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Ejemplos de oraciones con la palabra lejano

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra lejano en el contexto de una oración.

Término lejano: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lejano" aquí tienes una selección de 47 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lejano para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Es un rezago lejano de ente humano.
  • Era labrador de algún pueblo lejano.
  • Era sobrino de don Manuel en grado lejano.
  • No, eso estaba en un porvenir lejano todavía.
  • Un gallo canta lejano con un cacareo fino y metálico.
  • Siguió andando, guiado por el ladrido lejano de los perros.
  • Nos habríamos ido a otro país, a un país lejano, muy lejano.
  • Aún le zumbaba en los oídos el eco lejano de la extraña sinfonía.
  • El deudo que ha muerto aquí es lejano y hace muchos meses que ha muerto.
  • Pierde lo más, lejano y trabajoso, por obtener lo menos, presente y voladero.
  • El Obispo hablaba con una voz de trueno lejano, sumido en la sombra del púlpito.
  • Tras de un instante se volvieron a oir nuevos tiros y un lejano sonido de campanas.
  • Los cascabeles volvieron a sonar como canto lejano de grillos y cigarras en noche de estío.
  • Barbarita es, pues, pariente del jefe de aquella casa, aunque su parentesco resulta algo lejano.
  • El viento, cada vez más fuerte, trajo hasta la barraca un lejano eco de lamentos y voces furiosas.
  • En el fondo, sobre las obscuras montañas, coloreábanse las nubes con resplandor de lejano incendio.
  • Ahora la palabra parece un rumor lejano que crece, se ensancha, estalla en una explosión formidable.
  • El mundo era un rumor triste, lejano, apagado, donde había canciones de niñas, monótonas, sin sentido.
  • Oyó un tiro lejano, después el estrépito de las peguetas que volaban riéndose con estridentes chillidos.
  • Esta presunción de un olvido posible, aun suponiéndolo lejano, me da más tristeza que lo que acabo de ver.
  • Cuando ya bajaba el camino, se veía la playa de las Animas, entre la punta del Faro y otro promontorio lejano.
  • Lo que vemos delante es un espejo que refleja el cuadro soñador que se queda atrás, en el lejano día del sueño.
  • Pues este primo Moreno, aunque pariente lejano, y más lejano por ser rico y nosotras pobres, nos visitaba alguna vez.
  • Del pueblo, del campo, de la atmósfera transparente llegaba el silencio, sólo interrumpido por el cacareo lejano de los gallos.
  • Aquel cuarto grande le daba la impresión de no estar en una casa con vecinos y gente fastidiosa, sino en el campo, en algún sitio lejano.
  • Que vaya a vivir a otro pueblo o a un caserío lejano, y nadie tendrá en cuenta si la criatura ha nacido antes o después del plazo legal.
  • De aquel fermento humano brotaban, como burbujas, gritos, carcajadas, y un zumbido sordo que parecía el ruido de la marea de un mar lejano.
  • Regresaban a casa después de oír misa, y al llegar frente a la Audiencia vieron correr la gente, oyendo al mismo tiempo un lejano tamborileo.
  • Por la puerta abierta y lóbrega llegaba como un lejano susurro la respiración cansada de la familia, todos caídos, como muertos de la batalla con el dolor.
  • Oíanse fuera gorjeos de pájaros en los árboles del huerto, lejano chirrido de carros que salían al trabajo, rumores campestres gratos, calmantes, bienhechores.
  • Y cuando la luz de un fogonazo lejano iluminaba a trechos aquel panorama temeroso, notábamos que aún seguía la lucha con encarnizamiento entre grupos de navíos aislados.
  • En la vega, que azuleaba bajo el crepúsculo, no se oía mas que un ruido lejano de carros, el susurro de los cañares y los gritos con que se llamaban de una barraca á otra.
  • Este rumor se mezclaba con otro más apagado, el que venía de la huerta, atravesaba los cristales de la estufa y llegaba al salón como murmullo de un barrio populoso lejano.
  • Las demás personas que en la casa entraron estaban en la sala, sin atreverse a pasar mientras durase aquel animado coloquio de la diabla y la santa, cuyo lejano run run oían.
  • Decididamente, gustaba á todos este nuevo individuo de la familia, que hociqueaba el pesebre con extrañeza, como si encontrase en él algún lejano olor del compañero muerto.
  • Y así preparaba las elecciones, buscando votos para un porvenir lejano, según frase picaresca de Don Cayetano Ripamilán, siempre dispuesto a perdonar esta clase de extravíos.
  • La esposa del comerciante era sólo Teresa, mientras que ésta llamaba siempre doña Manuela a la madre de Juanito, y en sus palabras notábase un acento lejano de humilde subordinación.
  • Volverían los fantasmas negros que ella a veces sentía rebullir allá en el fondo de su cabeza, como si asomaran en un horizonte muy lejano, cual primeras sombras de una noche eterna, vacía, espantosa.
  • Ana Ozores, cerca del presbiterio, arrodillada, recogiendo el espíritu para sumirlo en acendrada piedad, oía el rum rum lastimero del púlpito, como el rumor lejano de un aguacero acompañado por ayes del viento cogido entre puertas.
  • Al otro lado del río, millares de luces de colores, en serpenteantes líneas o marcando el contorno de los pabellones arquitectónicos, desvanecían la obscuridad, produciendo un rojizo vaho que se extendía por el cielo coma el reflejo de lejano incendio.
  • Y por todas partes, sobre las albardillas, en los rincones de los patios, cabe a misteriosas ventanas, surgiendo de la oleada de casuchas que se alza, se deprime, ondula entre el ábside de los Irlandeses y el Seminario lejano, destaca la apacible copa de un árbol.
  • Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y de la olla podrida, y descansaba oyendo entre sueños el monótono y familiar zumbido de la campana de coro, que retumbaba allá en lo alto de la esbelta torre en la Santa Basílica.
  • Cruzó el espacio un silbido rápido, estridente, un ruido semejante al desgarro de inmensa sábana, y en lo más alto del cielo, después de una detonación de lejano cañonazo, esparcióse un haz de puntos luminosos de diversos colores, que descendieron lentamente, dejando tras sí culebrillas de fuego.
  • Tendida en el lecho que había sido campo de donde brotaron tres vidas, llegó a faltarle el habla y las fuerzas, y cojida de la mano a la mano de su hombre, del padre de sus hijos, mirábale como el navegante, al ir a perderse en el mar sin orillas, mira al lejano promontorio, lengua de la tierra nativa, que se va desvaneciendo en la lontananza y junto al cielo.
  • Ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes, imaginarse a los hombres como infusorios, ver pasar un águila o un milano, según los parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero, que De Pas se procuraba siempre que podía.
  • Dos mujeres fueron recogidas con contusiones de importancia, una de ellas, una vieja de un caserío lejano que hacía diez años que no había estado en Urbia, la otra, la madre de Martín, que además de las magulladuras y golpes, presentaba una herida en el cuello, ocasionada, según dijo el médico, por un trozo del barrote de la jaula, desprendido al choque de la bala disparada por una persona desconocida.
  • ¡Peor que incómoda! Desde aquel tronco, mirando al mar, hablaban de mil nonadas, pues en cuanto el hombre deslizaba la conversación a senderos de lo por pacto tácito ya vedado de hablar entre ellos, la tía tenía en la boca un ¡Ramirín! o ¡Rosita! o ¡Elvira! Le hablaba ella del mar y eran sus palabras, que le llegaban a él envueltas en el rumor no lejano de las olas, como la letra vaga de un canto de cuna para el alma.