer una porción de libros, he de ojear mil periódicos.
- Usted no puede desempeñar ningún destino, porque no sabe leer.
- Un animalito muy mono, una salvaje que no sabía leer ni escribir.
- Fortunata conocía La Dama de las Camelias, por haberla oído leer.
- En estas niñeces pasé algún tiempo aprendiendo a leer y escribir.
- Luego la tarde y la noche las pasaba en casa dedicado a leer novelas.
- Vuelta a leer, y cada vez el libro sabrá mejor, y dará más frutos.
- Preguntó el papá calándose los quevedos, que sólo usaba para leer.
- Ansiaba poder leer la carta, y temía ruborizarse delante de su madre.
- Lo que yo necesito ahora es leer en su interior, en su corazón de usted.
- Luisito tenía más tendencia a leer y a hablar que a jugar violentamente.
- Cuando yo era niña y empezaba a leer versos, mi autor predilecto era ese.
- Las he vuelto a leer después, y me han parecido una cosa bonita, pero mezquina.
- Me pondré a leer La Correspondencia o a jugar al tute con el señor de Izquierdo.
- Andrés no era de estos hombres que consideran el leer como un sucedáneo de vivir.
- Se acostó, acercó la luz y se puso a leer con la cabeza hundida en las almohadas.
- Yo aprendí a leer y a escribir con todas estas narraciones y aventuras de la familia.
- Después de las obras de Comte (que no pudo terminar), no volvió a leer libro alguno.
- Oye exclamó el Obispo dejando de leer pruebas ¿de modo que aún no has vuelto a casa?
- Ana, después de leer estas y otras páginas, escribió sus impresiones de aquellos días.
- Ella quería leer de cabo a rabo ciertas paginitas de la vida de su esposo antes de casarse.
- Probablemente Benítez condenaría este afán de leer y me prohibiría la desmedida afición.
- Mi tía Úrsula, hermana mayor de mi madre, solterona romántica, comenzó a enseñarme a leer.
- No es todo lo verídico, ¡hostia!, porque leer ya sé, aunque no del todo lo seguío que se debe.
- Dumas padre, Eugenio Sué, Montepín, Gaboriau, Miss Braddon sirvieron de pasto a su afán de leer.
- Iba a hablar, pero llegó Petra a recoger el servicio del café y calló fingiendo leer El Lábaro.
- La cartilla en que Papitos aprendía a leer estaba también allí, con las hojas sucias y reviradas.
- Pues bien, Ana, después de leer cinco minutos, había arrojado el libro con desdén sobre un banco.
- Leo, paseo un poco, vuelvo a leer, torno a escribir las cosas horribles sobre los pequeños papeles.
- También se juró negarse a leer la carta delante de su madre, aunque ella lo pidiera puesta en cruz.
- Y después de leer el papel asqueroso, lo arrugaba entre sus puños de labrador y decía con voz ronca.
- Cuando pasaba la fuerza del día, Andrés salía al patio y se sentaba a la sombra del emparrado a leer.
- Es preciso que aprendas a leer, para que seas mujer completa dijo Rubín esforzándose en parecer juicioso.
- Don Frutos Redondo, el más rico americano, no podía dormirse sin leer en la cama el Imparcial del Casino.
- No tardó, pues, en aflojar la cuerda a la manía de las lecturas, hasta llegar a no leer absolutamente nada.
- Fortunata parecía que estaba oyendo leer el relato más novelesco, según el interés y asombro que mostraba.
- Algunos de sus compañeros solían llevar al aula, para leer a escondidas, obras literarias de las más famosas.
- Lo que no hice yo para enseñarle a leer y escribir, para acostumbrarle a que se lavase esos hocicos y esas patas.
- Pero al leer de nuevo la carta, echó de ver que hacía ya ocho días que el niño había muerto y estaba enterrado.
- Me siento capaz de leer a Maudsley y a Luys, con todas sus figuras de sesos y demás interioridades, sin asco ni miedo.
