Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra ligero

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra ligero en el contexto de una oración.

Término ligero: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "ligero" aquí tienes una selección de 48 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra ligero para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Ron es ligero.
  • Ligero, imprudente, violento.
  • La mosca hace un ligero movimiento.
  • Él era informal, ligero, casquivano.
  • Con un ligero silbido, el mando del contramaestre.
  • Y, francamente, yo creo que has obrado muy de ligero.
  • Otro plato ligero, pero éste era francamente indígena.
  • Azorín, al ver el cartapacio, ha sentido un ligero escalofrío.
  • Luego que acaba de recitar este señor, charla ligero con mi madre.
  • Y un coche se desliza ligero, con alegre tintineo, sobre el asfalto.
  • Un viento ligero mece las palmeras que destacan en el cielo fuliginoso.
  • Y siempre con su carita tan sonrosada, y aquel pasito ligero y vivaracho.
  • Para él venían a ser ideas inseparables el estío y aquel traje ligero.
  • Fortunata atravesó con paso ligero la calle de Hortaleza, la Red de San Luis.
  • La virtud comienza por un esfuerzo ligero, si bien contrario al hábito adquirido.
  • Sólo un ligero tinte de rosa coloreaba una mejilla, mientras la otra estaba pálida.
  • La puerta no tenía más que un pestillo ligero, que hubiera cedido a la menor fuerza.
  • Hizo un esfuerzo para moverse y se sintió muy débil y con un ligero dolor en el muslo.
  • Edelmira, a pesar de no haber desmejorado, tenía los ojos rodeados de un ligero tinte obscuro.
  • No juzgue usted las cosas tan de ligero insistió Maximiliano, apurado por no saber expresarse bien.
  • No tuvo inconveniente en emprender por la cuesta abajo un trote ligero, con el paraguas debajo del brazo.
  • Estos fuetazos no eran más que el ligero prólogo de los que les darían después los bandidos de América.
  • Y de pronto suena un chirrido largo, igual, uniforme, que se quiebra a poco en un ris rás ligero y cadencioso.
  • ¡Corona de rosas! exclamó la de los Pavos, que con toda su diplomacia no supo disimular un ligero acento de ironía.
  • Y se saludaban con grandes reverencias, pero el seglar se sentía humillado, y un rubor ligero le subía a las mejillas.
  • Pasa ligero, con menudo paso afirmado de viejo hidalgo, la capa al aire, un señor de largos bigotes grises y hongo apuntado.
  • Y de cuando en cuando, al pasar junto a un portal, se oye el traqueteo ligero de los bolillos con que las niñas urden la fina randa.
  • El viejo va y viene con pasito ligero y menudo por el escenario, entra en los cuartos de los cómicos, sube al telar, desciende al foso.
  • Zalacaín, a pesar de ser templado, sintió un ligero estremecimiento en todo el cuerpo, pero se irguió y entró sonriente en el cuarto.
  • Cuando Ana tuvo fuerza para separar todo su cuerpo de aquel placer del roce ligero con don Álvaro, otro peligro mayor se presentó en seguida.
  • En aquellas tristes horas engañaba el insomnio paseándose a ratos por la habitación, a ratos echado y descabezando un ligero intranquilo sueño.
  • ¡Qué hermoso, Pascual! ¡Qué hermoso! Se hace un ligero silencio, durante el cual se oye el ruido del abanico al chocar contra el imperdible del pecho.
  • El ligero ruido estridente que hace el papel al ser desdoblado, ruido que se acrecía con el silencio de la noche, molestaba a Fortunata atrayendo su atención.
  • A veces el ataque es muy ligero, y otras se pone tan encalabrinado que sólo de pasar por delante del Matadero le baila el párpado y empieza a decir disparates.
  • Ana le sonrió con dulzura franca y noble y con una humildad pudorosa que aludía, con el rubor ligero que la mostraba, a los secretos confesados la tarde anterior.
  • A costa de grandes sudores conseguían un ligero balanceo del gran navío que tripulaban y entonces era cuando se creían bogando a toda vela por mares nunca navegados.
  • El mendigo pedía, humildemente, un ligero favor, el marinero se lo hacía, y el viejo resultaba nada menos que San Pedro, que en agradecimiento concedía al marinero un don.
  • A las ocho la vio salir, andando con su paso ligero y gracioso, rozando la pared y casi oculta en la penumbra de un alumbrado macilento, que en vez de luz parecía esparcir tinieblas.
  • Andando hacia la calle del Ave María, iba discurriendo que debía poner en la carta mucha severidad, y un ligero matiz de indulgencia, un grano nada más de sal de piedad para sazonarla.
  • Los ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el navío Soberbio, el más ligero de los que traían, apagara sus luces y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos.
  • En los pómulos, un tanto avanzados, bastante para dar energía y expresión característica al rostro, sin afearlo, había un ligero encarnado que a veces tiraba al color del alzacuello y de las medias.
  • Y por la carretera, recta y solitaria, entre las ringlas de olmos desnudos, me encuentro al galgo negro y enjuto, que camina ligero, resignado, con cierto aire de jovialidad melancólica, hacia el poblado triste.
  • Un ligero matiz de púrpura teñía la superficie de las aguas hacia Oriente, y la cadena de colinas y lejanos montes que limitan el horizonte hacia la parte del Puerto permanecían aún encendidos por el fuego de la pasada aurora.
  • Después, rompiendo el gentío, aparecieron las cuatro doncellas sosteniendo el blanco y ligero altar sobre el cual iba el pobre albaet, acostado en su ataúd, moviendo la cabeza con ligero vaivén, como si se despidiese de la barraca.
  • Y los diez y siete mil reales restantes eran para el gasto diario de la casa y para los de ambas damas, que allá se las arreglaban muy bien en la distribución, sin que jamás hubiese entre ellas el más ligero pique por un duro de más o de menos.
  • Con un cargamento tan ligero subimos hacia el norte con los alisios, teniendo que echar varias veces algunos viejos negros al mar para regalo de los tiburones, y, al pasar cerca de la isla de la Ascensión, estuvimos a pique de ser cazados por un crucero inglés.
  • Le arrastraba con sobrehumana ligereza, lo llevaba volando ó nadando no lo sabía él con certeza, á través de un elemento ligero y resbaladizo, y así iban los dos vertiginosamente, deslizándose en la sombra, hacia una mancha roja que se marcaba lejos, muy lejos.
  • ¡Si esto es claro como el agua! Por eso me río yo de ciertas leyes y de todo el código penal social del amor, que es un fárrago de tonterías inventadas por los feos, los mamarrachos y los sabios estúpidos que jamás han obtenido de una hembra el más ligero favorcito.