Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llaman

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llaman en el contexto de una oración.

Término llaman: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llaman" aquí tienes una selección de 100 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llaman para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • ¡Ah, llaman!
  • ¿Se llaman así?
  • Le llaman Vinculete.
  • Todos la llaman así.
  • Lo que llaman intacto.
  • Las llaman como quieren.
  • Las de los que me llaman.
  • Le llaman el Gallo de mote.
  • No recuerdo cómo se llaman.
  • No sé cómo le llaman a él.
  • Será lo que llaman filosofía.
  • Me quedé lo que llaman atónito.
  • A mí me llaman Mauricia la Dura.
  • Moriscos los llaman en el pueblo.
  • Llaman, miras, y vienes y me dices.
  • Los pobres que tú socorrías te llaman.
  • Ahora le llaman el distinguido pensador.
  • Si llaman, que no estoy, dijo a la criada.
  • Aquí le llaman un rezo dijo el secretario.
  • ¿De modo que no hay lo que llaman ilusión?
  • Quisiera hablar con ese señor que llaman Don.
  • Al pobre Villaamil, a ese que llaman Ramsés II.
  • Actitud que las nodrizas llaman irse con la gente.
  • Pero su tren era de los que no llaman la atención.
  • Pero éstas me llaman siempre Marcelinucha o Nucha.
  • Dar muerte llaman quitar el dinero, y con propiedad.
  • Lo ha tomado por cuenta de él una que llaman Cirila.
  • ¡Decencia porque se lleva una ropa que llaman levita!
  • Porque yo querría contarles todo a los que me llaman.
  • Ahí está esa niña preciosísima que llaman Adoración.
  • ¿Robo yo en esos montes de Toledo que se llaman Palacio ?
  • Era de esas embarcaciones que los franceses llaman ardientes.
  • ¡Ah!, ¡cuánta guita le he llevado! A mí me llaman la dura.
  • ¡También me llaman embustero! Yo no digo más que la verdad.
  • Vinieron a servir unos pícaros que los bravos llaman cañones.
  • Muy entendido en Hacienda y eso que llaman Economía política.
  • ¿A que no le llaman a usted así, a pesar de lo mucho que piensa?
  • En ese cuarto vive una señora muy fina que la llaman doña Cirila.
  • Ha ocurrido aquí una cosa muy gorda que llaman crisis ministerial.
  • Aquí de un tío en pelota que le llaman Eneas, con su padre a la pela.
  • Venían en unas canoas de dos velas de esteras que allí llaman tancales.
  • ¡Y yo qué débil! ¡Y a este llaman sexo fuerte! ¡Valiente sexo el mío!
  • Soy un escorpión de roca, como nos llaman en Inglaterra a los del Peñón.
  • Una sola viga comprime 12 fanegas diarias de pasta que aquí llaman pezón.
  • Revesa llaman la treta contra el amigo, que de puro revesada no la entiende.
  • Hay un movimiento que llaman los escolásticos primo primis fatal e inevitable.
  • Porque él era jugador y lo otro (ciertos los llaman, y por mal nombre fulleros).
  • Si viniera el médico la aplacaría dándole esos pinchacitos que llaman yeciones.
  • Hoy se casa mi hermana con ese a quien llaman el distinguido pensador, Federico Ruiz.
  • Yo no estoy obligado a saber que en lengua soldada se llaman así los papeles de las hazañas.
  • Blanco llaman al sano de malicia y bueno como el pan y negro al que deja en blanco sus diligencias.
  • Hay en él calles que se llaman de Cantararias, del Horno de la Virgen, de la Abadía, de la Boquera.
  • Al día siguiente de estas palabras estaban ya en lo que se llaman relaciones amorosas Rosa y Ramiro.
  • Quedáronse en la cama, digo envueltos en una manta, la cual era la que llaman ruana, donde se espulgan todos.
  • Y salió el pastor, que es uno que llaman Don Horacio, que tiene el pelo colorado y ralo, como barbas de maíz.
