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Ejemplos de oraciones con la palabra liberal

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra liberal en el contexto de una oración.

Término liberal: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "liberal" aquí tienes una selección de 74 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra liberal para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Que es un liberal.
  • Pero yo soy liberal.
  • Ella sí que era liberal.
  • Es una señora muy liberal.
  • No era liberal ni carlista.
  • Eso es, un liberal probado.
  • Ese es liberal dijo Dantchari.
  • Pero su temperamento era de liberal.
  • Tellagorri era liberal, Pichía carlista.
  • Es anti clerical dijo otro liberal probado.
  • Que era un gran liberal, como el señor Foja.
  • Haga usted que triunfe el pretendiente liberal.
  • Dadme un pueblo sajón, decía, y seré liberal.
  • Más liberal hoy que ayer, mañana más que hoy.
  • (Era liberal en materia de folletines.) No, señora.
  • Eso podrá servir de aviso a todo el pueblo liberal.
  • Tienes razón, se le puede llamar liberal conservadora.
  • José mío, güélvete liberal, que lo de carca no tercia.
  • Hijo, esto de ser ladrón no es arte mecánica sino liberal.
  • Porque era muy llano y más liberal que la Virgen Santísima.
  • Muy devota, pero muy liberal, porque lo uno no quita lo otro.
  • Don Carlos, en efecto, se había hecho liberal de los avanzados.
  • Este Quintanar aplaude ahora al otro y antes se llamaba liberal.
  • Muy liberal y muy conservadora, si los amantes le ayudan a vivir.
  • Hablaba bien el inglés, era muy liberal y se reía de las mujeres.
  • Únicamente consintió en trabajar en un periódico liberal templado.
  • Casi todo el elemento popular y liberal estaba por Zalacaín y Urbide.
  • En casa del catalán, el padre era el liberal y el hijo el conservador.
  • Verdad que era traducción libre, mejor dicho, liberal, casi demagógica.
  • Yo he trabajado para los carlistas, pero en el fondo creo que soy liberal.
  • La vida de liberal en ejercicio de aquellos tiempos tenía poco de tranquila.
  • Esto lo ignoraba don Carlos, que admitió el aya en calidad de católica liberal.
  • Bien decía mi Jáuregui que él era muy liberal, pero que no le petaba por la libertad de cultos.
  • ¡Vade retro! No, el cura de levita se convierte por fuerza en cura de aldea o en clérigo liberal.
  • ¡Mire usted el pueblo! dijo un concejal de la otra bolsa, volviéndose a Foja, el ex alcalde liberal.
  • Sea usted liberal, que eso no es ofender a Dios, pero no sea usted un boquirroto y mire más lo que dice.
  • Ni don Víctor era hoy más liberal que ayer, ni trataba de usted a Ripamilán, ni le tenía por calavera.
  • Sin embargo, Tellagorri respetaba al vicario de Arbea, a quien los clericales acusaban de liberal y de loco.
  • Más adelante fue liberal sin que le dieran el pueblo sajón, sino otra cosa que no pertenece a esta historia.
  • Los ambiciosos de los pueblos veían que todas las clases ricas se inclinaban a favor de la monarquía liberal.
  • En la mesa de enfrente, gritaba un señor que había sido alcalde liberal y era usurero con todos los sistemas políticos.
  • Y el día que haya en España un gobierno medio liberal siquiera, ese hombre saldrá de aquí con la sotana entre piernas.
  • Su primer destino se lo dio Mon, y estuvo en Hacienda con ciertas alternativas hasta el periodo largo de la Unión Liberal.
  • El que por las trazas debía de ser liberal, mucho más aún de lo que se mostraba en público, era el boticario Garmendia.
  • Un comerciante, liberal y nada timorato, tenía depositados en la puerta de aquel centro de recreo un par de zapatos viejos.
  • Pero si le hubieran dicho que explicara los puntos esenciales del dogma liberal, se habría visto muy apurada para responder.
  • Bajaron Martín y Bautista por una senda desde Lanciego a la carretera y llegaron al sitio en donde acampaba el ejército liberal.
  • Ahora que el padre era un liberal cándido y que hablaba mal el castellano, y el hijo un conservador muy burlón y mal intencionado.
  • De vuelta de su excursión veraniega ha llegado a esta capital el ilustre caudillo del partido liberal dinástico de Vetusta, el Ilmo.
  • Importaba mucho al jefe del partido liberal dinástico de Vetusta que Paquito le creyera enamorado de aquella manera sutil y alambicada.
  • Un periódico liberal del pueblo, El Alerta, publicaba una tras otra estas dos gacetillas, que pusieron a don Fermín de un humor endiablado.
  • Muchos creen que el ser liberal consiste en pegar gritos, insultar a los curas, no trabajar, pedir aboliciones y decir que mueran las autoridades.
  • No sabía fijamente si era liberal o no, y con el mayor desparpajo del mundo llamaba doctrinario a cualquiera sin saber lo que la palabra significaba.
