Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llamando" aquí tienes una selección de 23 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.
En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llamando para que la puedas detectar fácilmente.
Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.
- Llamando a Encarnación, le dijo.
- Hace un rato que te está llamando.
- Deogracias gritó llamando al portero.
- A su mujer se la siguió llamando la Regenta.
- Y fue a la alcoba, porque se oyó la voz de Maxi llamando.
- (Por segunda vez oigo que están llamando a la puerta, dan, dan.
- El muchacho berreaba y corría de un lado a otro llamando a su padre.
- Veintisiete años de mujer eran la puerta de la vejez a que ya estaba llamando.
- Era ahijado de Don Baldomero I, y por esto seguía llamando padrino a Don Baldomero II.
- Fortunata gritó llamando a su amiga, que daba vueltas por toda la casa como si buscara alguna cosa.
- Sin reparar lo que hacía, arrojóse Julián hacia el grupo, llamando al marqués con grandes voces.
- ¡Un prestamista llamando explotadora a una comadrona! Indudablemente, el caso no era del todo vulgar.
- Primitivo dice que estuvieron llamando anoche a mi puerta él y otros dos, pero que no les abrió nadie.
- Después mandó a Patricia a su casa con un recado, llamando a Nicolás, que aquel día había llegado de Toledo.
- Era la de Don José María Malespina, que vociferaba en el patio, llamando a su mujer, a Don Alonso y a mi amita.
- Y el Obispo las iba llamando por rigorosa antigüedad, como en una peluquería, sin tener en cuenta si eran amas o criadas.
- Tellagorri lo comprendió así y se puso serio, hizo una confesión rápida, arregló sus cosas y, llamando a Martín, le dijo en vascuence.
- Porque Jacinta hiciese la primera pregunta llamando a su marido Nene (como él le había enseñado), no dejó este de sentirse un tanto molesto.
- Pero luego creí mejor embestirla a usted directamente, y apelar a su conciencia, porque me parecía a mí que llamando a esa puerta, alguien me respondería desde dentro.
- Pero los aldeanos, que no entienden de agnaciones, hechos a que los Pazos de Ulloa diesen nombre al título, siguieron llamando marqueses a los dueños de la gran huronera.
- Así pasaron más de un cuarto de hora en medio de la calle, bajo la lluvia, llamando la atención de los escasos transeúntes, que ante una pareja tan olvidada de sí misma hacían comentarios maliciosos.
- Y las dos familias de las cuales era él el punto de unión, contentas, lujosas, llamando la atención del público, todo gracias a su buena suerte/ que le permitía tirar a manos llenas los miles de pesetas.
- Julián no se hubiera encargado jamás de tan ingrata comisión a no parecerle que iba en ello la salvación eterna de don Pedro, y también el sosiego temporal de la que él seguía llamando señorita Marcelina, contra el dictamen de las convidadas a la boda.