Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llamaban" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llamaban para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Nada, no le llamaban.
- Pero sí que llamaban.
- Pepeta oyó que le llamaban.
- Le llamaban hasta de Vilamorta.
- Eran las de López las que llamaban.
- Unos le llamaban el primer demócrata.
- A esto lo llamaban cortar por lo sano.
- Parecía el jefe y le llamaban Luschía.
- ¿Te he dicho que la llamaban la Pitusa ?
- Recordaba que la llamaban madre de los pobres.
- La llamaban la Muerta por su blancura pálida.
- Unos me llamaban don Navaja, otros don Ventosa.
- A este rival le llamaban el Cacho, porque era zurdo.
- Se llamaban, como va dicho, Santa María y San Pedro.
- Su padre era un contramaestre a quien llamaban el Griego.
- Lo llamaban la Góndola y el Familiar y con otros apodos.
- Le llamaban Juárez el negro por tener la color muy morena.
- La llamaban sus amigas y los jóvenes desairados Jorge Sandio.
- A Belcha (el negrito) le llamaban así por ser pequeño y moreno.
- Al principio no le llamaban la atención las mujeres que encontraba.
- Pero el escándalo de don Santos el de los Cristos, como le llamaban.
- Los quejidos del rebaño llamaban finalmente la atención del maestro.
- A Encinas, que era de muy corta estatura, le llamaban Quercus gigantea.
- A esta clase de chaflanes llamaban en los navíos antiguos los jardines.
- Un enfermero del Hospital General y un cesante, a quien llamaban don Cleto.
- Pero ni el tío despertaba, ni Don José se hacía cargo de que le llamaban.
- La prueba era que ya le llamaban, ya le ponían la pistola fría en la mano.
- Pimentó y su mujer le llamaban desde lejos, invitándole á que tomase algo.
- Era el 19 de Marzo, y los que se llamaban José convidaban a toda la tertulia.
- Indudablemente eran ellas las que más llamaban la atención en toda la plaza.
- A mí me llamaban feúcha y bizca, y me aseguraban que no encontraría marido.
- Este hacía amistad con otro que llamaban Robledo y por otro nombre el Trepado.
- Vivía doña Lupe en aquella parte del barrio de Salamanca que llamaban Pajaritos.
- Allí empezaba lo que llamaban el martillo, o sea el crucero del vastísimo local.
- El Magistral había resuelto no entrar aquel día en la capilla que llamaban suya.
- Y estando hablando con él a una ventana, hice que me llamaban de la calle, y dije.
- Entre estas chicas había una que llamaban la Clavariesa, muy guapa, muy perfilada.
- Unos la llamaban zurcidora de gustos, otros, algebrista de voluntades desconcertadas.
- Si la llamaban de pronto, mientras estaba ensimismada, se ruborizaba y se confundía.
- Obdulia, Visita y Edelmira llamaban con aquellas carcajadas y chillidos a los hombres.
- En Vetusta los insultos y murmuraciones en letras de molde llamaban mucho la atención.
- Para ellos no existían sino en las palabras de mamá Tula, que así la llamaban todos.
- Llamaban así a su padre por haber demostrado, repetidas veces, un valor extraordinario.
- Conchita estaba furiosa contra Roberto del Campo, el pollo bonito, como le llamaban algunas.
- Sánchez le llevó a Andrés a una casa de las afueras, a un barrio que llamaban del Marrubial.
- Además de Trabuco le llamaban el Estudiante, por una antonomasia irónica que él no comprendía.
- La señora Venancia vivía con su hija y su yerno, un chulapo a quien llamaban Manolo el Chafandín.
- En la taberna, Martín, Bautista, Capistun y un hombre viejo, a quien llamaban Ospitalech, hablaban.
- A un tal Anacleto que se las tiraba de muy fino y muy señorito, le llamaban Anacletus obsequiosissimus.
- Un barco de carga con gran bodega, una verdadera urca holandesa, de aquellas que llamaban urcas mayores.
- Los demás seminaristas le llamaban San Julián, añadiendo que sólo le faltaba la palomita en la mano.
- Todos le llamaban el Ateo, pero la experiencia había convencido a los más fanáticos de que no mordía.
- Acabóse la hora del remedio (que así la llamaban ellos) y fuéronse mirando unos a otros lo que quedaba mal parado.