- Creyó que era una de aquellas novelas que su padre le prohibía leer y ya iba a dejar el libro cuando leyó en el lomo.
- Allá en la Montaña, en cuanto Fermín había aprendido a leer y escribir, le había obligado a enseñarle a ella su ciencia.
- Ana, burlando los decretos del médico, probó en los primeros días de aquella segunda convalecencia a leer en el libro querido.
- Pues imagínese usted a Calvo y Vico fundidos en uno, y no llegará en cien leguas al encanto que produce oír leer a este hombre.
- Pero ¡esto es absurdo! ¡Esto es desconocer la realidad! Y Sarrió se remueve en su asiento, torna a leer el pasaje, lo lee de nuevo.
- Por el tono que se daba al leer no parecía sino que la epístola de San Pablo era cosa del mismo Glocester, una composicioncilla suya.
- Mandáronme leer el primer nominativo a los otros, y era de manera mi hambre que me desayuné con la mitad de las razones, comiéndomelas.
- Como se le hubiese acabado el aceite a su velón de tres mecheros y no pudiese rezar ni leer, bajó a la cocina en demanda de combustible.
- No se le permitía leer nada, ni él lo intentaba tampoco, y siempre que iba a la calle, doña Lupe le fijaba la hora a que había de volver.
- Al cumplirse el novenario de la encerrona, que algo tenía de arresto, doña Anuncia se presentó tranquila, digna, severa a leer la sentencia.
- Relevado por su regente de la obligación de trabajar, Rubín se fue al laboratorio, y tomando de debajo de la silla un librote, se puso a leer.
- De todo lo que el enamorado pensaba hacer para la redención de su querida, nada le parecía tan urgente como enseñarla a escribir y a leer bien.
- El leer aquellas aventuras de Aguirre me producía un poco la impresión que produce a los niños Guignol cuando apalea al gendarme y cuelga al juez.
- De las novelas modernas algunas le prohibía leer, pero en cuanto se trataba de arte clásico de verdadero arte, ya no había velos, podía leerse todo.
- Para negar a Dios con la constancia y energía con que él lo negaba, no hacía falta leer mucho, ni hacer experimentos, ni meterse a cocinero químico.
- Y por cierto que he de poner por obra un proyecto que tengo, que es convertirle poco a poco y hacerle leer libros santos en vez de patrañas de comedias.
- ¡qué alegre! ¡qué revoltosa! nada de encerrarse en la capilla horas y horas, nada de rezar siglos y siglos, nada de leer a su Santa Teresa eternidades.
- Después de leer a Kant y a Schopenhauer, esos filósofos franceses e ingleses dan la impresión de carros pesados que marchan chirriando y levantando polvo.
- Estupiñá abría todas las mañanas, barría y regaba la acera, se ponía los manguitos verdes y se sentaba detrás del mostrador a leer el Diario de Avisos.
- Pero ¡qué carta, doña Manuela! ¡Qué cosas tan indecentes había en ella! Parece imposible que hombres honrados y con hijos puedan leer tales porquerías.
- Don Manuel no era ningún lince, pero afiliado platónicamente desde muchos años atrás al partido moderado puro, hecho a leer periódicos, conocía la rutina.
- Andrés Hurtado, que se hallaba ansioso de encontrar algo que llegase al fondo de los problemas de la vida, comenzó a leer el libro de Letamendi con entusiasmo.
- Al leer lo de hermano mayor querido, le daba el corazón unos brincos que causaban delicia mortal, un placer doloroso que era la emoción más fuerte de su vida.
- Mientras los niños de su edad aprendían a leer, él daba la vuelta a la muralla, sin que le asustasen las piedras derrumbadas, ni las zarzas que cerraban el paso.
- El primer fondo, que, sin saber lo que hacía, comenzó a leer, hablaba de la brevedad de la existencia y de los acendrados sentimientos católicos de la redacción.
- Aquella nariz era la obra muerta en aquel rostro todo expresión, aunque escrito en griego, porque no era fácil leer y traducir lo que el Magistral sentía y pensaba.