Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "lindo" aquí tienes una selección de 16 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra lindo para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Hola, lindo va el buscón.
- Pastores, ¿no es lindo chiste?
- ¡Pobrecito, tan lindo, tan mono y no parecerse.
- ¡Qué lindo es eso! me respondió haciendo burla.
- Suene el lindo sacabuche, pues nuestro bien consiste.
- Pastores, ¿no es lindo chiste, que es hoy el señor san Corpus Criste?
- En cambio, como la tuvieran sentada en una silla haciendo trabajos de marca de ropa se aburría de lo lindo.
- El lindo ramillete era de don Antonio Cuadros y su señora, los propietarios de la tienda de Las Tres Rosas.
- Comme l amour vient aux filles, y figura dos niñas que oyen embelesadas la dulce música de un garzón lindo.
- Pues en la segunda campaña, al mando del Conde de la Unión, también escarmenté de lo lindo a los republicanos.
- Verán, verán el nuestro, con todo lo que hay de más lindo, para llamar la atención, y hacer que la gente se pare y entre a comprar algo.
- Y en las tertulias, al dirigirse a sus amigas, llenábase la boca hablando de su lindo hotelito de Burjasot y de las innumerables comodidades que encerraba.
- Y el lindo bebé, aunque por costumbre seguía riendo, sentíase muy satisfecha en su interior de ser musa de alguien, honor que jamás alcanzaría su hermana Concha.
- Pero al ver la extraña figura que presentaba Miss con sus pegotes de merengue y corriendo medrosa, una carcajada de atolondramiento hinchó su lindo cuello, y como si nada hubiese sucedido, se agarró del talle de Concha, dándola un sonoro beso.
- XXVIII Al llegar aquí de la narración, es preciso acudir, para completarla, a las reminiscencias que grabaron para siempre en la imaginación del lindo rapazuelo, hijo de Sabel, los sucesos de la memorable mañana en que por última vez ayudó a misa al bonachón de don Julián (el cual, por más señas, solía darle dos cuartos una vez terminado el oficio divino).
- Y el baile en el atrio lleno de luz, el templo sembrado de hojas de hinojos y espadaña que magullaron los pisotones, alumbrado, más que por los cirios, por el sol que puerta y ventanas dejaban entrar a torrentes, los curas jadeantes, pero satisfechos y habladores, el santo tan currutaco y lindo, muy risueño en sus andas, con una pierna casi en el aire para empezar un minueto y la cándida palomita pronta a abrir las alas, todo era alegre, terrenal, nada inspiraba la augusta melancolía que suele imperar en las ceremonias religiosas.