Palabras

Ejemplos de oraciones con la palabra llamarle

Lista de frases en las cuales se puede ver cómo se usa la palabra llamarle en el contexto de una oración.

Término llamarle: Frases

Si quieres ver ejemplos de uso de la palabra "llamarle" aquí tienes una selección de 18 frases y oraciones donde se puede ver su aplicación en un texto.

En cada una de las frases aparece resaltada la palabra llamarle para que la puedas detectar fácilmente.

Para evitar saturar nuestro sistema sólo se mostrarán un máximo de 100 frases por palabra.

  • Y llamarle mujer y no madre.
  • Segunda propuso ir a llamarle.
  • Tuvo la dama intenciones de llamarle.
  • En cuanto ladre don Tomás iré a llamarle.
  • Bueno, es una costumbre que hay de llamarle así.
  • Ellas quisieron ir tras él, llamarle, pero no se atrevieron.
  • Llegó á llamarle ladrón porque se negaba á devolverle su arma.
  • Ya sabía que no había de tener nadie predilección por llamarle a él.
  • ¡Oh! ¿por qué ella no podía ahora ir con aquel hombre, llamarle, consolarle.
  • Pero aquel día, al llamarle por la mañana temprano, dijeron en casa del médico que no estaba.
  • Ana, inmóvil, había visto salir al Magistral sin valor para detenerle, sin fuerzas para llamarle.
  • Y ni aun don Víctor cabe llamarle, sino un viejo uno de esos viejos tan viejos que si dicen alguna vez.
  • A un guasón se le ocurrió llamarle Ramsés II, y cayó tan en gracia el mote, que Ramsés II se quedó.
  • Otro decía que a mi padre le habían llevado a su casa para que la limpiase de ratones (por llamarle gato).
  • Don Pedro, diputado de oposición o independiente o conforme les dé la gana de llamarle, servirá de tanto a los suyos como la carabina de Ambrosio.
  • Frígilis no tuvo más remedio que obedecer, porque al saber Quintanar que el otro pensaba escapar, amenazó con seguirle al fin del mundo y llamarle cobarde en los periódicos, en la calle.
  • Harto tiene el pobre con morirse de hambre y de disgustos, sin que usted por haber leído, sabe Dios dónde y con cuánta prisa, un articulillo acerca del aguardiente, digámoslo así, se crea autorizado para insultar a mi buen amigo y llamarle borrachón en términos técnicos.
  • Don Baldomero II, que así es forzoso llamarle para distinguirle del fundador de la dinastía, heredó en 1848 el copioso almacén, el sólido crédito y la respetabilísima firma de Don Baldomero I, y continuando las tradiciones de la casa por espacio de veinte años más, retirose de los negocios con un capital sano y limpio de quince millones de reales, después de traspasar la casa a dos muchachos que servían en ella, el uno pariente suyo y el otro de su mujer.