Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra legítima

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra legítima en el contexto de una oración.

Término legítima: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "legítima" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra legítima para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Dirá que es mujer legítima.
  • A un lado la esposa legítima.
  • Mujer legítima de aquel caballero?
  • Y no con moneda falsa, sino con legítima.
  • La dama pignoró los restos de su legítima.
  • ¿Pero usted no sabe que esa señora es mujer legítima.
  • Era una monstruosidad que Sabel asistiese a la legítima esposa.
  • Parecíame, por tanto, tan legítima la defensa como brutal la agresión.
  • Aquella trabajaba con ardiente energía, y en esto se le fue la mitad de su legítima.
  • En la fe de bautismo de Mary aparecía como hija legítima de Juan de Aguirre y Lazcano.
  • No le pesaba de engañar al pobre don Víctor, porque le reservaba el cuerpo, su propiedad legítima.
  • ¿Quién duda que su permanencia en casa era ya un peligro para la tranquilidad de la esposa legítima?
  • Si lo mataba, todo el mundo consideraría el suyo un caso de legítima defensa contra un salteador, contra un ladrón.
  • Pedro se empeñaba en que yo le reclamase a papá la legítima de mamá, porque papá le negó un dinero que le hacía falta para las elecciones.
  • Que fuese agarrada al arado con todas sus arrobas de carne, y las dos chicas de los lacitos uncidas y tirando de él, y entonces sería su legítima dueña.
  • La muchedumbre, legítima descendiente del pueblo que dos siglos antes presenciaba los autos de fe, aplaudía con gozosa ferocidad la caída de los monigotes en la hoguera.
  • Don Manuel Pardo mejoraba en tercio y quinto a su primogénito Gabriel, que entre la mejora, su legítima y el vínculo, vendría a arramblar con casi toda la casa de la Lage.
  • Apartándose usted de aquí algún tiempo, no sería difícil que Sabel se casase con persona de su esfera, y que usted también encontrase una conveniencia arreglada a su calidad, una esposa legítima.
  • Había faltado gravemente, ofendiendo a su mujer legítima, abandonando después a su cómplice, y haciendo a esta digna de compasión y aun de simpatía, por una serie de hechos de que él era exclusivamente responsable.
  • ¡Vaya si conocía Julián a la pareja! ¡Cuántas veces la había tenido en su regazo! Sólo una circunstancia le hizo dudar de si aquellos dos muchachos encantadores eran en realidad el bastardo y la heredera legítima de Moscoso.
  • Su mujer, la Regenta, que era su mujer, su legítima mujer, no ante Dios, no ante los hombres, ante ellos dos, ante él sobre todo, ante su amor, ante su voluntad de hierro, ante todas las ternuras de su alma, la Regenta, su hermana del alma, su mujer, su esposa, su humilde esposa.
  • Por fin, Santa Cruz, tratando de rehacer su destrozado amor propio, negó unas cosas, y otras, las más amargas, las endulzó y confitó admirablemente, para que pasaran, terminando por afirmar que el chico era suyo y muy suyo, y que por tal lo reconocía y aceptaba, con propósitos de quererle como si le hubiera tenido de su adorada y legítima esposa.
  • Una de las habilidades de don Gabriel fue hacer partijas con su hermana cogiéndole mañosamente casi toda su legítima, despojo a que asintió la pobre señora, absolutamente inepta en materia de negocios, hábil sólo para ahorrar el dinero que guardaba con sórdida avaricia, y que tuvo la imprudente niñería de ir poniendo en onzas de oro, de las más antiguas, de premio.