Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "libros" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra libros para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Los libros muy voluminosos.
- Había leído muy pocos libros.
- Los libros entristecen nuestra vida.
- Yo prefiero los libros de meditación.
- Ya queda dicho que él no leía libros.
- Ni libros becerros, ni estados, ni nada.
- No se acordaba de periódicos ni de libros.
- Que le escondo los libros, que se los quemo.
- Aborrecía los libros, fuesen los que fuesen.
- Sí, querido Sarrió, los libros son falaces.
- Estaba entre los libros prohibidos para Anita.
- Libros, apenas si se veían tres en la escuela.
- Todo lo que nos dicen los libros son pataratas.
- He traído al Vivero algunos libros de mi padre.
- Y yo también doy mi opinión sobre estos libros.
- Te pones aquí, tú a tu costura, yo a mis libros.
- Hablaban las murallas como libros y solían decir.
- Ya le dije que no me gustan libros por suscrición.
- Don Blas le prestó una porción de libros de historia.
- Según algunos, se pasaba la vida leyendo libros verdes.
- Los que han escrito estos libros quieren que yo los lea.
- No tenía biblioteca, y un amigo le proporcionaba libros.
- Cuando se murió se encontraron en su casa muchos libros.
- Ana en casa de su padre disponía de pocos libros devotos.
- Otros años se llevaba a la aldea algún cajón de libros.
- Gastamos año tras año nuestras fuerzas sobre los libros.
- Yo no tengo aquí álbumes ni libros para que se entretenga.
- No le era fácil aquel día fijar su atención en los libros.
- Además, los libros en que apacentaba el espíritu eran vanos.
- Inclinose para coger los libros que se habían caído al suelo.
- Muchas veces intentó dejar de leer estos libros de filosofía.
- He de leer una porción de libros, he de ojear mil periódicos.
- En los libros aquello se llamaba estar enamorado platónicamente.
- Porque él, Somoza, no leía libros, ya se sabe, no tenía tiempo.
- Pero tiene una excelente biblioteca de libros viejos y novísimos.
- Su cara de usted es para mí un libro, el más hermoso de los libros.
- La mayoría de estos libros no tenían más que el título sugestivo.
- En mis ratos de ocio he leído libros de medicina, conozco el Jaccoud.
- Pero Señor, ¿por qué se meterá ese hombre en libros de caballerías?
- Leyó libros de higiene, hizo gimnasia de salón, paseó mucho a caballo.
- He leído en uno de esos libros tuyos lo que son las abejas, lo he leído.
- Ahora te darán dos o tres libros en francés para traducir le dijo Iturrioz.
- Maxi se sentó en la mesilla en que tenía algunos libros y recado de escribir.
- Varios libros ya antiguos de Medicina y de Biología, le dió su tío Iturrioz.
- La consola, colocada junto a la mesa, sirve para tener a mano libros y papeles.
- Había pedido a un amigo libros que le probasen el materialismo en pocas palabras.
- Si alguno de estos libros le interesa a usted, puede usted llevárselo le dijo Carreño.
- Aquello que se llamaba en los libros la poesía, se le había muerto a él años atrás.
- Yo, en realidad, Pepita, no pienso nada de la mayor parte de los libros que se publican.
- Le gustaba suscribirse a los libros por entregas, sobre todo para que los leyese su hijo.
- Sus padres, haciendo un sacrificio, podían pagarle los libros, las matrículas y la ropa.
- Pero los libros que llegaban a sus manos, no le hablaban de aquellas cosas con que soñaba.
- ¿Para qué sirven estos libros que leemos creyendo encontrar en ellos la verdad infalible?
- Leyó Fuerza y materia de Buchner y algunos libros de Flammarion, pero estos le disgustaron.
- Pudo reunir una mediana biblioteca donde había no pocos libros de los condenados en el Índice.
- Llegó mayo y Andrés se puso a devorar los libros a ver si podía resarcirse del tiempo perdido.
- ¡Pero que con qué gusto hubiera cerrado los libros si hubiera habido algo importante que hacer.
- Fermín estaba enfermo con una artritis, y se pasaba la vida leyendo libros de ciencia recreativa.
- Nietzsche, Schopenhaüer, Stirner dice el obispo son los bellos libros de caballerías de hogaño.
- Pero, en cambio, se leían libros pornográficos de una pornografía grotesca por lo transcendental.
- Se metió por los pliegues del traje, correcto, como el orden de las sillas, de los libros, de todo.
- Cuando me siento ante la mesa, después de levantarme, me esperan sobre ella una porción de libros.
- No obstante, limitóse a condenar la biblioteca, a no pasar ni un mal paño por el lomo de los libros.
