Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra linda

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra linda en el contexto de una oración.

Término linda: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "linda" aquí tienes una selección de 37 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra linda para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Yo, Linda.
  • Soy Linda.
  • ¿Qué Linda?
  • ¿Usted es Linda?
  • Al ver a Linda le dijo.
  • Una de ellas era Linda.
  • Linda no protestó de la comparación.
  • Al día siguiente, Linda no le dejó salir.
  • ¡Oh, no me hables de usted! Sí, yo soy Linda.
  • Díjome doña Cirila que es usted muy linda, ¿sabe?
  • El número sensacional era la lucha de la Linda con el oso.
  • Parece que por su linda cara le han hecho, primer ministro.
  • Linda, al saber que estaba herido, le obligó a quedarse allí.
  • Aquella boca tan linda se comía muchas letras y otras las equivocaba.
  • Linda, la que estuvo en Urbia cuando fué el domador, y murió tu madre.
  • Que le avisen a mi cuñado donde estoy dijo Martín varias veces a Linda.
  • Una risa entre picaresca y celestial alegraba tan linda obra de la naturaleza.
  • Al ver en el espejo su linda cara pálida, diole por emplear argumentos comparativos.
  • Unas mujeres se interpusieron é impidieron al domador siguiera pegando a la pobre Linda.
  • La Linda las puso en su delantal y estaba con ellas cuando se presentó el domador de nuevo.
  • Pero la tercera, la menos linda de todas, frisando al parecer en los veinte años, murmuró.
  • A Carmen se le quitarían de la cabeza ciertas locuras y siendo tan linda no le faltaría buen acomodo.
  • Y hasta había llegado a unir su linda cabeza de bebé con las negras narices de la bestia, cubriéndolas de besos.
  • Linda se abrazó al oso y hacía que luchaba con él, pero el domador tiraba a cada paso de una cuerda atada a la nariz del plantigrado.
  • Luego, Linda contó las suyas, su existencia bohemia de volatinera, hasta que un señor rico le sacó del circo y le brindó con su protección.
  • Juanito no pecaba de corto, y al ver a la chica y observar lo linda que era y lo bien calzada que estaba, diéronle ganas de tomarse confianzas con ella.
  • Ni los pollos nuevos cuando rompían el cascarón, ni los cachorros de la Linda, ni los recentales de la vaca, consiguieron nunca fijar así las miradas atónitas de Perucho.
  • Martín, al encontrarse con Bautista y hablar con él, se sintió fuera de la influencia del hechizo de Linda y comenzó a hacer indagaciones con una actividad extraordinaria.
  • Y la linda costurera, con su aire grave de mujer formal, con la misma expresión vaga y soñolienta que si hablase de amor, marcaba punto por punto el programa de su vida futura.
  • Sí se le ocurrió varias veces que se estaba portando como un bellaco, pero Linda ¡era tan encantadora! ¡Tenía por él tan grande entusiasmo! Le había hecho olvidar a Catalina.
  • Una semana después del encuentro con Linda, al pasar por los soportales de la calle principal de Logroño se encontró con Bautista que venía hacia él indiferente y tranquilo como de costumbre.
  • Llegáronse a mí las viejas a hacerme regalos, y holguéme de ver descubiertas las niñas, porque no he visto desde que Dios me crió tan linda cosa como aquella en quien yo tenía asestado el matrimonio.
  • La menor no hay duda que era muy linda, blanca con cabos negros, alta y esbelta, pero la mal disimulada pasión de ánimo, las cárdenas ojeras, amenguaban su atractivo para don Pedro, que no estaba por romanticismos.
  • De conocer Martín la Odisea es posible que hubiese tenido la pretensión de comparar a Linda con la hechicera Circe y a sí mismo con Ulises, pero como no había leído el poema de Homero no se le ocurrió tal comparación.
  • Linda cabeza de bebé, boca graciosa, hoyuelos en la barba y las mejillas, un puñado de rizos sobre la frente y ojos que en vez de mirar parecían sonreír a todo, revelando el inmenso contento de ser joven y que la llamasen bonita.
  • Pero Tónica se detenía, ruborizándose como si sintiera haber dicho demasiado, y miraba a su no vio confusa y avergonzada, mientras éste buscaba la linda manecita de ella para besarla repetidas veces, sin importarle la presencia de Micaela.
  • Lo que siguió fué más agradable, la mujer del domador, vestida con un traje de lentejuelas, entró en la jaula del león, jugó con él, le hizo saltar y ponerse de pie, y después Linda dió dos o tres volatines y vino con un monillo vestido de rojo a quien obligó a hacer ejercicios acrobáticos.