Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "levantándose" aquí tienes una selección de 35 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra levantándose para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Abur, abur dijo levantándose.
- Me voy dijo Andrés, levantándose.
- Quedamos en una cosa dijo levantándose.
- Dijo, y levantándose se marchó a su cuarto.
- Dijo el clérigo con alegría, levantándose.
- De repente dio un salto, y levantándose se puso a dar paseos.
- ¡hostia! declaró Izquierdo con la mayor aspereza, levantándose.
- Yo no lo he soñado gritó él levantándose con golpe de resorte.
- Aquí no lo pudo sufrir el sacristán y levantándose en pie, dijo.
- dijo levantándose para mirarse al espejo que sobre el sofá estaba.
- ¡re hostia! gritó fuera de sí el chalán, levantándose encolerizado.
- ¡Ah, mujer infeliz! añadió el clérigo con solemnidad, levantándose.
- A mí ningún pollo neque me toma el pelo dijo el Chafandín, levantándose.
- No, no murmuró ella con espanto, y, levantándose rápidamente, huyó del cuarto.
- Vamos, vamos, esto ya es demasiado declaró Guillermina, levantándose turbadísima.
- Ello es que yo he dormido, amigo Ballester dijo Rubín con relativa serenidad levantándose.
- No parece sino que hago yo la vida del perdido (levantándose y volviéndose a poner su ropa).
- Y todos, durante estas últimas palabras, han ido levantándose y se despiden hasta otro día.
- Martín dijo la dama, levantándose de su silla y poniéndole las manos pequeñas en sus hombros.
- Vaya, vaya, este Juanito decía Estupiñá levantándose para marcharse, tiene hoy ganas de comedia.
- Dijo distraída Jacinta levantándose, porque había oído el repique del timbre con que su marido llamaba.
- Y con esta fecha y con esta facha me voy dijo levantándose y colgándose la capa que se le caía del hombro izquierdo.
- Mas Guillermina, que le adivinó en el semblante sus deseos de conciliación, le impuso silencio, y levantándose, dijo.
- Entra en la tribuna de la prensa y se sienta con mucho cuidado, levantándose el gabán, sosteniendo en alto el sombrero.
- Pero levantándose de repente, echó a andar hacia abajo, como los que llevan en el cerebro ese cascabel que se llama idea fija.
- Haga el favor de llevarme allí dijo Julián levantándose y limpiándose apresuradamente los labios sin desdoblar la servilleta.
- Por fin, decidiose la dama a romper el silencio sobre punto tan capital, y levantándose dio algunos pasos hacia donde Ido estaba.
- Esta subía jadeante, sofocadísima, limpiándose con un pañuelo el sudor de la cara, y levantándose las faldas para no pisárselas.
- No quiero incomodarme, no quiero alzar tampoco la voz dijo doña Lupe levantándose de su asiento, porque no se entere ese desventurado.
- Nada, yo no me caso, que no me caso, ¡ea! declaró la novia levantándose y dando pasos de aquí para allí, cual si moviéndose quisiera infundirse la energía que le faltaba.
- ¡adúuultera! Dijo esta palabra con un alarido espantoso, levantándose del asiento y extendiendo ambos brazos como suelen hacer los bajos de ópera cuando echan una maldición.
- Vaya, quedaos con Dios decía doña Barbarita, levantándose de la silla a punto que aparecía el principal por la puerta de la trastienda, y saludaba con mil afectos a su parroquiana, quitándose la gorra de seda.
- Mientras esta duró, la ilustre dama, aunque no apartaba su atención del Oficio, pudo advertir que su sobrino estaba tras ella, cumpliendo con todo el ritual como cualquier devoto, arrodillándose y levantándose en las ocasiones convenientes.
- Y levantándose en puntas de pie, Nucha depositó a su hija en la cuna muy delicada y cuidadosamente, pues la chiquilla era tan lista en opinión de su madre que distinguía al punto la cuna del brazo, y era capaz de despertar del sopor más profundo si se enteraba de la sustitución.
- Porque una mañana, levantándose el triste en camisa, subió a lo alto de la casa a hacer sus menesteres, y en tanto yo, por salir de sospecha, desenvolvíle el jubón y las calzas que a la cabecera dejó, y hallé una bolsilla de terciopelo raso hecho cien dobleces y sin maldita la blanca ni señal que la hobiese tenido mucho tiempo.