  • Ronzal era reaccionario dentro de la dinastía y Mesía, dinástico también, figuraba como jefe del partido liberal de Vetusta que acataba las Instituciones.
  • Y ¡quién lo dijera! la Marquesa misma, aquella doña Rufina tan liberal que con tanta magnanimidad se absolvía a sí misma de las ligerezas de la juventud.
  • No solía el liberal usurero acompañarse de sotanas, pero aquella tarde había juntado a los tres enemigos del Magistral la importancia de los acontecimientos.
  • Había estado, mientras pasaba hojas y hojas, pensando, sin saber cómo, en don Álvaro Mesía, presidente del casino de Vetusta y jefe del partido liberal dinástico.
  • Lo que hay que hacer aquí es salir al campo con el fusil, y a todo liberal que se encuentre, ¡fuego! Y por la espalda añadió el otro, con la cara inyectada de rabia.
  • Los tres oyeron gritos en la calle, y doña Lupe puso atención, creyendo que era un extraordinario de periódico anunciando triunfos del ejército liberal sobre los carlistas.
  • El favorito actual era (¡oh escándalo del juego natural de las instituciones y del turno pacífico!) ni más ni menos, don Álvaro Mesía, el jefe del partido liberal dinástico.
  • Pero esta opinión también se la calló el jefe del partido liberal dinástico de Vetusta, y unió sus ruegos a los de don Víctor para obligar a doña Ana a ir al teatro aquella noche.
  • El palacio de Carraspique, comprado por poco dinero en la quiebra de un noble liberal, que murió del disgusto, estaba enfrente del caserón de los Ozores, en la Plaza Nueva, podrida de vieja.
  • El cacique liberal del partido de los Ratones era don Juan, un tipo bárbaro y despótico, corpulento y forzudo, con unas manos de gigante, hombre, que cuando entraba a mandar, trataba al pueblo en conquistador.
  • Averiguaron en la venta de Asa que días antes un coche con la monja intentó pasar a Laguardia, pero al ver la carretera ocupada por el ejército liberal sitiando la ciudad y atacando las trincheras retrocedió.
  • En realidad, ella no entendía jota de política, y si era liberal, éralo por sentimiento, como tributo a la memoria de su Jáuregui y por respeto al uniforme de miliciano nacional que este tan gallardamente ostentaba en su retrato.
  • Dicen los numerosos amigos que han acudido a visitar a nuestro distinguido correligionario, que viene dispuesto a proseguir su campaña de propaganda sensatamente liberal, así en el orden político como en el moral y canónico y religioso.
  • Pero como presumía fuese cosa de política, no quiso tocar este punto delicado por no armar camorra con Juan Pablo, que era o había sido carlista, al paso que doña Lupe era liberal, cosa extraña, liberal en toda la extensión de la palabra.
  • Dicen algunos maliciosos que el secreto del triunfo del cacique liberal está en que su adversario, hoy canovista, se encuentra ya extremadamente viejo y achacoso, habiendo perdido mucha parte de sus bríos e indómito al par que traicionero carácter.
  • A más de un liberal de los que renegaban de la confesión auricular, hubiera podido decirle las veces que se había embriagado, el dinero que había perdido al juego, o si tenía las manos sucias o si maltrataba a su mujer, con otros secretos más íntimos.
  • Se figuró que el jefe del partido liberal dinástico la entendía, que no era como aquellos vetustenses de cal y canto que hasta se sonreían con lástima al oír tantos versos bonitos, sonorosos, pero sin miga, según aseguró don Frutos en el palco de la marquesa.
  • Y mire usted que llevo un mes de porclamar en todos lados que no hay semejante marqués, que el gobierno le ha sacado el título para dárselo a otro más liberal, y que ese título de marqués quien se lo ha ofrecido es Carlos siete, para cuando venga la Inquisición y el diezmo, como usted me enseña.
  • Pero se metía a interpretar a su modo los textos del Antiguo y Nuevo Testamento y hasta se atrevía a decir delante de curas y señoras, que el hombre virtuoso es siempre un sacerdote, y que un bosque secular es el templo más propio de la religión pura, y que Jesucristo había sido liberal, con otros disparates.
  • Se comenzaba a decir con expresión respetuosa don Baldomero cada vez que se nombraba al general Espartero, y todos callaban para escuchar religiosamente a don Lucas, el beneficiado de San Juan, un cura que el 23 había emigrado a Londres por liberal, y que pronunciaba conmovedores discursos hablando del pobre Riego, a quien comparaba con Bravo, Padilla y Maldonado.
  • A pesar de Don Frutos y sus altercados de crítica dramática, la bolsa de Don Álvaro, que así se llamaba en todas partes, era la más distinguida, la que más atraía las miradas de las mamás y de las niñas y también las de los pollos vetustenses que no podían aspirar a la honra de ser abonados en aquel rincón aristocrático, elegante, donde se reunían los hombres de mundo (en Vetusta el mundo se andaba pronto) presididos por el jefe del partido liberal dinástico.