Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "levantaron" aquí tienes una selección de 17 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra levantaron para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Los tres canónigos se levantaron.
- Se levantaron y oyeron la voz de Luschía.
- Cuando se levantaron de la mesa amanecía.
- De pronto levantaron el vuelo y se plantaron en el tejado.
- Levantaron las mesas y todos dijeron a don Diego que se acostase.
- Al oir sus sollozos, Batiste y su mujer levantaron la cabeza como asombrados.
- Sintieron venir a la Superiora, y rápidamente se levantaron y se pusieron a brochar otra vez.
- Todos se levantaron menos Maximiliano, que continuó echado apáticamente hasta que vio a su mujer.
- A la una y media de la noche, doña Leonarda y Lulú se levantaron, y Andrés las acompañó hasta la calle del Pez.
- Todos los vecinos se levantaron rumiando mentalmente la forma de acercarse á la barraca de Batiste y entrar en ella.
- Y con esto, se levantaron todos y me abrazaron, y yo a ellos, que fue lo mismo que si catara cuatro diferentes vinos.
- Doña Lupe y Fortunata se levantaron, y la fundadora saludó con aquella gracia y amabilidad que eran iguales para el Rey y para el último de los mendigos.
- Levantaron los manteles y, estando en esto, vi venir un caballero con dos criados por la huerta adelante, y cuando no me cato, conozco a mi buen don Diego Coronel.
- Encendieron una vela, y te aseguro que el tufillo de la cera, los rezos y aquel espectáculo me levantaron el estómago y me han puesto los nervios como cuerdas de guitarra.
- ¡Vive Dios! dijo el corchete, que se lo pagué yo sobrado a Juanazo en Murcia, porque iba el borrico con un paseo de pato y el bellaco me los asentó de manera que no se levantaron sino ronchas.
- ¡Gran lástima! Don Diego me tomó el dedo del corazón y, al fin, entre los cinco me levantaron, y al alzar las sábanas fue tanta la risa de todos viendo los recientes no ya palominos sino palomos grandes, que se hundía el aposento.
- Quitáronselo a los otros mendigos para dárselo, y ellos, con el enojo, siguiéronle, y vieron que en un rincón detrás de la puerta estaba sorbiendo con gran valor, y sobre si era bien hecho engañar por engullir y quitar a otros para sí, se levantaron voces y tras ellas palos y tras los palos chichones y tolondrones en su pobre cabeza.