Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra listo

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra listo en el contexto de una oración.

Término listo: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "listo" aquí tienes una selección de 21 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra listo para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Vamos, listo, listo.
  • ¿Crees que tu tío es listo?
  • ¿No observas lo listo que es?
  • Vaya, que es listo y ejecutivo.
  • ¡más listo que Cachucha y más malo.
  • Tan listo como eres, y a ti también te la dan.
  • Amigo Rubín, usted es listo y me conviene usted.
  • Y es tan listo y tan travieso que tiene alborotado todo el asilo.
  • Pues es hombre listo, hombre de alguna portuna, tiene su fiano en casa.
  • El único bastante listo para meter aquellas cosas en la cabeza de Ana.
  • él no trabajaba mucho, porque era listo y había conocido la farsa de la vida.
  • Aquel don Álvaro era otro buen mozo, listo también, arrogante, hombre de mundo.
  • El jefe de nuestra escuadra, Don José Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo.
  • Pero es más listo que una centella, y ya en vida del tío Gabriel se echaba mano de él para todo.
  • Además, el clérigo aquel parecíale muy listo, y si le decía una cosa por otra conocería el embuste.
  • Él era tan listo y tan práctico, que supo sin esfuerzo hacerle disminuir el inútil y ruinoso renglón de las modas.
  • Con esto, el mísero zagalillo de las montañas de Teruel se convirtió en un aprendiz listo, aseado y trabajador, que, según las profecías de los dependientes viejos, llegaría a ser algo.
  • No comprendía cómo su sobrino, un muchacho tan listo, había cometido la borricada de hacerse súbdito de aquel zagalón de Don Carlos, un perdido, un zafiote, un déspota en toda la extensión de la palabra.
  • El servicio de los cañones estaba listo, y advertí también que las municiones pasaban de los pañoles al entrepuente por medio de una cadena humana semejante a la que había sacado la arena del fondo del buque.
  • El otro se llamaba Pedernero y era del propio Ceuta, hijo de una oficiala del Fijo, joven y simpático, de modales mucho más finos que sus colegas, listo como un chorro de pólvora, y con un pico de oro que daba gusto.
  • Arcale, que sabía que el muchacho era listo y de genio vivo, le utilizó para recadista en el coche de Francia, y cuando aprendió a guiar, de recadista le ascendieron a cochero interino y al cabo de un año le pasaron a cochero en propiedad.