- Sumido en la sombra de la Catedral, ocupaba un lado entero de la plazuela húmeda y estrecha que llamaban La Corralada.
- Se reunieron en la misma mesa el Jabonero, Luschía, Belcha, el corneta de Lasala y uno gordo, a quien llamaban Anchusa.
- Obdulia y Visitación, desde la ventana de la cocina que daba al patio, les llamaban a grandes voces, riendo como locas.
- Era aquel un lugar, a más de abrigado, solitario y lo que llamaban allí recogido, pero esto cuando la Colonia no existía.
- Los soldados de fila, como se llamaban ellos, se apaleaban allá en las aldeas, y los jefes se entendían, eran uña y carne.
- No era De Pas de los que solían quedarse al tertulín, como llamaban a la sabrosa plática de la sacristía después del coro.
- Era una política de caciquismo, una lucha entre dos bandos contrarios, que se llamaban el de los Ratones y el de los Mochuelos.
- Hasta hace pocos años, al autor cien veces ilustre de Pepita Jiménez, le llamaban sus amigos y los que no lo eran, Juanito Valera.
- Se había presentado a él un señorito de San Sebastián, de familia carlista, de los que llamaban hojalateros, muy gordo y muy lucio.
- La casa se denominó desde entonces Sobrinos de Santa Cruz, y a estos sobrinos, Don Baldomero y Barbarita les llamaban familiarmente los Chicos.
- Había cerca del pueblo un monte sin árboles, que llamaban el Teso, formado por pedrizas, en cuyas junturas nacían jaras, romeros y cantuesos.
- Que los franceses llamaban Malakoff, invención absurda que parecía salida de un cerebro enfermo de tanto pensar en la dirección de los globos.
- La llamaban doña María de las Nieves, y era una de las figuras más notables que presenta Madrid en la variadísima serie de los tipos de café.
- Los nobles pobres buscaban su acomodo en la parte nueva de Vetusta, en la Colonia india, como llamaban al barrio de los americanos los aristócratas.
- Sus nuevas obligaciones en la botica le llamaban del lado de la química y de la farmacia, y se dedicó a esto con verdadero ardor, deseando aprender.
- De vez en cuando les llamaban al orden desde el paraíso o desde las butacas, pero ellos despreciaban a la multitud y la miraban con aires de desafío.
- Algunos internos que le conocían desde hacía algún tiempo y le hablaban de tú, le llamaban Lagartijo, porque se parecía algo a este célebre torero.
- Todos los días comía con Pitt, con Burke, con Lord North, con el general Conwallis y otros personajes importantes que me llamaban el chistoso español.
- En ocasiones se mostraba hasta galante, trayéndole las flores silvestres que le llamaban la atención, o ramas de madroño y zarzamora cuajadas de fruto.
- El Magistral dominaba por completo a Olvidito y Olvido mandaba en su papá por la fuerza del cariño y por su conocimiento de lo que llamaban allí buen tono.
- La persona que familiar y cariñosamente llamaban algunos la rata eclesiástica, infundíale más respeto que un confesor, más que un obispo, más que el Papa.
- El hombre de Bisusalde a quien llamaban el capitán era un marino inglés, que vivía con su hija, muchacha de catorce o quince años, y un criado, llamado Allen.
- Esta señora que llamaban en Vetusta la Regenta, porque su marido, ahora jubilado, había sido regente de la Audiencia, nunca supo la ardiente pasión del arqueólogo.
- Concha y Amparito llamaban la atención con sus vestidos de vivos colores y las capotitas de paja, que hacían lucir sobre su cabeza toda una pradera de flores y musgo.
- El palco de Vegallana era una platea contigua a la del proscenio, que en Vetusta llamaban bolsa, porque la separa un tabique de las otras y queda aparte, algo escondida.
- Mas en vez de hacerlo soñador excitaba sus instintos de economía, predominando en él las aficiones de su padre, lo que su tío y don Eugenio llamaban sangre comercial.
- Las de Santa Cruz no llamaban la atención en el teatro, y si alguna mirada caía sobre el palco era para las pollas colocadas en primer término con simetría de escaparate.
- En la vega, que azuleaba bajo el crepúsculo, no se oía mas que un ruido lejano de carros, el susurro de los cañares y los gritos con que se llamaban de una barraca á otra.