- Tenía escritos cinco libros, que primero se vendían a peseta y después se regalaban, titulados así.
- Había en el cuarto, en un armario, varios libros, y entre ellos el Diccionario filosófico de Voltaire.
- En los libros algunas veces había leído algo así, pero ¿qué vetustense sabía hablar de aquel modo?
- Don Carlos era un libre pensador que no leía libros de santos, ni de curas, ni de neos, como él decía.
- Así, por ejemplo, la lectura de libros prohibidos, veneno para los débiles, era purga para los fuertes.
- él allá dentro con Dios y los santos, bebiendo en los libros de la ciencia que le había de hacer señor.
- Estaba trabajando en los libros de la casa, ordenando el trabajo para el próximo inventario de fin de año.
- Seguía confesando y comulgando cada dos meses, pero Kempis seguía cubierto de polvo entre libros profanos.
- También tocó los libros de la mesa, pero no se atrevió con los que yacían sobre las sillas y en el suelo.
- Difícil le fue encontrar entre los libros de su padre otros que hablasen, para bien se entiende, de religión.
- La marquesa de Vegallana, que leía libros escandalosos con singular deleite, condenó los versos por mojigatos.
- Tenía varios armarios llenos de libros humedecidos, y sobre los armarios cuadros negros, agujereados y desgarrados.
- Yo registré por todos los rincones y encontré varios libros de Walter Scott y los Poemas de Ossian, de Macpherson.
- Aquel cuarto aireado, claro, donde entraba el sol, en donde tenía sus libros, sus papeles, le daba ganas de trabajar.
- Pues el amor no se anda con libros de caballerías, y unas eran las empresas del placer, y otras las de la vanagloria.
- El maestro Ewaldus tenía en su cuarto libros en todos los idiomas y hablaba muchas veces solo consigo mismo en latín.
- La partida que ella le había jugado a Maxi era demasiado serrana para que este la olvidara por lo que dicen los libros.
- Los buenos consejos eran consejos de libros, los mismos que le servían a don Primitivo para formar sus escasos sermones.
- Pero el aburrimiento de su enfermedad le hizo desear la compañía de alguno de estos habladores mudos que llamamos libros.
- En muchos libros, en las primeras páginas en blanco, escribió el nombre de su héroe, y lo rodeó como a un sol de rayos.
- Cuando le vieron sus amigos, escondió los libros entre el follaje, porque le sabía mal que le descubrieran aquella flaqueza.
- En la taberna, entre tantas blasfemias, entre los aullidos de borrachos y jugadores, ella devoraba libros, que pedía al cura.
- Yo leo una muchedumbre de libros, yo emborrono una atrocidad de cuartillas, pero esa gloria tan casquivana no llega, no llega.
- Todos los dineros que su papá le daba, dejábalos Juanito en casa de Bailly Baillière, a cuenta de los libros que iba tomando.
- Dijo que era hombre de libros, pero sin práctica alguna, y que, además, era un tipo misterioso, del cual no se podía uno fiar.
- Don Blas le invitó a Hurtado a ir a su casa y le mostró su biblioteca con varios armarios llenos de libros españoles y latinos.
- Uno de los internos aseguraba haberle visto poniendo notas en unos libros en francés y en inglés acerca de psicopatías sexuales.
- Estos libros debían de haber estado en alguna cueva, porque echaban olor a humedad y tenían las pastas carcomidas por las puntas.
- Colocaba en los cajones los libros, después de sacudirles el polvo, por el orden señalado en el catálogo escrito por don Carlos.
- Tenía salones inmensos, mal decorados, espejos de cuerpo entero, varias mesas de billar y una pequeña biblioteca con algunos libros.
- Con los ojos sí se lo daba a entender, y hasta con ciertas parábolas y alegorías que tomaba de la Biblia y otros libros orientales.
- Las tonterías ya nos las hemos dicho Manolita y yo, las dos tontas de la casa, y ahora hay que hacer esto como se hace en los libros.
- Desde entonces leyó periódicos y novelas de Pigault Lebrun y Paul de Kock, únicos libros que podía mirar sin dormirse acto continuo.
- Otras veces los libros piadosos la hacían caer en somnolencia melancólica o en una especie de marasmo intelectual que parecía estupidez.
- En el despacho reparó el sofá de reps azul, las butacas, las correctas filas de libros amontonados sobre sillas y tablas por todas partes.
- A veces meditaba en ello interrumpiendo la lectura de Fray Luis de Granada y de los seis libros de San Juan Crisóstomo sobre el sacerdocio.
- Mascando el último bocado, salió Maximiliano para irse a clase, llevando la carga de sus libros, y mucho después almorzó Juan Pablo solo.