Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra lentas

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra lentas en el contexto de una oración.

Término lentas: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lentas" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lentas para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y el viejo reloj da sus lentas campanadas.
  • Y han sonado lentas, una a una, las campanadas del Angelus.
  • Suenan las campanadas lentas del reloj de la Puerta del Sol.
  • El piano preludia unas notas cristalinas, lentas, lánguidas.
  • Y una campana tañe a lo lejos con lentas, solemnes vibraciones.
  • Suenan lentas, graves, una a una, las campanadas de una iglesia.
  • Por gradaciones lentas, Juanito llegó a defender con calor la idea alfonsina.
  • Y de pronto suenan lentas las campanas, en unas vibraciones largas y pausadas.
  • Muchas veces, desde aquel sitio de la muralla, oíamos las lentas campanadas del Ángelus.
  • Primero se oyen unas lecciones lentas, monótonas, con una monotonía sedante, melancólica.
  • En el patio seguía cantando el canario con su gorjeo chillón, y a cada paso se oían campanadas lentas y tristes.
  • Las cigarras caen sobre los troncos de los olmos lentas, torpes, pesadas, como seres que no conceden importancia al esfuerzo extraestético.
  • Y oigo en la lejanía tres campanas, que caen lentas, solemnes, y una voz casi imperceptible por la distancia, que grita en un plañido largo.
  • Y sus palabras, lentas, tristes, en este pueblo sin agua, sin árboles, con las puertas y las ventanas cerradas, ruinoso, vetusto, parecen una sentencia irremediable.
  • Martín y Bautista le preguntaron varias veces qué le pasaba para estar tan triste, si es que le dolían las muelas, si tenía las digestiones lentas, disgustos de familia o algún desorden en la vejiga.
  • Y un sosiego armonioso se exhala de los crepúsculos vespertinos en el callado patio, bajo la parra umbría, mientras el huerto se sume en la penumbra y suenan lentas, una a una, las campanadas del Angelus.