- Era una calle porque la llamaban así, pero consistía en un camino maltrecho, de piso desigual y fangoso entre dos paredones, uno de la Cárcel y otro de la huerta de los Ozores.
- Había entre los marineros de la Bella Vizcaína un chico de Cádiz, a quien llamaban el Morito, porque había estado en Tánger y solía llevar con frecuencia un fez rojo en la cabeza.
- Le temblaban las piernas, pasaban tenues nubecillas ante sus ojos y veía confusamente a los dueños de las tiendas, que le seguían con un gesto de compasión o le llamaban con amistosas señas.
- En la fábrica comenzaron las bromas por parte de sus enemigas, que le preguntaban irónicamente cuándo se casaba, y la llamaban de apodo la Pastora, por tener amores con el nieto del tío Tomba.
- Entonces Chonito, clavando en el capellán una mirada casi humana, llena de desprecio, volvió grupas y se alejó corriendo a todo correr, sin dignarse oír las imperativas voces con que lo llamaban.
- Ahora en el Ayuntamiento los avergüenza Trampeta, y capaz es de venir acá en persona con los incircuncisos a darle un susto al señor Licenciado (así llamaban a Barbacana familiarmente sus amigos).
- Las blasfemias de los combatientes se mezclaban a los lamentos de los heridos, de tal modo que no era posible distinguir si insultaban a Dios los que morían, o le llamaban con angustia los que luchaban.
- Los inquilinos de los cuartuchos le contaron que el poeta loco, como le llamaban en la casa, había pasado tres días con tres noches vociferando, desafiando a sus enemigos literarios, riendo a carcajadas.
- Porque sus ojos se clavaban en los míos y me llamaban hermano mayor del alma al compás de sus labios que también lo decían sonriendo, mato porque debo, mato porque puedo, porque soy fuerte, porque soy hombre.
- Doña Manuela atendía con interés las palabras de los compradores y no volvió la cabeza para ver quién abría la puertecilla de la garita a la que pomposamente llamaban despacho y saltaba velozmente el mostrador.
- Por muy perfecta casada que hiciese Nucha, su condición y virtudes la llamaban a otro estado más meritorio todavía, más parecido al de los ángeles, en que la mujer conserva como preciado tesoro su virginal limpieza.
- Por lo demás, a ella y a sus dos hermanas, las llamaban los plebeyos Las tres desgracias, y a su señor padre, barón de la Barcaza, el barón de la Deuda flotante, aludiendo al título y a los muchos acreedores del magnate.
- Veinte siglos de religión, millones de espíritus ciegos, perezosos, que no veían el absurdo porque no les dolía a ellos, que llamaban grandeza, abnegación, virtud a lo que era suplicio injusto, bárbaro, necio, y sobre todo cruel.
- Tratado Cuarto Cómo Lázaro se asentó con un fraile de la Merced, y de lo que le acaeció con él Hube de buscar el cuarto, y éste fue un fraile de la Merced, que las mujercillas que digo me encaminaron, al cual ellas le llamaban pariente.
- El amigo era diputado de los que llamaban cimbros, y Juan Pablo, que era hombre de mucha labia, le encareció tanto su aburrimiento de la vida comercial y lo bien dispuesto que estaba para la administrativa, que el otro se lo creyó, y hágote empleado.
- Y el alegre enjambre transpuso la verja del jardincillo, dirigiéndose a lo que llamaban la montaña, árida colina, suave hinchazón del terreno, cariada como una muela vieja, rajada y perforada por las excavaciones de las canteras y las minas de greda.
- A don Tomás le llamaban Frígilis, porque si se le refería un desliz de los que suelen castigar los pueblos con hipócritas aspavientos de moralidad asustadiza, él se encogía de hombros, no por indiferencia, sino por filosofía, y exclamaba sonriendo.
- Sea lo que quiera, al venturoso hijo de Don Baldomero Santa Cruz y de doña Bárbara Arnaiz le llamaban Juanito, y Juanito le dicen y le dirán quizá hasta que las canas de él y la muerte de los que le conocieron niño vayan alterando poco a poco la campechana costumbre.
- El posadero advirtió, riendo, a Martín y a Bautista que, como en Amezqueta había tantas moscas de macho, a los del pueblo les llamaban, en broma, euliyac (las moscas), y que por eso el tipo aquel chistoso sacudía las mesas y las sillas con el pañuelo, al entrar dos amezquetanos.