Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lengua" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lengua para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- ¡qué lengua!
- A ver la lengua.
- Ya no enseñaba la lengua.
- Antes le arrancasen la lengua.
- Como la coja, le arranco la lengua.
- No se mordía la lengua para hablar.
- Ya ve usted que no me muerdo la lengua.
- No, pues yo no he de buscarte la lengua.
- Todo eso lo dices por buscarme la lengua.
- Visita volvió la cara y sacó la lengua.
- Y después matarla o arrancarle la lengua.
- Creyó que una desconocida lengua le gritaba.
- Hablaba, o era capaz de arrancarse la lengua.
- Después saca la lengua y se moja los labios.
- Ix Fortunata movió la lengua y agitó los labios.
- Me tiembla la lengua, me la muerdo y escupo sangre.
- No sabes la gracia que le hace su lengua de arriero.
- Apuntó Barbarita, que gustaba de buscarle la lengua.
- (Parecía que hablaba con lengua metálica.) Tontina.
- Preguntaron los labios y la lengua de placas de acero.
- Se le secaba la boca y pasaba la lengua por los labios.
- Jacinta tuvo ya en la punta de la lengua el lo sé todo.
- Guardaré el cuchillo, mi espada tiene que ser la lengua.
- Para hablar necesitaba humedecer con la lengua los labios.
- Tenía la lengua blanca, mucha debilidad y ningún apetito.
- Para él equivalía a cortarse la lengua el tener que decir.
- ¿Por qué se le había ido la lengua delante del Magistral?
- Honra habladora, así con la espada como con la discreta lengua.
- Con su lengua estropajosa, los juramentos y singulares voces del combate.
- Después, viendo que su galantería no era estimada, le enseñó la lengua.
- Porque me río yo de las virtudes que sólo están en el pico de la lengua.
- Si ve una buena lengua, tráigamela descargada, y la salaremos para las dos.
- Pero se me trababa la lengua cuando quería decir algo, y me entraban sudores.
- También quisiera una buena lengua de vaca, cargada, y ver si hay ternera fina.
- Piratas que mandaban cortar la lengua o las manos a los que caían en su poder.
- Aplastemos, con la lengua, al coloso, no al médico de Termasaltas por ejemplo.
- Mas aprovechábase de un gentil y bien cortado romance y desenvoltísima lengua.
- Ninguno de ellos se mordía la lengua fuera cual fuese el tema de que se tratara.
- Pero la prudencia y un sentimiento de delicadeza retuvieron su charlatana lengua.
- Oyéndoles hablar, me ha parecido a veces que la lengua es un órgano que les estorba.
- Era la primera vez que el puñal de Glocester, aquella lengua, le llegaba al corazón.
- En este caso hasta se le soltaba la lengua y se ponía a hablar sobre cualquier asunto.
- Dijo don Fermín, que se ahogaba, y que no podía separar la lengua del cielo de la boca.
- Luego la vimos mover los labios, y sacar la punta de la lengua como si quisiera relamerse.
- Volvió a echar fuera una cantidad increíble de lengua, y luego se puso a decir en voz baja.
- Yo no estoy obligado a saber que en lengua soldada se llaman así los papeles de las hazañas.
- Ana leyó los versos de San Juan y entonces sintió la lengua expedita para improvisar oraciones.
- Que yo cuando me da el toque y me pongo a despotricar soy un papagayo, y la lengua se lo dice sola.
- Antes de probarlo, se le fue la lengua otra vez acerca de lo mismo, si bien en tono más tranquilo.
- Al decir Dios misericordioso pero justo aquella lengua imitaba el susurro del aura entre las flores.
- Es bebedor fino, y cuando alza la copa entorna los ojos y luego contrae los labios y chasca la lengua.
- Feo, cara de pito, memo en polvo decíale sacando un trozo de lengua tal que casi parecía inverosímil.
- ¡Pero esto es divino! dijo volviéndose hacia su marido, mientras pasaba la lengua por los labios secos.
- Y, sacando la lengua, la paseaba por los bigotes, lamiéndoselos, con que dejaba la barba pavonada de caldo.
- Temblábanle las patas, y la lengua le salía de un palmo entre los dientes, amarillos y roídos por la edad.
- Al ver a sus amas, el liliputiense animal sacó la roja lengua, lanzando un ladrido que parecía un estornudo.
- Como él pegase la hebra con gana, ya podía venirse el cielo abajo, y antes le cortaran la lengua que la hebra.
- Los dos hombres armados, al oir que se entendían en una lengua que ellos no comprendían, entraron en sospechas.
- Hoy se reprocha a los jóvenes poetas americanos de lengua castellana que vayan a buscar a Francia su inspiración.
- Cuando su papá Ramón le reprendía, le enseñaba la lengua, diciendo hostias y otras isprisiones feas, y dimpués.
- Pero con motivo de condenar su mala lengua, corría de boca en boca, el asunto de sus murmuraciones vagas y cobardes.
- Abría la boca de labios finos y muy rojos, con gesto cómico sacaba más de lo preciso la lengua, húmeda y colorada.
- Don Santos volvió a su monólogo, interrumpido por entorpecimientos del estómago y por las dificultades de la lengua.
- Y él, entusiasmándose, volvió a sacar la lengua, y habló por primera vez en aquella conferencia, diciendo muy claro.
- Y los alcaravanes, allá en el cielo gris, iban cantando sus ayes como quien recita el Kempis en una lengua desconocida.
- Algunos reían y otros lanzaban exclamaciones indecentes, chasqueando la lengua como si se tratara de una riña de perros.