  • Si el hombre mío me lo quita una mona golosa, y se me pone delante, ¡ay!, por algo me llaman Mauricia la Dura.
  • Atendiendo a que este género de sabandijas que llaman poetas son nuestros prójimos, y cristianos aunque malos.
  • José Izquierdo, a quien llaman Platón porque comía en un plato como un barreño, arrojaba chinitas al picador.
  • Otros tenían el semblante mal humorado, como personas que se llaman a engaño en los comienzos de la vida humana.
  • Y qué simpática! Esta niña dijo una de las vecinas, es hija de una mujer muy mala que la llaman Mauricia la Dura.
  • Y porque un joven se retira tarde y se gasta algún durete en picos pardos, me le llaman monstruo y el papá le maldice.
  • ¡Mi vida por la suya, Madre, mi vida por la suya! Siente que yo me voy, que me llaman mis muertos, y quiere irse conmigo.
  • Y no recuerdo alborozo comparable al que me causaba obligándome a correr tras ella en ese divino e inmortal juego que llaman.
  • Este hombre es un buenazo muy rico, y eso que padece no es sino aburrimiento, mal de soltería, lo que los ingleses llaman esplín.
  • Después de las tres olas fuertes, los golpes de mar de ordenanza, como les llaman los marinos, venía un momento de relativa calma.
  • XVIII Largos días estuvo Nucha detenida ante esas lóbregas puertas que llaman de la muerte, con un pie en el umbral, como diciendo.
  • Como sabes, aquí a los matrimonios que se hacen entre la gente del campo, atendiendo sólo al dinero, se llaman la venta de la ternera.
  • Ante todas cosas que a mí llaman Lázaro de Tormes, hijo de Tomé González y de Antona Pérez, naturales de Tejares, aldea de Salamanca.
  • Aplicó el oído al agujero de una cerradura, y después de escuchar con atención, rió con lo que llaman en las comedias risa sardónica.
  • Si sólo se tratara de tenerle unos días en la cárcel, hasta me alegraría, para que escarmiente y no vuelva a meterse donde no le llaman.
  • En un pueblo que llaman Plinmuf (Plymouth) estuve seis meses en el pontón, con el petate liado y la patente para el otro mundo en el bolsillo.
  • Yo, que me vi ya mal con el ama, y que no la podía burlar, busqué nuevas trazas de holgarme y di en lo que llaman los estudiantes correr o arrebatar.
  • Se me persigue, se me preparan asechanzas, hasta hay sociedades secretas que tienen por objeto derribarme, como ellos dicen, de lo que llaman el poder.
  • Llaman así al acto de colocar los pliegos de papel unos sobre otros, escalonados, dejando descubierta en todos una fajita igual, que es lo que se tiñe.
  • Si empezamos a hacer disparates y a portarnos como dos intrigantas que se meten donde no las llaman, merecemos que nos tome Ido por tipos de sus novelas.
  • ¿Y cuando me sermoneaba porque no tengo ese aire de francesa que tiene la Antoñita, esa que está con Villalonga, y otra que llaman Sofía la Ferrolana?
  • Como yo me he criado bebiendo el agua de Pontejos, que es la misma que la de la Merced, que hoy llaman Progreso, toda otra agua me parece que sabe a fango.
  • Hízola entrar en su casa, y le ofreció una silla de las que llaman de Viena, mueble que en aquellos tugurios pareciole a Jacinta el colmo de la opulencia.
  • Chim había sido, según decía, capitán de uno de esos barcos piratas que llaman paraos, en Borneo, y cuando estaba a punto de ser colgado logró escaparse.
  • Yo había oído decir que en algunos puntos de Escocia y de Irlanda comen esas algas que se llaman laminarias, y era tal nuestra hambre, que intentamos tragarlas.
  • Primero le hiciste firmar pagarés, contraer deudas, y luego, su imbécil principal y tú, con el hambre del dinero, lo habéis metido en esa ladronera que llaman Bolsa.
