Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llama

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llama en el contexto de una oración.

Término llama: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llama" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llama para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¿No llama?
  • Se llama For.
  • Pues se llama.
  • Así se llama.
  • Así se llama.
  • Nos llama tías.
  • ¿Cómo se llama?
  • Lo que se llama querer.
  • Eso se llama carácter.
  • ¿Cómo se llama usted?
  • Lo que se llama honrada?
  • Esto se llama formalidad.
  • Ahora llama, contestaron.
  • No, no le llama por ahí.
  • Que llama desde la sombra.
  • Se llama Martín Zalacaín.
  • ¿Cómo se llama el enfermo?
  • Sí, así se llama mi madre.
  • Que llama el señor médico.
  • No me acuerdo cómo se llama.
  • Iba lo que se llama reluciente.
  • ¿A qué llama usted una chuleta?
  • Cómo se llamaba o cómo se llama.
  • ¿Por ventura, lo que usted llama.
  • Esto sí que se llama ser inglés.
  • Quisiera saber cómo se llama usted.
  • ¿Y usted se llama Julián Álvarez?
  • Ya sabes que el sereno se llama Paco.
  • ¿Cómo diablos se llama este hombre?
  • ¿Por qué me llama esta Don Fermín?
  • Llama, sube, alborota, quema la casa.
  • ¿Pero cómo se llama, cómo se llama?
  • Esto que yo escribo se llama una crónica.
  • No sabes tú cómo me seduce, cómo me llama.
  • Gozar la tibia llama de la pasión de soslayo.
  • Le llama el fácil y apasionado señor Verdú.
  • Un león por armas tengo, y Benavides se llama.
  • Sí, sé cómo se llama y de qué familia es y.
  • Esa se llama pitisa dijo uno en tono dogmático.
  • ¡Cosa admirable! Pero sólo reparo en que llama V.
  • Sí, señor ¡usted, usted! ¿Cómo se llama usted?
  • Amiga de mi alma, la obligación me llama a mi choza.
  • Ana creía ver en cada rostro la llama de la poesía.
  • Al mirar a su hijo, la llama de su ira se avivó más.
  • Se llama el señor de Leopardi, un artista desgraciado.
  • Y eso que se llama el Positivismo no predica otra cosa.
  • Miró a la llama de la lámpara suspendida sobre la mesa.
  • A esta siesta le llama Azorín la siesta de las cigarras.
  • Salimos por la zapatería que se llama Al ramo de azucenas.
  • No me llama la atención que te quedes con la boca abierta.
  • Mira, Jacinta, allí tienes a tu marido llama que te llama.
  • Muchas gemían de gusto al acercarse a la deleitable llama.
  • ¡pero, señor, cómo demonches se llama ese tipo de ministro!
  • Pero esa Nucha le quiere tanto, que siempre le llama su niño.
  • De un chico marinero que tú no conocerás, que se llama Agapito.
  • Es una de las muchas barbaridades de lo que se llama civilización.
  • Ahí arriba también hay laureles, el laurel llama la electricidad.
  • Después el viejo da con el libro en una mano fuertes golpes y llama.
  • Ella se llama doña Teresa Enríquez y él don Gutierre de Cárdenas.
  • Eso que usted llama fe no es más que la conciencia de nuestra fuerza.
  • ¿No podría yo abrasarme en más pura llama que la de esta ambición?
  • Entonces el viejo que ha visto Azorín allí cerca le llama y le dice.
  • Él se hace llamar Orsi, pero yo sé que se llama sencillamente Ríos.
  • Sin ser lo que se llama obeso, su humanidad se desbordaba por todos lados.
  • Me pareció que la llama era una mujer que decía ¡ay!, y se caía muerta.
  • Pues entra usted y pregunta por el guarda de la obra, que se llama Pacheco.
  • Otra la corriente que baja hacia el África y se llama corriente de Guinea.
  • Esta pequeña corriente se llama Sorguiñ Erreca (el arroyo de las Brujas).
  • Mi hermano es capaz de comer de mala gana si ve aquí lo que él llama lujos.
  • A su tienda iban los habladores más frenéticos, porque el vicio llama al vicio.
  • Los pollos elegantes tampoco frecuentan la sala, o patio, como se llama todavía.
  • Y muy pocas, tal vez ninguna puedo decir que haya sido mía, lo que se llama mía.
  • Determinámonos de ir a darles un muerto (que así se llama el enterrar una bolsa).
  • Espero en Dios que está en la Gloria, pues el Evangelio los llama bienaventurados.
  • Cuando la cerilla cae prendida se dijo y con la llama vuelta para una, buena suerte.
  • Este viejo se llama don Víctor y tiene dos o tres apellidos como todos los mortales.
  • Es bonita de veras decía para sí la viuda, camino de su casa, lo que se llama bonita.
  • La ciencia nos da la descripción de una falange de este mamuth, que se llama universo.
  • Puede decirse que es una ironía de buen tiempo lo que se llama el veranillo de San Martín.
  • ¿Y por qué le llamaba todo el mundo y le llama todavía casi unánimemente Juanito Santa Cruz?
  • Sí, señor Provisor, es usted un ladrón, y un simoniaco, como le llama a usted el señor Foja.
  • Quería cultivarlo, o alimentarlo como se alimenta una llama, arrojando en ella más combustible.
  • Ese Villalonga es una gran persona, y Feijoo lo que se llama un caballero, y el Ministro también.
  • El agua llama hacia sí la sal, y la sal, toda llena de ternura, se deshace en los brazos del agua.
  • Después le ha parecido bien mirar quién era el autor de este libro, y ha visto que se llama Bergier.
  • Realmente, aquella llama en el vértice de la roca debía tener el aspecto de algo sagrado y religioso.
  • La tuve a usted por extraviada, no por corrompida, y ahora veo que es usted lo que se llama un monstruo.
  • Pues yo os mandaré la comida indicó doña Lupe, poniendo la pantalla al quinqué y acortando la llama.
  • Y querrá encontrar allí hombres sabios y no los encontrará tan sabios como este que se llama Sarrió.
  • Pues este libro las dice me respondió, que se llama Grandezas de la espada, y es muy bueno y dice milagros.
  • Se llama pliego de historia, y en él se anotan cuantas circunstancias se han observado en la construcción.
  • La una por mantener lo que llama su rango, y el otro por meterse entre gentes que de seguro se burlan de él.
  • Esa anomalía de la naturaleza que se llama la vida necesita estar basada en el capricho, quizá en la mentira.
  • Esa fanfarronería, ese afán de aparentar con cuatro cuartos lo que la gente llama arroz y tartana, es ridículo.
  • Jacinta era de estatura mediana, con más gracia que belleza, lo que se llama en lenguaje corriente una mujer mona.
  • Doña Desdémona, cuando surge alguna dificultad en su república de pájaros, le llama, y lo que él dice, se hace.
  • ¡Mírele usted, está hoy lo que se llama hermosísimo ese apóstol de los gentiles! ¡Qué roquete! Parece de espuma.
  • Al recordar una hembra de las convertidas al epicureísmo solía decir don Álvaro con una llama en los ojos muy abiertos.
  • Usted decía el profesor señalándole con el dedo, mientras le temblaba la perilla por la cólera, ¿cómo se llama usted?
  • Este niño se llama realmente Martín López de Zalacaín y será de ese caserío que está ahí cerca del portal de Francia.