- La luz la desendormisca, e instintivamente chasca la lengua y vuelve a balancear rítmicamente la silla, cunando al niño.
- Soldados son dijo en voz baja el general, y en el mismo instante entró Zalamero con medio palmo de lengua fuera, diciendo.
- Otro estaba en su regazo sentado sobre los cuartos traseros, refregándose las patas con la lengua y el hocico con la pata.
- Allí estaba, oyendo con fingida complacencia los chistes picarescos del Arcipreste, cuya lengua temía, presente y ausente.
- Estuvo muy suelta de lengua y de manos, haciendo garatusas y dando brincos en cuanto la señora le quitaba la vista de encima.
- Y he aquí la misma Elda, que los iberos, grandes poetas, llamaron Idaella, de Daellos, que en nuestra lengua es casa de regalo.
- ¿No es usted otro libelo infamatorio con lengua y pies que viera yo cortados de los muchos que sacrifican la honra del Magistral?
- Y mientras pasaba la lengua por la goma del sobre, moviendo la cabeza a derecha e izquierda, encogió los hombros y dijo a media voz.
- ¡Pero ese hombre está loco!, pensaba Quintanar, que le seguía jadeante, con un palmo de lengua colgando y a veinte pasos otra vez.
- Con lo cual daba a entender, y era verdad, que él tenía los verdores en la lengua, y otros, no menos canónigos que él, en otra parte.
- Devoró el Fausto y los poemas de Heine, con la particularidad de que la lengua francesa, que antes le estorbaba, se le hizo pronto fácil.
- Miró la lengua a la enferma, le tomó el pulso, le mandó aplicar al sobaco un termómetro que sacó él del bolsillo, y contó los grados.
- Recordó de repente que él también quería hablar al Provisor, y como en casos tales no se mordía la lengua, cortó la conversación diciendo.
- A una voz de Primitivo, sumieron de golpe el hocico en ella, oyéndose el batir de sus apresuradas mandíbulas y el chasqueo de su lengua glotona.
- Las conchas de porcelana que ostentaban rojos pimientos, cárdena lengua de escarlata, húmedas aceitunas, pepinillos rozagantes y otros entremeses.
- Hacíase el encontradizo y le desesperaba la dificultad de su lengua tímida, que parecía rebelarse, no queriendo ser conductora de sus pensamientos.
- Hay momentos críticos en que la mente acaricia dos o tres soluciones violentísimas, extremas, y la lengua, más cobarde, no se atreve a formularlas.
- Dando resoplidos, lívida y sudorosa, los ojos despidiendo llamas, Fortunata continuaba con su lengua la trágica obra que sus manos no podían realizar.
- Y a las dos de la mañana, levántase en camisa y empieza a andar a oscuras por el aposento, dando saltos y diciendo en lengua matemática mil disparates.
- La lengua que sacaba, por tener la creencia de que todo negrito, para ser tal negrito, debe estirar la lengua todo lo más posible, parecía una hoja de rosa.
- Hasta le pareció á Roseta que se mordía nerviosamente la lengua para castigarla por su atrevimiento, y se pellizcaba en los sobacos por haber ido tan lejos.
- Sor Marcela traía en la mano derecha una gran llave, y apuntando con ella al esternón de la delincuente, hizo un castañeteo de lengua y no dijo más que esto.
- De rato en rato, Pepita, o Lola, o Carmen, se detienen un momento, se llevan la mano suavemente al pelo, sacan la rosada punta de la lengua y se mojan los labios.
- Ella comprendió que estaba siendo una ingrata, no sólo con Dios, sino con su apóstol, aquel apóstol todo fuego, razón luminosa, lengua de oro, de oro líquido.
- Viendo que no le dejaban tocar a nadie, y que su facha causaba risa, el chico daba patadas en medio del corro, sacando la lengua y presentando sus diez dedos como garras.
- Yo no he faltado, yo no he faltado (alzando la voz), y quien diga que yo he faltado, miente, y merece que se le arranque la lengua con unas tenazas de hierro echando fuego.
- Aquélla le cocía y comía los ojos y la lengua y el cogote y sesos y la carne que en las quijadas tenía, y dábame todos los huesos roídos, y dábamelos en el plato, diciendo.
- Desde su alcoba, donde continuaba encamada, Fortunata se reía de las ocurrencias de Segismundo buscándole la lengua a Platón y a Ido del Sagrario, a quien solía llamar maestro.
- Por toda contestación, la rapaza le enseñó medio palmo de lengua, plegando los ojos y haciendo unas muecas de careta fea de lo más estrafalario y grotesco que se puede imaginar.
- Doña Lupe hizo esfuerzos por atraer hacia su paladar, con la lengua y con los rechupidos de sus labios, lo que en el fondo del pocillo quedaba, y conseguido esto al fin, acabó así.
- Con baja y enferma voz e inclinadas mis manos en los senos, puesto Dios ante mis ojos y la lengua en su nombre, comienzo a pedir pan por las puertas y casas más grandes que me parecía.
- Puestas una frente a otra a los dos lados de la artesa, mirábanse cara a cara en aquellos cortos intervalos de descanso, y después volvían con furor al trabajo sin parar por eso la lengua.
- Con estas confidencias, Juanito iba penetrando lentamente en la vida de la joven y la consideraba ya como algo propio, a pesar de que todavía la picara lengua seguía negándose a obedecerle.
- Y apenas se dijo esto, salió de entre las cañas una recta y fugaz lengua de fuego, una flecha roja, que al disolverse produjo un estampido, y algo pasó silbando junto á una oreja de Batiste.