  • Ron es un varón fuerte, a quien los naturalistas llaman saltador escénico, y dicen que es de la clase de los aracnoides, y aseguran que pertenece al orden de los atidos.
  • En el espacio comprendido desde el palo del centro y el último, llevábamos una barca grande, de éstas que llaman balleneras, con cubierta, y encima de ella un botecillo.
  • Hoy he visitado una casa de la calle de Barcelona, en donde el matón es un hombre afeminado a quien llaman el Cotorrita, que ayuda a la celestina al secuestro de las mujeres.
  • Ido la bajó, casi como la bajan los chiquillos, de un aliento, y una vez en la explanada que llaman el Mundo Nuevo, su espíritu se espació, como pájaro lanzado a los aires.
  • Y helos do vuelven luego con ellos, y toman la llave, y llámanme, y llaman testigos, y abren la puerta, y entran a embargar la hacienda de mi amo hasta ser pagados de su deuda.
  • Lo que llaman infidelidad no es más que el fuero de la naturaleza que quiere imponerse contra el despotismo social, y por eso verás que soy tan indulgente con los y las que se pronuncian.
  • Julián resolvió entonces, en su interior, apelar a eso que llaman subterfugio jesuítico, y no es sino natural recurso de cuantos, detestando la mentira, se ven compelidos a temer la verdad.
  • A la baldada del número 9 le ha traído una manta de cama, y a la señá Encarnación un aquel de franela para la reuma, y al tío Manjavacas un ungüento en un tarro largo que lo llaman pitofufito.
  • Sobre todo hacia el nordeste de Borneo, cerca de las islas de Serasán y del Archipiélago de los Piratas, tuvimos batallas navales furibundas contra dos y tres de esos barcos armados que llaman praos.
  • Pero objetó Julián yo he oído que aquí, cuando no reina Barbacana, reina otro cacique peor, que le llaman Trampeta, por los enredos y diabluras que arma a los pobres paisanos chupándoles el tuétano.
  • Y por aquella vez no había esperanzas para Juan Pablo, porque los suyos, los que él llamaba con tanto énfasis los míos, estaban por los suelos, y había lo que llaman racha en las regiones burocráticas.
  • Lo que hay es que me había entrado en aquellos días una idea de lo más estrafalario que te puedas imaginar, una idea que debía de ser criada aquí en el seno cerebral donde fermenta eso que llaman celos.
  • El pobre chico no dejaba de expresar su admiración por el buen arreglo y economía de su futura, haciendo por sus propias manos la tarea que desempeñan mal esas bergantas ladronas que llaman criadas de servir.
  • Oílas todas, que por esto llaman a los enamorados de monjas solenes enamorados, por lo que tienen de vísperas, y tienen también que nunca salen de vísperas del contento, porque no se les llega el día jamás.
  • Y a los señores dél parecen bien, y no quieren ver en sus casas hombres virtuosos, antes los aborrecen y tienen en poco y llaman necios y que no son personas de negocios ni con quien el señor se puede descuidar.
  • La luna bogaba en un cielo nebuloso, y allá a lo lejos se oía el aullar de un perro, ese aullar lúgubre que los aldeanos llaman ventar la muerte y juzgan anuncio seguro del próximo fallecimiento de una persona.
  • Pero si el tiempo es dudoso, los señeros, en vez de mandar recado a todos los pescadores, llaman sólo a los patrones, y en el extremo del muelle, al amanecer, discuten las probabilidades de que haya bueno o mal tiempo.
  • Lo primero que hizo Maxi fue sacar de un envoltorio de regular tamaño multitud de paquetes chicos muy bien doblados, como los que en Farmacia se llaman papeletas, forma en que se dividen y expenden las dosis de las medicinas en polvo.
  • Nadie dirá que yo, ex regente de Audiencia, que me jubilé casi por no firmar más sentencias de muerte, nadie dirá, repito que tengo ese punto de honor quisquilloso de nuestros antepasados, que los pollastres de ahí abajo llaman inverosímil.